Imprimir

Los enfermos de Parkinson buscan una sede y mayor atención social

on . . Visitas: 459

nortecastilla


Es la misma reivindicación que mantienen desde hace años, y ni siquiera en campaña electoral hanmayor conseguido arrancar una promesa firme de que se les ofrecerá un local. Es más, la Asociación de Afectados de Parkinson de Palencia confiaba en poder utilizar un local de los CEAS en la zona de Puentecillas, pero se les acaba de denegar su uso por inconvenientes con el mobiliario, que, al parecer, pertenecía a la asociación de vecinos. Eso es lo que saben Jesús María Serna, presidente de la asociación, y Paz Ibáñez, miembro de la directiva, quienes aclaran, eso sí, que le han planteado esta necesidad al candidato del PP, «y ha tomado nota».

Entretanto, la falta de un lugar para reunirse limita al colectivo las posibilidades de planificar actividades de autoayuda y de difusión de la enfermedad y de lo que conlleva.

El mal de Parkinson -que debe su nombre al neurólogo y paleontólogo británico que realizó la primera descripción clínica de la enfermedad- es un proceso neurodegenerativo caracterizado por la pérdida neuronal de células en una parte del cerebro que controla la coordinación de los movimientos. Concretamente, afecta a las neuronas que producen una sustancia química llamada dopamina, que interviene en la transmisión de información para el control de los movimientos, tal como explica Fuencisla Gutiérrez Martín, especialista en Neurología del hospital Río Carrión.

Los afectados de Palencia arrastran una situación de bajo nivel de asociación -en torno a una veintena-, lo que supone un escaso refuerzo a sus reivindicaciones. De forma paralela, al carecer de local y de un programa dirigido a los afectados, no pueden aumentar el número de asociados, «porque, qué les vamos a ofrecer, si además tienen que pagar una cuota», comentan los directivos. Aunque no es una cantidad muy elevada, 60 euros al año, los representantes del colectivo subrayan que los enfermos deberían contar «con algo más que la misa y la comida del Día Mundial del Parkinson».

Así, consideran que con unas instalaciones adecuadas se podría contar con los servicios de un logopeda y un fisioterapeuta, además de servir de punto de referencia para inscripciones, facilitar información, celebrar reuniones para intercambiar experiencias, servir de apoyo a otros enfermos y ocupar el tiempo de ocio, tal como detallan.

Son proyectos que no se pueden desarrollar en un bar, que es donde tienen que reunirse ahora. Y el presupuesto con el que cuentan, procedente de las cuotas y de algunas subvenciones institucionales, no les permite afrontar el alquiler de una sede, como coinciden en afirmar Jesús María Serna y Paz Ibáñez.

También de la provincia

La Asociación de Afectados de Parkinson se creó en 2002 y durante un tiempo tenían como sede la residencia San Bernabé, donde el Obispado les cedió un espacio para sus actividades. Es en la capilla de este centro donde celebran la misa en el día dedicado a la enfermedad, que se conmemora en abril.

El colectivo ha llegado a contar con 35 asociados, aunque se calcula que en la provincia hay alrededor de 350 afectados, de forma que apenas un 6% pertenecen a la asociación. Entre los algo más de una veintena de integrantes, la mayoría son de la capital, pero también hay asociados de localidades como Baltanás, Villamuriel o Baños de Cerrato.

La prevalencia de la enfermedad es del 2% en pacientes mayores de 65 años, con una incidencia ligeramente superior en los hombres. En España se calcula que hay más de 150.000 pacientes, considerándose la segunda enfermedad neurológica más frecuente en personas mayores, según señala la especialista del Río Carrión.

Los directivos de la asociación en Palencia apuntan que el número de enfermos puede ser algo superior a las previsiones que manejan, si se tiene en cuenta que «muchos no quieren que se conozca su enfermedad, por miedo al rechazo o porque se avergüenzan», explica el presidente.

Otra de las reivindicaciones que plantean los representantes de los afectados es una mayor atención social e institucional. Los enfermos de Parkinson sienten que los ciudadanos están menos sensibilizados con este mal que con otras dolencias degenerativas, como puede ser el Alzheimer.

Asimismo, creen que las instituciones prestan más apoyo a otras asociaciones, aunque reconocen que son muchos los colectivos sociales a los que se deben repartir las ayudas

Utilizamos cookies para mejorar nuestro sitio web y para ofrecerle contenidos más interesantes. Para obtener más información sobre las cookies y cómo eliminarlas, consulte nuestra Política de Privacidad.

Sí, acepto cookies de esta web