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La pobreza en el centro de la preocupación de la Iglesia

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En un teatro El Círculo colmado, y con la presencia de la jerarquía de la Iglesia Católica Argentina,Ellitoral quedó inaugurado hoy formalmente en Rosario el Primer Congreso Nacional de Doctrina Social de la Iglesia, que se realizará hasta mañana en la sede local de la Universidad Católica Argentina (UCA).

En el inicio de las actividades, que comenzaron ayer a la tarde en la sede de la UCA, se difundió un informe que puso una mirada crítica sobre la pobreza, la marginalidad y la falta de viviendas. "Droga, alcohol y juegos de azar, con sus sospechas de corrupción y lavado de dinero que se presentan como salvaciones con golpes de suerte, pero que no hacen más que desplumar a la gente", señala el documento, en el que también se destacó "la ausencia de políticas conjuntas del Estado nacional, provincial y municipal", aunque no se omitió la "falta de compromiso y participación de la comunidad".

El Congreso Nacional de Doctrina Social de la Iglesia fue organizado por la Pastoral Social de la Iglesia, luego de que el año pasado -según contó el arzobispo de Rosario José Luis Mollaghan- los prelados de todo el país solicitaran la gestación de un plenario abierto para discutir y reflexionar sobre políticas y estrategias en la lucha contra la pobreza y la marginalidad.

En la apertura, el Nuncio Apostólico de la Argentina, Adriano Bernardini, leyó una carta enviada desde el Vaticano. "En una sociedad marcada por el relativismo, la Iglesia debe iluminar a los hombres de buena voluntad", leyó Bernardini y destacó que "el Papa Benedicto XVI los anima en su trabajo para promover el desarrollo integral de las personas en la lucha contra la pobreza". Un día después de la difusión del informe, que posee puntos concretos que ponen el acento en la necesidad de limar las desigualdades que existen hoy en la Argentina, el cardenal Peter Turkson, presidente del Pontificio Consejo de Justicia y Paz, reflexionó a nivel conceptual sobre "la misión esencial de la Iglesia", que -según el religioso nacido en Ghana, África- debe poner "la atención concreta sobre la pobreza y el sufrimiento".

Antes de que se eligiera a Benedicto XVI, Turkson fue uno de los candidatos a reemplazar a Juan Pablo II, y en ese momento se advirtió que se podía convertir en el primer Sumo Pontífice de raza negra.

La pobreza "globalizada"

En su ponencia, que llevaba como título "Promover el desarrollo humano para erradicar la pobreza", Turkson sostuvo que "no es el 'hacer' lo que fundamenta nuestro anhelo de resolver las necesidades materiales sino el discernir, el reflexionar, confrontando nuestra vida a la luz de la palabra de Dios. Y en este congreso es necesario el discernimiento para generar conciencia sobre la unidad entre fe, razón y servicio".

Turkson dijo que "es necesario el reconocimiento de la responsabilidad humana sobre la situación de la pobreza, miseria y subdesarrollo que experimentan millones de seres humanos" en el mundo.

El prelado agregó que "los efectos de la desigualdad en la calidad de vida entre los seres humanos no es fruto del azar, de la simple casualidad o de un mecanismo económico exento de responsabilidad, sino que es siempre consecuencia de acciones y decisiones de los seres humanos que de una u otra forma favorecen en los diversos sectores de la vida social, el desarrollo y la perduración de las estructuras del pecado, ya denunciadas por el beato Juan Pablo II".

El cardenal Turkson enumeró las "causas externas", que -según la Doctrina Social de la Iglesia- colaboran para cimentar la relación entre "pobreza y subdesarrollo", como la "imposibilidad de acceder al mercado internacional, el analfabetismo, las dificultades alimenticias, la falta de agua potable, la corrupción y la precariedad de las instituciones y de la misma vida política".

Luego, el obispo se refirió a la "pobreza globalizada". "El panorama de la pobreza puede extenderse indefinidamente si añadimos las nuevas pobrezas que afectan a menudo a ambientes y grupos humanos no carentes de recursos económicos, pero expuestos a la desesperación del sin sentido, a la insidia de la droga, al abandono de las personas en la edad avanzada o en la enfermedad, y a la marginación o a la discriminación social", señaló Turkson y advirtió que "la pobreza espiritual está estrechamente vinculada a la persistencia de la pobreza material", y tildó la situación como "subdesarrollo moral".

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