Imprimir

En Fukushima no deberían aumentar los casos de cáncer

Escrito por diagramgen on . . Visitas: 235

abc

16-07-2012jeEl español Juan Carlos Lentijo, director técnico de Protección Radiológica del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), ha participado en dos misiones del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) para asesorar al Gobierno japonés tras el desastre de Fukushima. A sus órdenes, la segunda misión se centró en el programa de rehabilitación de las áreas contaminadas por la radiación. Lentijo, un experto en centrales nucleares que lleva en el CSN desde 1984, explica en esta entrevista la claves del accidente y su recuperación.

- Tras sus visitas a la central de Fukushima en mayo y octubre del año pasado, ¿cómo ha encontrado la situación en la zona de 20 kilómetros evacuada por su alta radiactividad?

- Como medida preventiva, la actividad social está totalmente restringida en dicha zona, en la que se registran valores de radiación altos en diversas áreas. En la segunda misión vimos que fuera de ella, al noroeste, había lugares, como Iitate o Namie, con índices de radiación superiores a 4 microsieverts/hora, que podrían dar lugar a una dosis acumulada por encima de 20.000 microsieverts en un año, que corresponde al criterio adoptado por los organismos internacionales con base científica para asegurar una buena protección del público. Si una persona se expusiera durante mucho tiempo a esos niveles de radiación, podría desarrollar problemas de salud. Por ello, se han adoptado medidas de protección, que incluyen la evacuación de estas áreas. La probabilidad de desarrollar una enfermedad se empieza a apreciar a partir de 100.000 microsieverts de exposición acumulada. Aunque no hay evidencias científicas de que se puedan desarrollar enfermedades por debajo de estos 100.000 microsieverts, en todo el mundo se ha establecido un límite muy bajo para proteger a la población: 1.000 microsieverts acumulados al año. Este límite se ha establecido considerando el principio de precaución y se aplica sólo en condiciones normales de operación de las instalaciones. En el caso de Japón se tiene que afrontar una situación provocada por un accidente, debido a la deposición de materiales radiactivos que dejaron las explosiones en la central. Por ello, el objetivo del programa de rehabilitación de áreas prevé inicialmente bajar de los 20.000 microsieverts anuales en uno o dos años. A largo plazo se plantea un objetivo más ambicioso, que trata de asegurar que en las zonas descontaminadas y rehabilitadas no se supere el límite de los 1.000 microsieverts acumulados al año.

- ¿Cómo se llevan a cabo esos trabajos de descontaminación?

- Lo importante es reducir las dosis de radiactividad para normalizar lo máximo posible las condiciones de vida y socioeconómicas en la zona. Por ello, en las áreas urbanas y habitadas, como los colegios, se prevé aplicar medidas intensivas para descontaminar, como por ejemplo remover las capas superiores del suelo, donde está fijada la contaminación radiactiva. Pero en otros lugares, como los bosques, descontaminar puede no ser la mejor opción para reducir las dosis al público. Además, hay que considerar sus efectos secundarios, como las dosis que recibirían los trabajadores o su fuerte impacto medioambiental. Así, pueden ser más eficaces medidas como restringir el acceso y uso de estos bosques durante un tiempo. En algunas zonas urbanas se ha retirado la capa más contaminada del suelo hasta bajar la radiación a niveles que no son peligrosos.

- ¿Se espera un aumento de los casos de cáncer por el accidente de Fukushima?

- Con las medidas de protección adoptadas en su día, como la evacuación, y el programa de rehabilitación de áreas contaminadas puesto en marcha, no se deberían esperar incrementos en los casos de cáncer. Según las diferentes estimaciones que se vienen realizando, las dosis recibidas por la población como consecuencia del accidente son en general muy bajas: por debajo de 1.000 microsieverts en la mayoría de los casos. Algunas personas habrían recibido dosis de hasta 20.000 microsieverts, y sólo en unos casos aislados hay dosis ligeramente por encima de valor. Como ya hemos comentado, por debajo de la barrera de 100.000 microsieverts de dosis acumulada no hay evidencias de sufrir una enfermedad debido a las radiaciones. Desde el punto de vista radiológico, no se debería esperar ningún efecto sobre la salud con las dosis estimadas, pero es necesario realizar un seguimiento sanitario para tranquilizar a los ciudadanos y evitar su ansiedad.

- ¿Y los trabajadores de la central?

- En situaciones de operación normal, los trabajadores tienen un límite de 20.000 microsieverts al año, con posibilidad de llegar hasta 50.000 microsieverts en un año específico de cada período quinquenal. Estos límites, junto con el seguimiento sanitario individualizado, garantizan una protección adecuada del personal en condiciones normales. Sin embargo, cuando ocurre un accidente, estos valores se cambian por otros mayores que aseguren un buen nivel de protección compatible con las intervenciones que se tienen que acometer para afrontar una situación complicada. Japón estableció unos niveles de entre 100.000 y 250.000 microsieverts para las decenas de operarios que tenían que controlar los reactores. De ellos, sólo unos pocos, seis según la información disponible, sufrieron una dosis de entre 250.000 y 350.000 microsieverts. Por encima de 100.000 microsieverts, se contabilizaron unos 70-80 trabajadores. Todos ellos serán sometidos a seguimientos médicos para ver si sufren alguna enfermedad. Con estos niveles de dosis, no se esperan efectos inmediatos graves para la salud. Sin embargo, sí puede incrementarse ligeramente la probabilidad de desarrollar alguna enfermedad a largo plazo, de ahí que sea necesario someter a este colectivo a un seguimiento médico individualizado.

- ¿Es Fukushima, como dicen algunos expertos, un Chernóbil a cámara lenta?

- La comparación no es razonable. Ambos accidentes son distintos tanto en su origen como en sus consecuencias. En Chernóbil, que tenía un reactor de grafito y agua, se forzó la operación hasta condiciones extremas y perdieron su control de forma inmediata. Hubo una explosión nuclear y parte del núcleo se liberó a la atmósfera, apareciendo isótopos pesados, como algunos del plutonio y del uranio, en el medioambiente junto a los productos de fisión más volátiles. Una extensa zona de cientos de miles de kilómetros cuadrados resultó contaminada. Dentro de ella, en un área de unos 20.000 kilómetros cuadrados se superaba el criterio de 20.000 microsieverts de dosis acumuladas en un año. En Fukushima, el origen fue un terremoto de gran magnitud, que los reactores resistieron razonablemente, y un devastador tsunami que dañó sus sistemas de refrigeración. En un proceso que requirió entre varias horas y días, hubo una fusión parcial de los reactores y explosiones de hidrógeno en los edificios que los albergan. No hay evidencias de que se produjeran explosiones nucleares.

Por ese motivo, Fukushima liberó a la atmósfera fundamentalmente y en cantidades significativas los productos de fisión volátiles, como los radioyodos y los isótopos del cesio 134 y 137, pero no uranios o plutonios. Aunque se encontraron algunas trazas de ambos, fue dentro de la propia central. El área contaminada en el entorno de Fukushima es, además, mucho menor: por debajo de 1.000 kilómetros cuadrados. En Chernóbil hubo 30 trabajadores, que actuaron en las tareas de control y recuperación, que murieron en los días siguientes porque sufrieron unos niveles letales de exposición a radiaciones, y en los años posteriores se registraron algunas muertes más en este colectivo.

- ¿Cuánta radiactividad liberó Fukushima?

- Las estimaciones, que son aproximadas, hablan de una cantidad de yodo 131 equivalente (suma de yodo 131 y cesio 137) de entre 370.000 y 600.000 terabecquerelios. Para hacernos una idea, en Chernóbil esas cifras estaban entre 5 y 14 millones de terabecquerelios. En términos de radiación, Fukushima es algo menos de la décima parte de Chernóbil y, por ello, sus consecuencias radiológicas son mucho menores tanto en el tamaño de las zonas afectadas como en los efectos sobre la salud humana.

- ¿Cuándo se desmantelarán los reactores?

- Los tres núcleos se fundieron total o parcialmente y previsiblemente están en el fondo de las vasijas. Según los planes de la compañía Tepco y de las autoridades japonesas, la retirada del combustible dañado puede llevar décadas, pero es imposible predecir con precisión cuánto tiempo durará. Hay que considerar que, muy posiblemente, en los próximos años se pondrán a punto nuevas tecnologías que ayudarán a desmantelar la planta.

- ¿Está funcionando la descontaminación en Japón?

- En la segunda misión del OIEA comprobamos que el programa de rehabilitación es solvente porque tiene una buena estructura de financiación y los elementos de apoyo científico, tecnológico y legal adecuados. Aun así, hay aspectos mejorables como el destino de los residuos radiactivos que se generen en este programa. Cuando se realizó la misión en octubre del año pasado, aún no se había resuelto dónde emplazar los almacenes necesarios para estos residuos.

Estaban en estudio métodos para el tratamiento y la reducción del volumen de residuos radiactivos, como la utilización de incineradoras. En general, la dificultad estaba en la consideración de los aspectos sociales, porque la gente obviamente no quiere cerca de sus casas este tipo de instalaciones. De todas maneras, sólo unos pocos desechos tienen unos niveles de radiación tan altos que requieran una inmovilización especial con barreras múltiples.

Entre los 20 y 30 kilómetros alrededor de la planta siniestrada ya se ha levantado formalmente la medida de confinamiento y hay una expectativa razonable de retorno a condiciones de vida próximas a las normales. En dos años se pretende rehabilitar lo máximo posible entre 20 y 50 kilómetros al noroeste, donde se está priorizando la recuperación. El objetivo es reducir en dos años la mitad de la radiación actual. Hay que asumir que la recuperación de Fukushima irá por fases, y que habrá gente que en bastante tiempo no pueda volver a sus casas en la zona de exclusión de 20 kilómetros alrededor de la central.

Utilizamos cookies para mejorar nuestro sitio web y para ofrecerle contenidos más interesantes. Para obtener más información sobre las cookies y cómo eliminarlas, consulte nuestra Política de Privacidad.

Sí, acepto cookies de esta web