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Expertos abogan por iniciar a los 40 las mamografías periódicas

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lavozdegalicia

27-02-2011El anuncio de Esperanza Aguirre de que en una revisión rutinaria se le encontró un carcinoma in situ en la mama ha hecho que toda la comunidad médica recuerde a las mujeres la importancia de someterse a controles periódicos, especialmente a partir de los 50 años -como ofrece el programa de cribado (o screening, en inglés) de la Xunta-. Sin embargo, poco a poco están apareciendo voces que abogan por adelantar diez años los controles anuales en la mama, medida que no cuenta con unanimidad entre los médicos. Obviamente, se habla siempre de mujeres asintomáticas y sin factores familiares de riesgo.

En Galicia, está a favor de este cambio de tendencia Camilo Álvarez. Cirujano, responsable y cofundador en 1985 de la unidad de mama del Chou (Ourense), recuerda que Navarra ya incluye en su cribado a las mujeres desde los 40 años porque «50 es una edad avanzada. Cada vez diagnosticamos a mujeres más jóvenes. Entre el 25 y el 30% tienen menos de 50 años. La incidencia del cáncer de mama se da, cada vez más, en mujeres jóvenes».

Muchos médicos no lo ven tan factible. Unos porque no hay estudios que demuestren su viabilidad. Eso es lo que piensa Rosa Mallo, radióloga del Chuvi (Vigo) y coordinadora de la unidad especializada en patología de mama, quien cree que «la eficacia en la reducción de la mortalidad a través de la realización de mamografías periódicas solo se ha demostrado con estudios entre los 50 y los 69 años. No hay estudios que demuestren que un programa de screening [en otras edades] reduzca la mortalidad».

Otros opinan que hay demasiados factores en contra. Eso es lo que dice Juan Cueva Bañuelos, oncólogo especializado en mama del CHUS (Santiago): «Aunque hay estudios que muestran descenso de la mortalidad, pero menor [en mujeres de 40 años], existen dos dificultades para incluirlas en un programa poblacional, aparte del coste: uno, que la incidencia del cáncer de mama no es tan alta en este grupo; y dos, que la mamografía es menos específica y sensible, porque las mamas suelen ser más densas». Esta opinión la comparte Isabel Lorenzo, médica del CHOP (Pontevedra): «Las pruebas de cribado es más recomendable hacerlas después de los 50 años; el riesgo aumenta gradualmente con la edad, y aunque no hay un punto de corte biológico concreto, a partir de los 50 años el riesgo empieza a ser muy significativo. Además, con la edad, la parte glandular de la mama se va haciendo menos densa y aumenta la parte grasa, y por ese motivo una mamografía es más fiable que en mujeres más jóvenes».

También hay quien, como Benigno Acea Nebril, del grupo de patología mamaria del Chuac (A Coruña), considera que hacerse mamografías bianuales a partir de los 50 es suficiente, y recuerda que este programa de la Xunta «es lo que ha cambiado la historia del cáncer de mama».

Manuel Vázquez Caruncho, radiólogo del Lucus Augusti especialista en mama, apunta además que este «es un asunto muy complejo que se está banalizando». De hecho, todos los especialistas consultados incidían en que una mamografía bianual es solo un complemento a los controles médicos ginecológicos a los que deben someterse las mujeres anualmente.

Información realizada por Rosa Domínguez, Dolores Cela, Joel Gómez, Nieves D. Amil, Ruth Novoa y Ángel Paniagua.

Ventajas e inconvenientes

Empezar los controles mamográficos a los 40 tiene ventajas e inconvenientes, tal y como explica Manuel Vázquez, radiólogo del Hospital Lucus Augusti:

Eficaz. Un reciente estudio de cohortes (SCRY cohort) observó una disminución relativa de mortalidad del 29% en las mujeres sometidas a cribado a partir de los 40 años.

Mortalidad más alta. En el grupo de edad 40-50 años se ha demostrado un aumento paradójico de la mortalidad del 14% en los primeros diez años de cribado. Se está investigando el porqué de esta reacción.

Exceso diagnóstico. Tratamiento de cánceres que no habrían evolucionado y, de no hacer cribado, la mujer habría muerto por otra causa. Un 33% de las mujeres de cribado representan exceso diagnóstico.

Falsos positivos. A la mujer se le da un resultado sospechoso de malignidad, por lo que tiene que someterse a pruebas adicionales. El riesgo de un falso positivo es del 7% para la primera mamografía y de un 43% para la novena. Una cuarta parte de las mujeres que han tenido un falso positivo sufren ansiedad, y en Europa se detecta entre quienes les ocurre que acuden menos a los siguientes controles.

Falsos negativos. Aproximadamente un 20% de los cánceres no serán detectados en el momento del cribado. Esta frecuencia es mayor cuanto más joven es la mujer. El resultado negativo puede llevar a una falsa sensación de seguridad.

Radiación. Es controvertido su efecto, ya que solo dependemos de estimaciones, pero la mama es más radiosensible cuanto más joven es la mujer.

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