Las principales habilidades de un buen directivo de ONG

Las habilidades de un buen directivo pueden marcar la diferencia entre una buena gestión o una no tan buena. Ocupar un puesto directivo en una fundación conlleva una serie de responsabilidades, pero también es un auténtico honor poder formar parte de una causa sin ánimo de lucro.

No obstante, quizá no todos valgan para desempeñar estos puestos, así que hemos recopilado las habilidades de un buen directivo que creemos más relevantes para gestionar una fundación.

Directivo ONG

Qué habilidades debe tener un directivo de ONG

1. Comunicación e interacción personal

Como directivo de una fundación, la interacción con entidades, colaboradores, benefactores y patronos va a formar parte del pan de cada día: no podemos concebir un buen directivo sin unas grandes habilidades comunicativas.

2. Coordinación de proyectos

Trabajar dirigiendo una ONG significa poner en marcha multitud de proyectos: estos suelen constar de múltiples variables que han de manejarse de forma simultánea (personas, fechas, presupuestos, localizaciones); será imprescindible que el directivo de la fundación sea capaz de gestionar y coordinar todas estas variables.

3. Gestión de equipos

El punto clave de todas las tareas de una fundación es que rara vez se pueden abordar en soledad: necesitaremos trabajar en equipo para llevar a término las iniciativas propuestas, y dividir las tareas entre los distintos miembros.

Para gestionar un equipo de trabajo en la fundación, el directivo tendrá que poner en juego sus habilidades comunicativas y una psicología adecuada para gestionar equipos humanos: no se trata simplemente de dar órdenes, puesto que los integrantes de la fundación no se someten a su gobernanza en los mismos términos que en una sociedad comercial.

4. Resolución de conflictos

Sí, también en las fundaciones pueden surgir conflictos: ¡no son exclusivos de los entornos de trabajo remunerado! Además, como el trabajo en las fundaciones responde a un deseo altruista, es más factible herir sensibilidades y dejar de contar con la colaboración de alguien.

La responsabilidad de un directivo también incluye saber manejar este tipo de situaciones, con firmeza y mano izquierda a partes iguales, mirando siempre no solo por el bien de la ONG, sino también por el de las personas vinculadas a ella.

5. Negociación

Esta es una de las capacidades de un directivo que suelen marcar la diferencia entre ellos: ser lo bastante hábil a la hora de negociar puede resultar fundamental para que la fundación cumpla con sus metas.

El hecho de que una fundación no tenga fines lucrativos no quiere decir que las negociaciones tengan que llevarse de forma pusilánime: a veces hay que ser firme y actuar con determinación, ¡aunque no haga falta mostrar dotes de «tiburón»! En el equilibrio se encuentra la mejor configuración.

6. Responsabilidad

Debería ocupar el primer puesto de todas las listas de cualidades deseables, no solo para directivos, sino para cualquier tipo de función: un directivo debe ser responsable y comprender que el alcance de sus acciones y decisiones afectará directamente a otras personas, así como al propio devenir de la fundación.

7. Autogestión

El día a día de un directivo puede llegar a ser asfixiante: tareas que se agolpan, prioridades que cambian, problemas que surgen… si no se lleva a cabo una rigurosa planificación del tiempo, ¡será muy difícil poder llegar a todo!

Asimismo, se requerirá de mucho rigor a la hora de abordar iniciativas (en especial las propias), y contar con un espíritu de autonomía lo bastante grande como para emprender todas aquellas acciones que todavía están sobre el papel.

8. Compromiso

Es, quizá, el punto de unión más claro que aglutina a todas las personas alrededor de una ONG: el compromiso de todos para sumar por la causa por la que se trabaja.

De alguna forma, el directivo se postula como el adalid del compromiso de la fundación, el abanderado de su misión y valores: lidera y da ejemplo al resto de los integrantes, y les contagia continuamente al recordarles el entusiasmo con el que todos se embarcaron en la ONG.

9. Motivación altruista

Esta cualidad es diferencial, casi siempre, de los directivos de las ONG con respecto a otros mánager del mundo de la empresa: la motivación casi exclusivamente económica que rodea a las sociedades mercantiles contrasta con la ausencia de ánimo lucrativo de las fundaciones.

Por lo tanto, careciendo de la presión inherente a la necesidad de hacer dinero, un directivo debe representar en todas sus acciones el carácter altruista de la fundación.

10. Carácter alegre

Normalmente, el objetivo de una ONG es mejorar un aspecto concreto del mundo que nos rodea: puede estar centrada en el medio ambiente, en la calidad de vida de algún colectivo de personas o animales… Siempre tienen en común una visión de un mundo mejor: ¿a quién no le alegra saber que se está trabajando para mejorar nuestro mundo?

Esta alegría también se imprime en el carácter del directivo de la fundación, que es consciente del privilegio que supone aportar su grano de arena para la causa por la que trabaja la ONG.

11. Determinación, valentía, convicción…

Se podría considerar que la valentía, en un directivo, es el complemento ideal de la responsabilidad y del compromiso: es un punto adicional, un plus de convicción para llevar a cabo las tareas con la diligencia que se desprende, de forma natural, de una persona comprometida con la causa.

También está relacionado con la resolución de conflictos y con el manejo de situaciones difíciles: es necesario tener mucha convicción para decirle algo a algún miembro del patronato que se sabe de antemano que no le va a gustar, o para oponerse y a alguna decisión mayoritaria de la Junta.

Para que las negociaciones lleguen a buen puerto y sean satisfactorias para los intereses de la ONG, también se necesitará un alto grado de determinación: creer firmemente en lo que se puede aportar y hasta dónde se puede llegar, así como someter a juicio lo que se ofrece a cambio y no conformarse fácilmente.

 

Puede que a estas habilidades directivas se podrían sumar otros ejemplos: en cualquier caso, las virtudes que debería atesorar un directivo de una ONG no son muy distintas a las de cualquier mánager empresarial. Las habilidades de un buen directivo repercutirán a largo plazo en el éxito de la misión de la fundación.

 

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Las principales habilidades de un buen directivo de ONG

omentarios

  1. ¿Será posible con la Delegación de una Fundación , con muy pocos recursos, hacer una campaña social?

    Responder
    1. Buenos días Bárbara y gracias por tu comentario. Sí, podéis hacer una campaña en redes sociales y eso no debería suponer un gran coste para vosotr@s. Lo que tenéis que tener claro y presente es «¿Qué queréis conseguir con la campaña?».
      Un cordial saludo, Beatriz

      Responder

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