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Tampoco la soja provoca el 'mal de Hamburgo'

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elcorreo

07-06-2011Ni eran los pepinos españoles, ni tampoco son los brotes de soja. Por segunda vez en tres semanas, las autoridades sanitarias germanas se han visto obligadas a rectificarse a sí mismas y admitir de nuevo que, a fecha de hoy, no tienen ningún indicio fiable sobre el origen del conocido como 'mal de Hamburgo'. El domingo anunciaron que la causa «más probable del contagio» se encontraba en una explotación orgánica de semillas germinadas de la localidad de Bienenbüttel, en el estado de Baja Sajonia. Era una «pista muy caliente». La clausuraron, confiscaron todos sus productos -hasta 18 clases de semillas diferentes- e hicieron un llamamiento a la población para que no consumiera ese tipo de productos. Pues bien, 24 horas después, las esperanzas de poner fin a esta pesadilla se esfumaron al conocerse que los resultados de los análisis realizados a los germinados han dado negativo. No portaban la bacteria asesina. Alemania da palos de ciego y el país entero se muestra desconcertado ante una epidemia que ya se ha cobrado la vida de 22 personas.

El encargado de dar ayer la noticia fue el ministro de Agricultura del 'land', Gerd Lindemann, el mismo funcionario que el domingo se había presentado ante los medios para señalar con el dedo acusador a los germinados de leguminosas. Lindemann admitió que, tras realizar los pertinentes test a 23 de las 40 muestras recogidas en la granja, ninguna de ellas presentaba restos de la cepa 0104:H4 de la bacteria 'E.coli'. «La investigación está siendo muy difícil y somos conscientes de que no vamos a tener resultados concluyentes a corto plazo», confesó el titular de Agricultura, que evitó aventurar cuándo podrá dar a conocer el resultado de las 17 muestras restantes.

Tal y como ocurriera con los agricultores españoles, el propietario de Bienenbüttel, el negocio de germinados bajo sospecha, se había mostrado ya desde un inicio «sorprendido» por las acusaciones que el Gobierno de Baja Sajonia hacía contra su empresa, que goza de un sólido prestigio en todo el país y cuyo expediente sanitario está impoluto. «No entendía cómo podrían encajar los procesos que utilizamos aquí con las acusaciones que nos hacían», admitió Klaus Verbeck, director ejecutivo de la explotación. «Los brotes de ensalada crecen sólo a partir de semillas y agua, y no se fertilizan en ningún momento. Y tampoco utilizamos ningún fertilizante animal en otras zonas de la granja», aclaró Verbeck.

El restaurante está limpio

A pesar de este revés, los investigadores aún confían en obtener de la granja de Bienenbüttel algo de luz, que no la resolución, sobre este misterio. De hecho, está previsto que hoy se conozcan los resultados de los análisis efectuados a un paquete de 100 gramos con una mezcla de semillas germinadas procedente de estos invernaderos y que un paciente de Hamburgo, contagiado con la bacteria, conservaba todavía en su frigorífico.

Una vez descartada casi por completo la pista de la soja, todas las miradas se centraron ayer en el restaurante 'Kartoffel Keller' del municipio de Lübeck, donde 17 personas afectadas por el 'mal de Hamburgo' habían comido entre los días 12 y 14 de mayo. El domingo se sospechaba que algún cargamento de la explotación de germinados hubiera acabado en la cocina del local, con lo que se habría demostrado la conexión entre ambos focos y, por lo tanto, resuelto el enigma del origen de la epidemia.

Pero las evidencias, de nuevo, volvieron ayer a contradecir a las autoridades sanitarias. Las pruebas de laboratorio realizadas a las muestras tomadas en el restaurante -tanto a los alimentos como al personal- dieron negativo. «Todo el personal que tuvo contacto físico con los alimentos no presenta infección con la bacteria», aclaró rotundo Joachim Berger, el propietario del local, que en principio queda libre de toda sospecha.

Tras desvanecerse las dos vías más esperanzadoras para dar con el foco de la contaminación, en Alemania han comenzado a escucharse las primeras voces críticas que ponen en cuestión la gestión de la crisis sanitaria llevada a cabo por los responsables gubernamentales. El partido ecologista Los Verdes arremetió con dureza contra los ministros de Sanidad y Agricultura por haber «subestimado el peligro» y no haber «adoptado a tiempo las medidas necesarias» -los titulares de ambas carteras a nivel federal y de los 'lander' se reunirán mañana por primera vez para analizar la epidemia-. «Alemania necesita un control nacional y una lista completa de posibles caminos de contagio, desde los agricultores hasta los restaurantes», reclamó Renate Künast, líder del grupo parlamentario del Partido Ecologista.

Las críticas también hicieron referencia a la saturación de los hospitales de la zona norte del país, que se encuentran «al límite» de su capacidad para atender a los más de 2.500 afectados por el contagio. Las operaciones para tratamientos no urgentes están siendo reprogramadas y algunos pacientes que precisan diálisis han sido derivados a centro del sur para poder ser tratados.

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