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Inyecciones de botox contra la migraña

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25-05-2011bisEl tratamiento más revolucionario contra la jaqueca llegará a España antes de fin de año. El 'botox', un medicamento ya clásico de la neurología que debe su fama y popularidad a los quirófanos de cirugía plástica, comenzará a utilizarse en los próximos meses como terapia de rescate para los casos más rebeldes de migraña. Una sesión de infiltraciones cada tres meses permitirá a los afectados ganar en calidad de vida al ver reducidos tanto el número como la intensidad de los ataques.

«Esta es una opción pensada para pacientes crónicos, para personas que están en una situación desesperada porque su patología ha dejado de responder a los tratamientos convencionales», explica el jefe de servicio de Neurología del hospital de Galdakao, Juan Carlos García-Moncó, presidente del Congreso Nacional de la Sociedad Española de Neurología que se celebra a partir de hoy en el Palacio Euskalduna de Bilbao. El foro, que se prolongará hasta el viernes, incluirá un taller sobre migraña crónica en el que se ofrecerán detalles sobre esta nueva terapia con toxina botulínica, que es en realidad como se llama el fármaco que desfiguró la belleza natural de Nicole Kidman, Meg Ryan y tantas otras.

Infiltraciones cada tres meses mejorarán la calidad de vida

La migraña es uno de los problemas de salud más incapacitantes y frecuentes que existen. Un 18% de las mujeres y un 8% de los varones sufren dolores de cabeza muy intensos, de origen desconocido, que a menudo se acompañan de síntomas como náuseas, debilidad y un gran malestar ante la presencia de luz y del mínimo ruido. «Sienten como si les fuera a estallar la cabeza», describe el especialista. Para calmar la angustia, a menudo, los pacientes se ven obligados a meterse en la cama, en una habitación a oscuras y a esperar a que se les vaya pasando; que el descanso y los analgésicos hagan su trabajo.

Los casos más complejos, en torno al 15% del total, se manifiestan con señales mucho más molestas e irritantes. Medio cuerpo puede quedarse dormido e incluso perderse el habla durante media hora, lo que lleva a los pacientes a angustiarse aún más al sospechar que se ha sufrido un ictus. En ocasiones, la cefalea se presenta con lo que los especialistas llaman 'aura', un fenómeno lumínico que distorsiona la visión y aumenta el riesgo de sufrir un accidente cardiovascular o, incluso, un ataque epiléptico. «Hay una tendencia genética a la migraña, pero todavía no se conoce bien. No sabemos qué genes están implicados en su aparición», detalla García-Moncó.

Dolor diario

El tratamiento contra la jaqueca ha evolucionado mucho en los últimos años. Existe una terapia preventiva; y todo un arsenal de fármacos para combatir los ataques. Unos son específicos para esta patología, los llamados triptanes, y otros, los clásicos antiinflamatorios, como el paracetamol y el ibuprofeno, que se usan para múltiples dolencias. «Hay que valorar muy bien cómo se administran porque no son inocuos, tienen sus efectos secundarios; y por otro lado, si se abusa de ellos puede ocurrir como con los somníferos, que de tanto usarlos dejan de ser efectivos».

Existe un arsenal de fármacos para combatir los ataques de jaqueca

El botox entrará a formar parte de este arsenal terapéutico como una alternativa para los pacientes que no responden a tratamientos de primera opción y sufren migrañas de las que dan auténtica guerra. Cefaleas insoportables de esas que le dejan a uno baldado quince días al mes e incluso más. «Hay un 5% o 6% de pacientes que sufre dolor casi a diario, pero la mitad de ellos ve afectada seriamente su vida social, afectiva y laboral».

Estados Unidos dio el visto bueno al uso de la toxina botulínica contra esta enfermedad el año pasado, después de comprobarse los buenos resultados de un ensayo con más de 1.300 pacientes. La mitad de los participantes recibieron 'botox' y la mitad un placebo. Los investigadores comprobaron no sólo la validez del medicamento, sino que sus resultados eran mejores cuanto peor eran las cefaleas y más frecuentes los ataques.

Una inyección intramuscular en distintos puntos de la cabeza cada tres meses bastará para mitigar los efectos de la enfermedad. La toxina bloqueará los impulsos nerviosos y reducirá los ataques. Normalmente ocurre así. En algunos casos, fallará, pero serán los menos. «La mayoría ganarán calidad de vida», resume el presidente del congreso.

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