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Un hogar para aprender a vivir

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Sonrisas, abrazos y hasta lágrimas de reveladora alegría demuestran lo que se echaba de menos y la falta que hacía vivirrecuperar las instalaciones del centro de rehabilitación psicosocial del complejo de salud mental Antonio Machado. Se la conoce como La Casita, un nombre que ya rezuma hospitalidad. Había mucha emoción contenida que alguno de los asistentes a la reapertura, celebrada ayer con un copioso almuerzo, no pudo reprimir, dejando escapar sollozos de satisfacción porque, de nuevo, pueden ocupar este edificio. «Ha costado tres años desde la reclamación, pero ha quedado maravilloso», comentaba uno de los futuros usuarios. Cada tres meses, diez enfermos psiquiátricos aprenderán a vivir en este centro.

En unos tiempos como los que corren, es de ensalzar la iniciativa privada que ha hecho posible que La Casita reabra sus puertas. A la cabeza de hermosa esta causa altruista ha estado el director de Ontex, Miguel Ángel González. El industrial explica cómo se gestó la iniciativa. Su secretaria, Rosa, le comentó el estado de abandono que sufría este recinto desde hacía varios años. A partir de ese momento, unas llamadas, unas conversaciones y toneladas de buen corazón.

Suma de voluntades

La recuperación de este lugar para fomentar y favorecer la rehabilitación psicosocial de pacientes con problemas psiquiátricos ha sido posible gracias a «la suma de voluntades», esgrime a modo particular. González se puso en contacto con otros empresarios y responsables de entidades bancarias de Segovia y «la rueda comenzó a girar». Fernando Correa, Calixto Gómez son otros nombres propios que han contribuido a la causa de manera altruista. Al igual que lo han hecho José Gordo, pintores y electricistas anónimos. Esa es la suma de pequeñas cosas que han reconstruido sobre los cimientos de la solidaridad el centro de recuperación psicosocial.

Para el director de Ontex, «esta iniciativa devuelve lo que la sociedad nos da a veces». En otros términos, la recuperación de La Casita es un ejemplo modélico y la formidable práctica de lo que en teoría se hace llamar la responsabilidad empresarial corporativa. Miguel Ángel González elude hablar de cantidades por la delicadeza que encierra cualquier argumento económico, pero sí precisa que el presupuesto programado para la rehabilitación ascendía a 100.000 euros.

Acciones cotidianas

Las renovadas instalaciones cuentan con todas las estancias y equipamientos necesarios para que los pacientes puedan desarrollar los tratamientos de recuperación que les conduzcan hasta la deseada autonomía personal. Son cuestiones tan básicas como aprender a hacer la cama, asearse, cocinar, planchar o lavar. Habilidades que les ayudarán a la normalización e inserción social y laboral y que podrán abordar en La Casita con la ayuda de los especialistas, que también se mostraban exultantes.

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