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Vacaciones solidarias

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malagahoy

Las vacaciones estivales traen consigo multitud de viajes, planes de ocio y relax. Son las fechas más vacaciones_solidariasesperadas para muchos y suelen estar organizadas con antelación. La costa, países europeos, destinos más exóticos o, incluso para los más juerguistas, pasar el verano de festival en festival son los proyectos más usuales de los que suelen disfrutar las personas durante sus semanas de merecido descanso. Sin embargo, hay otra parte de la sociedad que decide sacrificar su tiempo de vacaciones y destinarlo a ayudar a los demás. Son voluntarios que, dentro de un amplio abanico de proyectos que llevan a cabo diferentes asociaciones y ONG, quieren utilizar su mayor período de tiempo libre para aportar su granito de arena a los más desfavorecidos.

Lola García de Lucas es médico y una de las personas que dedican sus vacaciones a ejercer como voluntaria. En su caso es internacional: el pasado verano estuvo en Perú y éste viajará hasta Argentina. "Me gusta el mundo de la cooperación y, como no tengo cargas familiares, el verano me permite participar en un proyecto sanitario concreto", afirmó. "Durante el resto del año, debido a mi trabajo, no puedo participar en ningún programa de los que se desarrollan en Málaga. Por eso, aprovecho el verano para trabajar como voluntaria", añadió .

La Fundación Harena es la asociación que le permite focalizar su tiempo , energía y conocimientos médicos en programas donde su ayuda es muy valiosa. El pasado año, junto a otro médico y una enfermera, pasó 21 días en un asentamiento de unas 25.000 personas en Perú donde realizaban trabajos de atención primaria. "Era una zona pobre y pasábamos toda la mañana y la tarde atendiendo, sobre todo, a los más pequeños en las pedanías de los grandes pueblos", indicó. El destino para este año es Argentina. Aquí, en una población de unos 30.000 habitantes que vive del campo, pasará tres semanas y llevará a cabo labores de capacitación del profesorado de la zona, así como de salud escolar, deporte, nutrición, ocio, toxicomanía o salud dental. "Este tipo de proyectos me permiten darle una utilidad a mi tiempo de descanso. Además, sirve para conocer formas de vivir distintas, ver cómo superan situaciones que nosotros ya superamos hace tiempo", afirmó García de Lucas. "Compartir esta experiencia con otras personas me enriquece y me conecta con ellas", añadió. Del mismo modo, aseguró que no pasan todo el día trabajando y que los voluntarios disponen de tiempo libre para visitar los alrededores de la zona. En definitiva, hacer turismo como cualquier otra persona que disfruta de su descanso veraniego, pues el gasto del vuelo corre por cuenta propia.

José Francisco Gómez también es voluntario durante las vacaciones estivales, pero su destino se encuentra más cerca. En su caso, participa como monitor en los campamentos de verano que la asociación Málaga Acoge organiza cada año en la provincia. Son colonias destinadas a niños inmigrantes con el objetivo de enseñarles a ser conscientes de las diferentes culturas que existen y a no sentirse excluidos. "De joven tuve la oportunidad de ir de campamento y es una experiencia muy bonita. Si yo pude disfrutarla, por qué otros no", explicó Gómez.

Él, que trabaja como operario en las obras del aeropuerto, hizo coincidir las fechas de sus vacaciones del pasado verano con las del campamento gracias a un acuerdo con su compañero. El de este año se lo perderá por incompatibilidad de horarios y siente que es una "pena" porque "se disfruta mucho". "Los niños se lo pasan muy bien, es una oportunidad para tratar a todo el mundo como iguales", afirmó Gómez. "Es un gesto positivo a nivel personal con el que aportar un pequeño grano de arena a la sociedad", concluyó.

Sin embargo, el concepto de voluntariado no se limita sólo a la idea de ayudar a los más desfavorecidos. La imagen del tradicional misionero ha evolucionado y en la actualidad existen otro tipo de programas en los que participar de manera altruista. Este es el caso de un grupo de jóvenes universitarios que, a través de la asociación malagueña Intercambia, pasará los primeros diez días de agosto en Eslovenia, realizando un intercambio juvenil europeo. "Consiste en que un grupo de jóvenes se reúna con otros jóvenes europeos para intercambiar experiencias entre sí y den a conocer su propio país", indicó Pedro Muñoz, coordinador de proyecto de Intercambia.

Este programa en concreto se denomina Volunt Art y, utilizando herramientas artísticas, los jóvenes darán a conocer los países y las asociaciones de las que provienen. "Este proyecto nos permite tener un contacto real con las asociaciones y ONG europeas", afirmó Charo Alonso, estudiante de Publicidad y Relaciones Públicas en la Universidad de Málaga y participante de este intercambio juvenil. Para Marc Artacho, también estudiante de esta carrera, es una oportunidad para practicar inglés y comunicarse con otros jóvenes europeos. "Es la ocasión perfecta para intercambiar pensamientos e ideas con otras culturas", puso de manifiesto. Del mismo modo, el coste del viaje está financiado en un 70% por la Unión Europea, por lo que "también es una oportunidad para viajar, por nuestra cuenta no podríamos hacerlo", concluyó Artacho.

Por otra parte, hay quienes deciden participar en programas de voluntariado más allá de las fechas estivales. Un año aproximadamente es el tiempo que muchos jóvenes dedican a trabajar como voluntarios en asociaciones y proyectos europeos fuera de su país. El Servicio de Voluntariado Europeo es el organismo que les da esta posibilidad, ya que pone a disposición de los menores de 30 años una multitud de proyectos en los que participar y sufraga los gastos esenciales en el país de destino. Los ámbitos de trabajo pasan desde medio ambiente, salud o igualdad de género, hasta cooperación regional o integración social.

Virginia Negro es una chica italiana que, tras finalizar sus estudios y plantearse dudas acerca de su futuro, decidió realizar un voluntariado en Málaga durante seis meses. Lleva un mes en la asociación Intercambia y sus tareas consisten en informar a los jóvenes acerca de este mismo programa, así como enviar información de las becas españolas a la red Eurodesk. "Recibo 285 euros al mes más alojamiento. De todos modos, es importante informase bien acerca del dinero y los servicios que la asociación te ofrece, pues es la encargada de gestionar el dinero que la Unión Europa da por cada voluntario", concluyó Negro.

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