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'Cuando eres voluntario, terminas ganando más de lo que das'

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elmundo

30-12-2011jebis"Decidí hacer voluntariado cuando terminé la carrera de Derecho. Es complicado elegir con quién irte; lo más importante es saber que vas a trabajar, a cumplir una tarea específica". Así comienza su historia Patricia Rodríguez, una mujer que a los 20 años tenía inquietud por ayudar a los demás, y terminó por hacerse cooperante de Misiones Salesianas.

Patricia tenía claro que quería colaborar, aportar algo al proyecto en el que se integrara. "Hay que distinguir entre un viaje solidario y el voluntariado. En el primero, tú te pagas el viaje, la estancia, la comida... y lo haces por ver cosas, sin tener ninguna función. Como si fueras a ver las pirámides de Egipto. Este tipo de viajes te sirven a ti, para aprender, pero nada más." Sin embargo, en los viajes de voluntariado, "te pagas el billete y el resto corre por cuenta de la ONG que te acoge. Y lo más importante es que, normalmente, das tú más de lo que el viaje te puede aportar a ti. Egoístamente, al final se gana más cuando eres tú quien aportas porque te sientes útil".

Finalmente se decidió por la ONG Jóvenes y Desarrollo, vinculada al movimiento asociativo salesiano. "Entré a preguntar y me explicaron que estar un mes de voluntario no sirve para demasiado a no ser que vayas para un proyecto puntual, que lo suyo era estar un año". Patricia se ríe al recordarlo. "Pensé que para tener un primer contacto un año quizás era algo excesivo... así que finalmente decidimos que me iría por 6 meses a colaborar con el proyecto educativo que tenían en Loma Alta, un pueblito rural 100 kilómetros al norte de Santa Cruz, en Bolivia".

El siguiente paso consistió en hacer un curso para voluntarios desde octubre a febrero para que le enseñaran qué labor tendría que desempeñar en Bolivia, la cultura del nuevo país o cómo desenvolverse. "No te dicen exactamente con qué te vas a encontrar porque quieren que lo descubras tú, pero sí cómo actuar en el trato con la gente o cómo hacer que tu estancia sea más segura", recuerda Patricia. "En general el curso recoge la contraparte, es decir, lo que te puede ofrecer el país de destino, y te introduce en el trabajo que te han encomendado".

Y lo que descubrió cuando llegó no fue inseguridad, robos o violencia, sino un lugar rural, poblado por familias desestructuradas, con niños normales que recibían una educación diferente de lo que conocemos y que los dota de características muy peculiares. "En Loma Alta el problema más grave al que se enfrentan es precisamente la desestructuración familiar. A pesar de que Bolivia es el 2º país con el IDH (Índice de Desarrollo Humano; se compone de tres parámetros: años de vida, educación y nivel de vida digno) más bajo, es en las zonas andinas donde no tienen para comer. Aquí el problema es social".

Patricia cuenta que las mujeres están convencidas de que necesitan a un hombre a su lado. Por ello, entablan relación con un chico, se quedan embarazadas, y si él las abandona, ellas buscan otro hombre que tener a su lado, del que se vuelven a quedar embarazadas. "El problema es que muchos hombres repudian a los hijos de relaciones anteriores, por lo que las mujeres los dejan viviendo con los abuelos o, directamente, los abandonan a su suerte."

'Muchos hombres repudian a los hijos de relaciones anteriores, así que las mujeres, directamente, los abandonan a su suerte"

La labor de Jóvenes y Desarrollo consta de tres fases: la primera, darles a los pequeños un lugar donde dormir. Después iniciar el proceso de alfabetización y, finalmente, insertarlos en un programa de formación profesional o escolarización para que puedan tener un futuro. "Es vital recogerlos cuanto antes de la calle porque tienen muchas posibilidades de entrar en el mundo de las drogas; y una vez dentro es dificilísimo recuperarlos".

La vida después de Bolivia

Después de pasar esta experiencia, Patricia repitió como voluntaria, aunque esta vez en Guatemala, donde participó en un proyecto de formación a misioneros salesianos. Y después de ambas experiencias decidió hacerse cooperante; es decir, hacer de la ayuda a los demás su medio de vida. Precisamente acaba de llegar de Togo, donde ha estado colaborando en un proyecto de desarrollo rural.

"Claro que recomiendo el voluntariado. Es incomparable; especialmente la primera vez que vas. Eso sí -advierte- por experiencia te digo que para nada es aconsejable que alguien decida participar en un proyecto así para tratar de solucionar sus propios problemas. No solo no se resuelven, sino que, generalmente, lo que se consigue es crear conflictos en el lugar al que vas a colaborar. Pero vamos, si vas a aportar algo a los demás, a tratar de serle útil a gente que te necesita, al final acabas recibiendo más de lo que piensas. Te llevas una experiencia que recordarás toda tu vida."

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