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Vacunas sintéticas, entre el deseo y la efectividad

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vacunaEl anuncio de avances en la creación de vacunas sintéticas contra 517 enfermedades infecciosas y la entrega de un premio internacional por su labor avivaron la polémica en torno al científico colombiano Manuel Elkin Patarroyo, pionero en la inmunización contra el paludismo o malaria.

Mientras desde el campo científico se dice que "hay mucho ruido mediático" alrededor de los anuncios sin que se confirme la efectividad del descubrimiento, desde otros ámbitos se refrescan denuncias, aún en trámite ante la justicia, sobre presunto tráfico de animales para estas investigaciones y consecuentes impactos ecológicos.

Los resultados auspiciosos en pos de las vacunas sintéticas de Patarroyo fueron publicados a fines de marzo en Chemical Reviews, una revista especializada de la estadounidense American Chemical Society, poco después de recibir el premio Príncipe de Viana de la Solidaridad 2011, concedido por el gobierno de la comunidad de Navarra y la financiera Caja Laboral, de España.

"Mi principal propósito durante 33 años ha sido encontrar un método lógico para desarrollar vacunas sintéticas", enfatizó el inmunólogo colombiano de 64 años tras recibir a IPS en su laboratorio de Bogotá.

Explicó que junto a su equipo, que también integra su hijo Manuel Alfonso Patarroyo, utilizó "la malaria como modelo por sus particularidades favorables a la investigación, como el hecho de ser una enfermedad aguda, modélica (de fácil diagnóstico) y tratamiento con quinina".

A ello se sumó que contaran con el modelo experimental apropiado: el mico nocturno (Aotus lemurinus) "existente desde Panamá hasta el norte de Argentina (...), "cuyo sistema de defensa es entre 90 y 100 por ciento igual al del ser humano".

Chemical Reviews registró el estado de la investigación adelantada con apoyo de un equipo conformado por 68 personas, entre científicos y administrativos, en la Fundación Instituto de Inmunología de Colombia (Fidic), con sedes en Bogotá y en Leticia, la capital del departamento de Amazonas ubicada en el extremo sudoriental fronterizo con Brasil y Perú.

"Postulamos la definición de reglas químicas y físicas que trascienden el hecho de que sean moléculas del parásito de la malaria, el vacilo de la tuberculosis, el virus de la hepatitis, el treponema pallidum de la sífilis, de la meningitis, etcétera", explicó Patarroyo, que también adoptó la nacionalidad española en 1996.

"Moléculas con reglas específicas que nos permiten decir que, con base en esos hallazgos, muchas enfermedades infecciosas podrán llegar a desarrollar vacunas", puntualizó.

La fama mundial de Patarroyo se remonta a 1986, cuando anunció la creación de la primera vacuna químicamente hecha contra el paludismo.

La vacuna SPF66, también la primera contra un parásito, alcanzó resultados entre 13 y 40 por ciento de efectividad y fue cedida por el científico a la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 1995.

Pero hoy es una de las 32 vacunas inactivas o descontinuadas, mientras avanzan otras 23 investigaciones en etapa de prueba en humanos, según el organismo multilateral de la Organización de las Naciones Unidas.

Patarroyo admitió que "la malaria sigue siendo un gran problema de salud pública que afecta a unas 500 millones de personas al año, causando la muerte de alrededor de tres millones, especialmente menores de cinco años".

DESCONFIANZAS Y DENUNCIAS

"No quiero polémicas, pero opino que hay mucho ruido alrededor" de lo realizado por Patarroyo y su equipo", dijo a IPS el reconocido genetista colombiano Emilio Yunis.

"Chemical Reviews si es una revista de amplia consulta, pero su nombre lo dice: son artículos de revisión", apuntó.

"Manuel Alfonso (Patarroyo) ha dicho en distintos espacios que este nuevo descubrimiento ofrece 95 por ciento de efectividad. ¿En qué, cuándo, cómo, por qué? Lo que se requiere es que sea efectivo en el ser humano", dijo Yunis.

"Le he dicho a Manuel Elkin que la idea de las vacunas sintéticas es muy importante, pero una cosa es la idea y otra la demostración", agregó Yunis, para luego agregar que la responsabilidad también compete a los medios de comunicación "que hacen mucho ruido y pocas repreguntas".

A la polémica sobre lo que se considera o no exaltación de resultados en etapa experimental se suman viejas denuncias sobre tráfico y condiciones de los micos.

Entre las preocupadas por este asunto en los últimos cinco se encuentra Ángela Maldonado, directora del Proyecto Aotus Colombia-Perú, con sede en Leticia y que está "integrado a la Asociación Primatológica Colombiana", como ella aclaró.

Contactada en Leticia por IPS, la especialista aportó vía correo electrónico un amplio dossier con los documentos presentados ante autoridades locales y nacionales, además de registro de notas periodísticas audiovisuales, que denuncian y trata de probar el tráfico de micos.

Es necesario usar animales de criadero para las investigaciones y evitar así el tráfico ilegal, con participación de indígenas expertos en la difícil cacería de los monos, a cambio de dinero, sostuvo Maldonado, maestra en primatología y doctora en conservación de la británica Universidad Oxford Brookes.

Entre las solicitudes presentadas se destaca la demanda interpuesta en agosto de 2010 ante la Fiscalía Regional, a la cual la Fidic todavía no ha respondido, previéndose una segunda citación para el 13 de este mes.

"En noviembre proporcioné suficiente evidencia de tráfico ilegal ante el Ministerio de Medio Ambiente y la Procuraduría Ambiental en Bogotá", afirmó Maldonado, quien asegura que los animales utilizados en la Fidic son traídos de Perú sin permiso de importación.

Pero "además, luego de experimentar y sacarles el bazo, los liberan en territorio colombiano en grupos de hasta 253 animales, causando un alto impacto ecológico", detalló. "Tengo pruebas", afirmó Maldonado.

"En febrero proporcioné un completo informe sobre las poblaciones de monos en Perú y Colombia a distintas entidades, entre ellas el Instituto von Humbold como autoridad científica, y en marzo radiqué un derecho de petición (figura de obligatoria respuesta) ante Corpoamazonia", agregó.

La entidad de control inmediato en lo local es la estatal Corpoamazonía (Corporación para el Desarrollo Sostenible del Sur de la Amazonia), a la que acudió IPS en busca de información sin obtener respuesta.

Consultado Patarroyo respecto de las denuncias, aseguró a IPS que solo son de un "pequeño grupo de biólogos que hacen ruido, mucho ruido, financiados por Inglaterra con intereses oscuros que desconozco". "Yo, sólo discuto sobre ciencia", indicó.

"Ante cuestionamientos de ese tipo me atengo a la ley. De cinco denuncias, he sido eximido de dos y vamos en camino de la tercera", anotó el científico, tras lo cual citó a Albert Camus: "las cosas pequeñas se superan mediante el desprecio". (ips)

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