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Llega el relevo del 'Sintrom'

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elCorreoDigital

22-10-2011Un histórico de la farmacia se va. Después de más de 50 años como terapia prácticamente única en la prevención de enfermedades cardiovasculares, una nueva generación de fármacos anticoagulantes amenaza con jubilar al 'Sintrom', un medicamento que para un millón de españoles es como de la familia. El Ministerio de Sanidad ha dado el visto bueno a la financiación de un preparado llamado dabigatrán, que se comercializa con el nombre de 'Pradaxa', «más seguro y cómodo» que el fármaco tradicional. Los cardiólogos creen que la retirada del 'Sintrom' no se producirá de la noche a la mañana, sino que se hará de manera paulatina, seleccionando los pacientes en función de sus resultados terapéuticos. Primero dejarán de usarlo los que más riesgo presentan y después, poco a poco, los demás.

Los anticoagulantes son medicamentos que licúan la sangre, la vuelven menos espesa para que circule con mayor fluidez. Su uso reduce a una décima parte el riesgo de sufrir una complicación cardiovascular, al impedir la formación de trombos, que son placas de grasa que taponan las arterias y que se forman, sobre todo, como consecuencia de una dieta poco equilibrada y la falta de ejercicio.

Hasta ahora, los cardiólogos sólo han dispuesto de dos medicamentos con efecto anticoagulante. La famosa aspirina, de uso limitado, se utiliza cuando la sangre fluye con demasiada rapidez, mientras que el 'Sintrom', nombre comercial de la warfarina, se receta cuando va más lenta. Un 70% de los pacientes que la consumen tiene más de 65 años.

¿Qué ventajas tiene el nuevo fármaco frente a 'Sintrom'? La principal es su comodidad, según explica el cardiólogo Andrés Bodegas, del hospital de Cruces. El efecto licuador del 'Sintrom' no es constante, lo que obliga a los pacientes a someterse mensualmente a análisis de sangre y controles médicos para chequear su estado de salud.

La experiencia apunta a que, además, el tratamiento resulta algo más seguro, efectivo e incluso barato pese a que el fármaco en sí es bastante más caro, según se ha puesto de manifiesto en el congreso de la Sociedad Española de Cardiología, en Madrid. La terapia con 'Sintrom' sale a unos 3 euros al mes, frente a los 63 de 'Pradaxa'. Este último, sin embargo, evita el gasto en pruebas y consultas. «Parece un buen producto, pero todavía habrá que ver su efecto verdadero», valoró el doctor Bodegas.

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