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Los clubes de fumadores y sus triquiñuelas para jugar con la ley del tabaco

Escrito por diagramgen on . . Visitas: 254

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31-05-2012jeEn el mundo fuman unos mil millones de personas. En España, unos ocho millones. Todos ellos viven hoy el Día Mundial sin Tabaco, una iniciativa de la Organización Mundial de la Salud (OMS) destinada a concienciar sobre esta epidemia que, anualmente, causa seis millones de muertes en todo el planeta.

Entre estas defunciones, unas 600.000 son provocadas por la exposición al humo del tabaco ajeno, según la OMS. Sin embargo, con las sucesivas leyes restrictivas aplicadas en torno a esta adicción en todo el mundo, estas muertes cada vez son menos.

En nuestro país, la ley antitabaco -que entró en vigor el 2 de enero de 2011- no solo acabó con el humo en los bares, sino que, al mismo tiempo, favoreció los Clubes de Fumadores, una especie de oasis y de refugio para los amantes de los cigarrillos y puros en lugares cerrados. A pesar de las prohibiciones, aún quedan muchos con ganas de fumar.

Fumar con la Eurocopa

Desde que naciera en septiembre de 2011, la empresa Rásel CCF ha recibido unas 800 solicitudes para crear un club de este tipo. Su encargado, Javier Rosillo, asegura que ya han creado unos 150 establecimientos en España, 27 de ellos en la capital. «Ahora, con la Eurocopa, hemos recibido en solo dos semanas 25 solicitudes», añade. La labor de su empresa es conseguir la figura jurídica de club de fumadores para un local, que habitualmente se sitúa junto a un bar o a un restaurante.

La ley antitabaco establece que en estos clubes no se podrá ejercer la compraventa de comida o de bebida. Por eso no poseen camareros ni de servicios hosteleros, ya que no pueden perseguir el lucro. Debido a este motivo, muchos clubes de fumadores se disponen junto a un bar, para que los clientes puedan tomar una copa mientras fuman sin atentar contra la ley.

Un ejemplo de este ardid es el Royal Smoking Club, el primer club de esta categoría creado en Madrid. En este lugar, sus más de 4.300 socios pueden disfrutar del aroma del tabaco mientras consumen un Gin Tonic elaborado en Kerala Gin Club, el local contiguo. Las dos estancias son dos entidades jurídicas diferentes. Cada una tiene su portal. Su propio encargado. Sin embargo, los clientes son muy parecidos.

El propietario del club de fumadores, Guillero Castañares, afronta con esperanza la Eurocopa y el futuro de su negocio, creado cuatro meses después de la ley antitabaco. «Aquí viene la gente a fumarse un cigarrillo y a tomar un café después de comer y a fumarse un puro y tomar una copa después de cenar», explica.

Ley «terrible»

«Somos un grupo en defensa de los derechos de los fumadores. No queremos que se pueda fumar en todas partes, sino que se pueda compatibilizar los derechos de todos». Javier Blanco, portavoz de la plataforma Fumadores por la Tolerancia, considera «terrible» la ley contra el tabaco. Para él, fue «un paso atrás en las libertades» de España. Blanco logró recolectar 600.000 firmas en toda nuestra geografía con la intención de revocar la ley. No lo consiguió, pero permanece ofreciendo apoyo a los fumadores y a los más de 100.000 socios que comprende su organización. «España es el país más prohibicionista de Europa. Se intenta estigmatizar socialmente al fumador. Es un ataque directo a la libertad», opina.

Según Blanco, «lo peor» que le puede ocurrir a un club de fumadores es «salir a la luz». Por eso existen tan pocos. O, por lo menos, por eso parece que son tan pocos. «Se les puede buscar las cosquillas fácilmente. Lo mejor es la publicidad boca a boca. El Estado pretende que el fumador no tenga opción de consumo».

Los clubes, un «engendro jurídico»

Para el secretario general de la Federación de Hostelería de España, Emilio Gallego, la ley contra el tabaco ha provocado un descenso de un 5% del consumo en los 240.000 bares y restaurantes españoles. Según señala, si la facturación ha caído un 20% debido a la crisis, una quinta parte de ese porcentaje está relacionado con la prohibición de fumar. «La ley tiene aspectos irracionales, como los clubes de fumadores, que son inoperantes. Estos clubes son un engendro jurídico», dice.

Gallego asevera que esta clase de locales son excepcionales, una consecuencia ineficaz «del apartheid» al que, según él, se han visto sometidos los fumadores desde el 2 de enero de 2011. En este sentido, se atreve a plantear un desafío: «Reto a salir a la calle con la ayuda de una lupa, de Google Maps y de un zahorí y encontrar un club de fumadores».

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