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Gijón activará la red de la pobreza para atender a casi un centenar de indigentes

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elComercioDigital

Aunque ya se presentó en noviembre de 2010, la creciente situación de crisis y el aumento de indigentes en las calles gijonde Gijón ha hecho que el nuevo equipo de gobierno haya tomado como una de sus prioridades la de activar, a poder ser este mismo mes, la Red Contra la Pobreza. Se trata de un ente que será coordinado por la Fundación Municipal de Servicios Sociales y que, como principales puntales, contará con el Albergue Covadonga, la Cocina Económica, la Fundación Siloé y Cáritas.

No se tratará, con todo, de una entidad excluyente, ya que aceptará las aportaciones que puedan efectuar a su buen funcionamiento todo tipo de servicios y asociaciones, desde las vecinales a las fuerzas de seguridad, los Serenos o la Cruz Roja, entre otros. Pretende no sólo identificar a los indigentes y atender a sus necesidades diarias, sino también aportarles soluciones de futuro. Las problemáticas que se encuentran en las calles son muy diversas, pero cuando las personas acumulan tiempo en situaciones de pobreza extrema, suelen ser convergentes: Un círculo vicioso de desmotivación y abandono del que no es posible salir sin ayuda.

En declaraciones a EL COMERCIO, la directora de la Fundación Municipal de Servicios Sociales, Pilar del Amo, aseguró que «por el momento, no sabemos la cifra exacta» de personas que duermen en las calles. Según a qué fuente se consulte, los datos son llamativamente dispares. Lo que más visos de realidad tiene es que existe algo menos de un centenar de indigentes que vive sin techo de forma permanente en Gijón. A esto se suma un buen número de transeúntes ocasionales, cuya afluencia varía en función de la época del año y de los actos o actividades que haya en la ciudad.

En todo caso, el objetivo a largo plazo es «que todos tengan alojamiento», si bien Del Amo es consciente de que «hay determinadas personas que nunca querrán alojarse en ningún sitio. Sólo en días de frío extremo aceptan cama de albergue, pero se van tras el desayuno», explicó.

Esa impresión la confirma la directora de programas del Albergue Covadonga, Julia Castro, que apunta que «no sufrimos un colapso. Las cuatro plazas en un piso tutelado que nos cedió Cáritas en julio llegaron en el momento preciso, y funcionan muy bien».

«Un nuevo perfil»

La directora de la Fundación Siloé afirma también que en sus centros de día se ha notado un incremento de la demanda a lo largo de 2011. Se trata de «un nuevo perfil de personas que no llevan mucho tiempo en la calle, sino que hace poco tenían una vivienda, aunque sea precaria, y trabajo. Al perder el empleo, se quedaron sin casa». Son casos paradigmáticos de lo que les ocurre a algunos. Sor Marisela Cueto, de la Cocina Económica, relata que en ocasiones hay personas que se pagan una cama en una pensión o una habitación en un piso mientras les dura el dinero. El que les queda, o el que van consiguiendo. Luego, a la calle de nuevo. La repetición de este ciclo, sin que la persona vea visos de solución a su situación resulta altamente desmotivante y lleva a círculos viciosos muy difíciles de romper.

Una de las claves para ello es, según Marcelino Díaz, de Serenos de Gijón, «hacer que sean conscientes de que necesitan ayuda, y no sólo eso, sino que vean que hay personas que están dispuestas a darles ese apoyo. Se trata de ofrecerles una expectativa de futuro, de vida», explica, a la vez que deja un resquicio a la esperanza: «Gijón es una ciudad que trata bien a los mendigos, cuyos ciudadanos son, en general, sensibles al problema y conscientes de que hay iniciativas cuyo resultado no se puede medir sólo en términos económicos, sino de rentabilidad social».

El problema de la indigencia en Gijón no es pequeño. Sólo en la Cocina Económica, el pasado jueves, Día de Asturias, se sirvieron 202 comidas y 180 cenas. De los 202 comensales del mediodía, sólo 15 pudieron hacer frente a los 0,70 euros que, de forma simbólica, se les cobra. Otros seis son personas que «pagan un fijo mensual, en función de las pequeñas rentas que tienen», explica Sor Marisela. El resto, 181, «comieron gratis con los vales que les da la Oficina del Transeúnte». Solución para un día, cuando lo que se necesitan son soluciones a largo plazo.

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