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Alerta al dispararse el consumo de omeprazol

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elcorreo

06-05-2011Si usted sufre de úlcera de estómago o se está medicando con antiinflamatorios probablemente sea de los que a diario toma inhibidores de la bomba de protones (IBP). Sí, sí. Ha leído bien. In-hi-bi-do-res-de-la-bom-ba-de-pro-to-nes. No se asuste. Los IBP no son otra cosa que los gastroprotectores o antiulcerosos que, cada vez con más asiduidad, se recetan en las consultas. ¿Les suena el omeprazol? Su nombre médico es IBP porque actúa como inhibidor de la enzima que hace que nuestro jugo gástrico sea ácido, con las molestias y problemas que conlleva.

Pues bien, el consumo de estos gastroprotectores «se ha disparado de manera injustificada» en los últimos años en Euskadi, según fuentes del Departamento vasco de Sanidad. Se recetan en casos con indicaciones que «no están claras», tratamientos demasiado largos, automedicación... En la actualidad, una de cada diez personas en la comunidad toma a diario IBP. «Y estos son los casos que se contabilizan con receta, por lo que las cifras de consumo pueden ser todavía mucho mayores», explican desde Osakidetza.

Su consumo se ha «banalizado» en exceso. «Hay quien los toma a diario sin que se lo haya recetado el médico y quienes lo ingieren siempre antes de acudir a una cena o comida copiosa, como se hacía antes con los Almax», añaden los expertos. Por no hablar de las «farmacias que lo dispensan sin receta». En teoría, «es un medicamento que no se puede distribuir sin ella».

El consumo se ha triplicado

Los IBP son medicamentos «muy seguros» y con una relación beneficio-riesgo «muy favorable». Pero su consumo «no está exento de riesgos» que, aunque no sean frecuentes, pueden ser «potencialmente graves». Ante este panorama, Sanidad se ha puesto en contacto este año con médicos y farmacéuticos para tratar de racionalizar su consumo. No en vano, el principio activo de omeprazol se ha convertido «en el fármaco más prescrito en Osakidetza» y, aunque su precio es módico -hay genéricos-, se sitúa ya entre los medicamentos que más gasto extrahospitalario suponen.

Desde los años 90, los IBP se han convertido en la primera opción terapéutica para el tratamiento de las úlceras gastroduodenales, por delante de otras alternativas como los antihistamínicos (Zantac...). Posteriormente se incorporaron otras indicaciones, como la de gastroprotectores de tratamientos con antiinflamatorios (Voltaren...) que son las que más consumo acumulan.

El consumo de estos antiulcerosos se ha triplicado en Euskadi entre 2002 y 2009. Estos registros son muy similares en el resto del Estado, pero muy distantes de lo que ocurre en otros países de Europa, donde el consumo es muchísimo menor, a pesar de que la prevalencia de las patologías es parecida.

¿A qué se debe este consumo injustificado? Fuentes del Centro Vasco de Información de Medicamentos (Cevime) apuntan a la prescripción del omeprazol en indicaciones «no tan claras» o «incluso en afecciones gástricas menores», en las que no sería necesario. Para hacer esta afirmación los expertos se sustentan en estudios como el realizado en 2003 a nivel de España y que revelaba que la prescripción de IBP en atención primaria se ajustó solo en un 36,4% a las indicaciones aprobadas.

En concreto, entre otras aplicaciones, hacen referencia al «excesivo» uso del omeprazol como gastroprotector en tratamientos con antiinflamatorios, analgésicos o antipiréticos. «Como es tan barato y estamos inmersos en la medicina del 'por si acaso', se receta omeprazol de forma automática a toda la población» y no a quien realmente lo necesita.

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