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Los males olvidados vuelven

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larazon

03-07-2011bisTuberculosis, sarampión, tiña. Nombres que parecían formar parte del pasado y que vuelven a expandirse ahora. Un catálogo al que hay que sumar patologías nuevas en Occidente como la fasciolasis que procede, sobre todo, de América Latina y que ya registra en España 400 casos. Este parásito se transmite a través de la cadena alimentaria, ya que se instala en el aparato digestivo de vacas y ovejas. Cuando los excrementos de estos animales llegan al agua, sus huevos se abren y buscan nuevos huéspedes como el caracol de agua dulce, que traslada las larvas a los vegetales acuáticos que, más tarde consumimos, como las algas. «El problema de este parásito y el del reciente brote de E. coli, conceptualmente, es el mismo: ha fallado el autocontrol basado en el Análisis de Peligros y Puntos Críticos de Control (Appcc) y que obliga a las empresas a mantener la vigilancia de los obstáculos tecnológicos frente a los peligros alimentarios, y a realizar registros de los controles», asegura el doctor Alfonso Carrascosa, científico del CIAL-CSIC.

Contagios en aumento

La preocupación por las enfermedades que se transmiten a través de los alimentos crean alertas inmediatas. Pero, ¿qué ocurre con aquellas que considerábamos proscritas o de las que se daban pocos casos? Sus referencias son escasas, aunque más comunes. A mediados de junio Alicante detectó un brote de sarampión que obligó a la Comunidad Valenciana a vacunar a siete bebés prematuramente. Los 1.300 casos de 2011 multiplican por cinco los registrados en 2010. En Sevilla, los afectados se multiplican. El Sistema de Vigilancia Epidemiológica de la Junta de Andalucía detectó, hasta marzo de este año, 1.085 contagios, después de cuatro años sin ningún caso. Este incremento ha obligado a la Consejería de Salud a adelantar la edad de vacunación de los quince a los doce meses tanto en Sevilla como en otras provincias. Una medida que también ha implantado la Comunidad de Madrid.

«Desde el 1 de junio hemos adelantado el calendario de vacunación de la triple vírica (paperas, sarampión y rubéola) de los quince meses al año por recomendación del Comité de Vacunas de la Comunidad», explica Santiago Sevilla, subdirector de promoción de la salud y de prevención de la Dirección General de Atención Primaria de Madrid. Esta decisión es la consecuencia del brote que se ha registrado en la provincia y que ha creado «el efecto rebaño. Es decir, que se propaga rápidamente en un porcentaje de población muy susceptible de contagiarse», aclara Sevilla. Esta prevención por parte de la capital también va unida a la visita del Papa, a mediados de agosto, para celebrar la Jornada Mundial de la Juventud, en la que participaran más de un millón de jóvenes llegados de los cinco continentes. De ahí que, desde la organización, la UE y la Comunidad de Madrid hayan elaborado varios documentos para recomendar a los asistentes que se vacunen contra el sarampión.

«Este acontecimiento es lo que llamamos un ''mass cathering'' y por eso le hemos trasladado a la viceconsejera que fomente la vacunación. Vienen personas de todo el mundo y el periodo de incubación del sarampión es de siete a nueve días, por eso, es posible que se den contagios», añaden desde el Ejecutivo regional. Según sus datos, en España los casos de esta enfermedad están por debajo de los que se apuntan desde la vecina Francia, donde el año pasado se cifraron más de 7.000 casos.

Viajes exóticos

Los movimientos migratorios también han trasladado la globalización a las enfermedades, así como los viajes de los españoles a lugares exóticos. En España ya no se habla de lepra, aunque el año pasado se registraran 11 casos, según datos de Sanidad. De paludismo o malaria, una enfermedad que jamás ha existido en nuestro país porque no se dan las condiciones para que el insecto que lo transmite sobreviva, se recogen 378. Estos casos, así como los de lepra, son un ejemplo de la migración. No ocurre lo mismo con la tuberculosis. El año pasado la sufrieron más de 5.000 personas.

Los expertos insisten en que cumplir con los tratamientos garantiza la reducción del efecto propagación. Así lo demuestra el reciente brote de tiña en un colegio de Alcobendas, en Madrid, donde 11 alumnos se infectaron de esta micosis. «La tiña no está erradicada y por eso es tan importante detectar el brote e insistir en que se continúe con el tratamiento hasta el final. Sabemos que en Alcobendas una de las niñas sufrió una recaída por no cumplirlo», asegura Sevilla.

La vacunación se ha convertido, según explica la Sociedad Española de Médicos de España, en la mejor vía para evitar las enfermedades contagiosas. Sin embargo, no todos los profesionales están de acuerdo con esta afirmación. Desde la Liga para la Libertad de la Vacunación abogan por que cada médico decida «sobre la conveniencia o no de vacunarse». Asimismo, reclaman que «dejen de vacunarse sistemáticamente a los menores de tres años». Una determinación peligrosa, según la mayoría de doctores y que pueden perjudicar la salud pública de toda una región. Por ello, valoran que muchos de los brotes que se están registrando hoy se deben a esta negativa.

Rechazo paterno a las vacunas

Un problema añadido a estos contagios es que cada vez más padres no consideran conveniente vacunar a sus hijos. Y es que parece que se está extendiendo la idea de que esta práctica trae consigo más riesgos que beneficios. En este sentido, destaca la reciente decisión adoptada por la Generalitat catalana. La Consejería de Sanidad prepara un documento que deberán firmar todos aquellos padres que, tras haber sido avisados de los riesgos, decidan no vacunar a los niños.

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