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550 voluntarios de FNYH ayudan a la conservación de cinco ríos cántabros y burgaleses

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Gracias al proyecto financiado por el MARM se ha podido constatar la presencia de nutrias en todos los ríos estudiados

La Fundación Naturaleza y Hombre (FNYH) ha desarrollado durante 2009 y 2010 el programa 'Voluntariado en ríos', financiado por el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino (MARM) con 42.480 euros. Gracias a esta iniciativa, 550 voluntarios se han concienciado de la importancia de conservar los ecosistemas fluviales y las funciones socioambientales que éstos cumplen. En total, han sido 27 jornadas de trabajo en las cuencas de los ríos Miera, Pas y Asón, en Cantabria; y Trueba y Nela, en Burgos.

Según ha informado este viernes FNYH, durante las jornadas se ha llevado a cabo la repoblación forestal de riberas y cabeceras fluviales, con 1.580 árboles plantados (en su mayoría abedules y hayas), y se han soltado más de 5.000 alevines de trucha en el río Miera, con la colaboración de la Sociedad de Pesca Conservacionista Fario.

Igualmente, se ha realizado un censo de mamíferos acuáticos en los ríos de la Montaña Cantábrico-Burgalesa y se ha potenciado el conocimiento de los ríos por parte de la población escolar mediante la campaña de adopción del río.

Como resultado relevante, que se ha detectado la presencia de nutria en todos los ríos censados (Pas, Miera, Asón, Trueba y Nela).

La actividad requería un cierto esfuerzo por parte de los voluntarios, ya que era necesario todo un fin de semana para realizar el censo de manera correcta. Así, el sábado por la tarde se comenzaba con la formación teórica de la actividad, acerca del ecosistema fluvial y la caracterización de los mamíferos acuáticos objeto de muestreo, se profundizaba en las características de las huellas y excrementos de los mustélidos, nutria y visón, y se aprendía a diferenciarlas de otros, mostrando diversas fotografías y algunas muestras y moldes en vivo.

A continuación, con el material proporcionado por FNYH, se realizaba una espera al atardecer y otra al amanecer, en el punto de muestreo asignado. Seguidamente, cada pareja analizaba un transepto a lo largo de un kilómetro de río, donde se identificaban rastros de nutria tales como huellas y excrementos. Para ello, escudriñaban cada roca, puente o presa, localizando rastros en muchísimas ocasiones.

La iniciativa ha permitido promover la conservación y la mejora del estado ecológico de los ríos a partir de la participación de personas de todas las edades y ámbitos geográficos. El proyecto ha contado con la colaboración de voluntarios procedentes de Cantabria, Castilla-León, País Vasco, Madrid, Navarra y Comunidad Valenciana.

 

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