Imprimir

Jóvenes y jubilados de BCN engrosan el voluntariado social

on . . Visitas: 689

elperiodico

 

Desde el 2008, la crisis que continúa calando en todas las capas sociales y abocando a miles de barceloneses a nuevas situaciones de pobreza ha ido despertando un sentimiento de solidaridad como no conocían las oenegés que trabajan con los más desfavorecidos. Y es que la mayoría de entidades, mientras por un lado están sufriendo recortes de presupuestos a causa del descenso de las ayudas de la Administración y de las donaciones de empresas y particulares, por otro están viendo aumentar de manera notable el número de personas ofreciendo su tiempo y experiencia de manera altruista. Un crecimiento que no decae y que ha llevado a algunas asociaciones a poner coto a más entradas para fidelizar a los equipos ya formados. Los que más llaman ahora a sus puertas, cuentan, son jóvenes en paro y hombres prejubilados o jubilados, muchos, con una buena formación.

Lo constatan desde la Federació Catalana del Voluntariat Social (FCVS), que aúna a cerca de 300 entidades, la mayoría ubicadas en la capital catalana; aunque su presidenta, Francina Alsina, incide en que «es muy importante que las oenegés funcionen como empresas y tengan personas asalariadas que puedan resolver problemas». Como ejemplo pone el caso del comedor social El Caliu, de Horta-Guinardó, que nació hace medio año con mucha voluntad pero sin personal cualificado y donde sus responsables, la mayoría jubilados, reconocen no saber cómo gestionar algunos temas que les plantean sus usuarios.

MÁS CUALIFICADOS / No obstante, Alsina destaca que entre el nuevo voluntariado cada vez hay personas mejor cualificadas, la mayoría, dice, «prejubilados del mundo de la empresa que son muy bien recibidos, ya que pueden orientar a muchas oenegés sobre cómo pedir subvenciones, buscar recursos... Saben abrir puertas». Y también, jóvenes que se han quedado sin trabajo o todavía no lo han encontrado y estudiantes que dedican unas horas los fines de semana a tareas sociales.

Coincide con la presidenta de la FCVS la responsable del voluntariado de la Fundació del Banc del Aliments de Barcelona, Roser Brutau, una entidad que en dos años ha visto doblar el número de altruistas hasta llegar a 125. «Tenemos a gente muy válida, cada vez más, aunque en el caso de los jóvenes deseo que no estén mucho tiempo, ya que en gran medida se debe al desempleo», dice. Y añade, en la parte positiva, que «a muchos de ellos les va bien porque de alguna manera siguen formándose y lo añaden a su currículo».

El auge de peticiones de colaborar en esta entidad llevó en febrero al Banc dels Aliments a cerrar sus puertas a nuevos voluntarios, y ahora cuenta con una lista de 2.000 ciudadanos que forman parte de un banco de solidarios de los que echa mano la fundación cuando lleva a cabo campañas extraordinarias.

COMPROMISO / «Es fundamental que si entras en un equipo te integres y formes parte de él de una manera continuada», justifica Brutau a la decisión de no incorporar durante un tiempo a más personas. Una filosofía que también sigue el Casal dels Infants, desde donde la responsable del área de voluntariado, Anna Oró, subraya la importancia de fidelizar los grupos de trabajo, especialmente en oenegés como la suya, donde se tratan problemas infantiles, familiares y juveniles, sobre todo del Raval, en los que el voluntario pasa a ser la persona de referencia para los usuarios. «No pueden estar cambiando constantemente, por eso es muy importante que haya un compromiso de continuidad», cuenta esta portavoz de una entidad que en el 2008 contaba con poco más de 600 voluntarios y ya supera los 750.

Otra de las entidades de referencia de la capital catalana que es testigo de un aumento de la solidaridad ciudadana es Cáritas. La oenegé, que como la mayoría de asociaciones sigue abriendo sus puertas a más manos, tiene ahora 3.458 voluntarios (71 de ellos dados de alta en el primer trimestre de este 2011), lo que supone un aumento considerable con respecto al año en el que empezó la crisis, ya que en el 2008 disponía de 2.349.

La fidelidad está constatada, explica María Amor, responsable del voluntariado de esta oenegé, ya que de los 503 barceloneses que se dieron de alta como tal en el 2010 (de los cuales cerca de la mitad eran jóvenes y personas mayores), 469 continúan a día de hoy en activo en diversos proyectos de la asociación.

Utilizamos cookies para mejorar nuestro sitio web y para ofrecerle contenidos más interesantes. Para obtener más información sobre las cookies y cómo eliminarlas, consulte nuestra Política de Privacidad.

Sí, acepto cookies de esta web