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Sanitarios en tensión por recortes oscuros

Escrito por diagramgen on . . Visitas: 345

diariodemallorca

Los recortes asistenciales y sobre todo el cierre de hospitales emprendidos por el Govern 08-05-2012ja1Bauzá se adentran en una fase delicada en grado extremo, la de la prueba de resistencia y fuerza. A un lado, el Ejecutivo afianzado sobre el poder y en el otro, el grueso de los profesionales sanitarios, la oposición política y todo hace suponer, vistas las reacciones, que una parte considerable del tejido social. Literalmente se está tensando la cuerda al máximo y esta tensión se transpira en todas direcciones. ¿Se romperá? Todo hace pensar que ya experimenta los primeros desgarros en forma de incapacidad de diálogo, abandono de puestos clave y carencia de comportamientos básicos. Hasta resulta complicado guardar las formas.

La escenificación y la recepción de que fueron objeto ayer el vicepresidente económico y la consellera de Salud en Son Espases o la dimisión del director médico de Gesma, son la expresión más actualizada de cuanto decimos. Pero no serán las últimas porque los ánimos continúan caldeándose y la resistencia organizándose. ¿Serán capaces de encontrarse y sentarse ambas partes sobre la mesa de la racionalidad? Lo dudamos. El paciente puede ir vacunándose para pagar los efectos secundarios de esta guerra, cruel como todas, que le han organizado.

Pep Ignasi Aguiló y Carmen Castro fueron a Son Espases para "dar la cara" y salieron intoxicados a gritos y abucheos de dimisión. Hubiera sido complicado organizar un encuentro tan estéril. En una convocatoria pensada para especialistas médicos se instalaron todas las calificaciones sanitarias. Pero el Goven blindó la entrada de medios informativos ¿Por qué? ¿Qué esconde? ¿Qué hace el miedo como acompañante si se está tan convencido de las bondades y de la necesidad de los recortes y los cierres?

La consellera pretendía ayer hablar con los médicos en un intento de ganárselos porque intuía que, con ellos en el bolsillo, tenía el camino bastante allanado. Topó con unos sindicatos que ya dan por cierto que no existe hoja de ruta clara ni plan de suplencias para los cortes decididos y que reprochan al Govern la falta de intervención o mera consulta a los profesionales de la sanidad. La desconfianza es total hacia la Administración. Recuperarla, en este momento, se ha vuelto inviable.

Dentro de esta dinámica hay que inscribir la dimisión del director gerente de Gesma. César Azpeleta se va porque no está de acuerdo con el cierre del Hospital General y del Joan March y sobre todo porque no ve plan alternativo solvente frente a la clausura de estas instalaciones. Como la indisciplina y la contestación se castigan, nadie le ha pedido que se quede o reconsidere su postura. En estas estamos y seguramente seguiremos durante mucho tiempo en posición gravosa.

Ayer ya hubo asambleas de trabajadores en algunos hospitales y seguirán, bajo organización sindical, en los próximos días. Pérdida de derechos laborales y sueldo, recortes de medios profesiones y mayor presión política y social han ingresado ya, para una larga estancia y sin curación garantizada, en los centros asistenciales de Balears y, en particular, de Mallorca. Esta situación, de no corregirse, irá deteriorando de forma progresiva las relaciones entre médico y paciente y la calidad asistencial. Empieza una pésima temporada para un complejo mundo sanitario que no necesitaba, ni mucho menos, de dificultades añadidas. Quienes visten de blanco, aparte de la de sus enfermos, se ven obligados a diagnosticar y tratar su propia salud laboral. El diagnóstico no es bueno. Todo apunta a que en los hospital se instala, por falta de prevención y tratamiento, un mal crónico añadido.

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