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La peligrosa ablación de la campanilla

Escrito por diagramgen on . . Visitas: 294

elmundo

05-06-2012jeEl hambre va a matar este año en Chad a más de 170.000 niños. En la vida hay un antes y un después de ver morir a un niño de hambre. Es inevitable. Cuando vemos a un pequeño fallecer famélico, no volvemos a ser los mismos. No se olvida. Ahora creo que quizá por eso la doctora Reina Lladó y yo hemos vuelto este año a Bebedjia.

En el primer pase de planta de hoy teníamos a unos 30 pacientes, la mayoría gravemente desnutridos. Les acompañan sus madres y todas tienen la misma mirada perdida. Y todo está lleno de moscas y de mucho, mucho dolor. Un dolor punzante y seco como la tierra de este continente africano.

Entre los que hemos atendido hoy había dos especialmente graves por haber sido sometidos en su poblado a la ablación de la úvula o campanilla. Esa es una práctica habitual entre los chadianos. Si un hijo enferma por una faringoamigdalitis (palabreja médica para definir unas anginas), los padres le arrancan la campanilla con un cuchillo curvo para que el aire entre mejor.

Las consecuencias de estas ablaciones son terribles, pueden provocar infecciones en la sangre o importantes sangrados que terminan en la muerte. Mientras atiendo a estos dos niños sin campanilla me pregunto si algún día será posible cambiar esta tradición. Pero en seguida me respondo a mí mismo. Sé que es imposible precisamente por eso, porque es una tradición, por más absurda y peligrosa que sea.

Hace casi un año que ningún pediatra pasa por este hospital, el Saint Joseph. De hecho, algunos de estos pacientes llevan aquí muchos meses, incluso un año, sin que les hayan podido atender en condiciones mínimas.

Sin pediatras, hasta ahora han sido atendidos por sor Elisabeth, monja comboniana y médico, que hace un excelente trabajo y que durante estas dos semanas nos ha pasado el testigo para poder concentrarse más en maternidad y adultos. Ella, junto al resto de religosas, hace aquí lo que puede para cuidar con dignidad a estos niños que llegan gravemente enfermos.

Así hemos vivido este dia que amanecía tras una noche pegajosa. Aunque debo decir que hemos dormido bien después de la intensa jornada de ayer.

De hecho hoy hemos recargado las pilas desde primera hora de la mañana. Antes de ponernos manos a la obra y después de que el despertador sonara a las 5.15, hemos ido a casa de sor Magdalena Ribas para asistir a la misa oficiada por el padre local. Ha sido un momento de mucha espiritualidad y paz que nos ha venido muy bien para afrontar el resto del día.

Otra cosa que tengo que contaros es que hoy hemos llevado a Maca, la farmaucética de la fundacion El Alto, los más de 100 kilos de medicinas y material médico donado por varias clínicas de Mallorca. Maca se ha emocionado muchísimo. Todo eso es realmente importante por aquí. Nos os hacéis una idea de lo mucho que se necesita cualquier cosa donde falta tanto.

El consejo de hoy: No perdáis ni un segundo con gente que os transmita malas sensaciones, invertid vuestro tiempo en aquellos que os hagan sentir cómodos.

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