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Obesidad masculina y sedentarismo femenino, los problemas de la salud infantil asturiana

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lanuevaEspana

Más de un 95% de los niños asturianos entre 0 y 15 años goza de buena o muy buena salud, según sus padres y tutores. Las niñas aventajan en casi dos puntos a los varones, y los niños más sanos, siempre en percepción paterna, viven en las cuencas mineras. Son algunos de los datos extraídos de la I Encuesta de Salud Infantil para Asturias presentada ayer por el consejero de Salud, Ramón Quirós.

Nuestros hijos y nietos tienen una salud de hierro, estadísticamente hablando, tres puntos por encima de la media española y seis puntos por encima de la europea. La encuesta, formulada a 2.651 familias de toda la comunidad, pone sin embargo el énfasis en algunos riesgos relacionados directamente con los hábitos de vida: el 3% de los niños asturianos no desayuna nunca, el 17% nunca hace actividad física, y uno de cada cinco niños de dos años residentes en la región sufre obesidad.
Es la primera vez que la Administración regional aborda un estudio de estas características, que tendrá continuación en próximos años. Los problemas de obesidad afectan a un 15,3 de los varones y a un 10,9 de las niñas. Ese porcentaje inquietante de más del veinte por ciento de obesidad entre la población de dos años baja a medida que los niños crecen, y se reduce a poco más del 8% en la franja de edad entre los 11 y los 15 años. Para el jefe de servicio de Vigilancia y Alertas Epidemiológicas, Mario Margolles, existe riesgo claro de «traslado de esa obesidad al estado adulto», y en algunos casos para toda la vida.
Dentro del escenario general de buena salud, el principal escollo se presenta en forma de asma, enfermedad que es padecida por el 13% de la población infantil asturiana, mientras que el 10% sufre alergias crónicas o episodios frecuentes de amigdalitis y otitis. Hay razones biológicas que explican por qué los niños tienen estadísticamente hablando más posibilidades que las niñas de contraer cualquiera de estas dolencias. La «maquinaria» biológica de ellos sale de «fábrica» con mayores grados de vulnerabilidad. La diferencia de género en la incidencia del asma infantil es de cuatro puntos.

El medio, además, condiciona la salud. La mayor percepción de buena salud infantil se da en familias de clase social alta y/o con alto nivel educativo de los padres. Gana también la salud de quienes habitan en la franja central asturiana.

El uso de la infraestructura de atención médica es elevado como indica el hecho de que uno de cada cuatro niños había pasado por su centro de salud en el plazo de quince días anteriores a la realización de la encuesta (que tuvo lugar entre diciembre de 2009 y enero de 2010). Y cuatro de cada diez habían consumido medicamentos. El 30% de los menores asturianos pasó en el último año por la consulta de un médico especialista. Sólo un 2% acabó ingresado en un hospital.

La mejora en los hábitos de consumo alimenticio y en el ejercicio físico son los retos en un primer horizonte. Ese 17% de niños que no hacen ningún ejercicio físico preocupa en la Consejería de Salud. El sedentarismo afecta de forma especial a las niñas y a las franjas de edades más tempranas. El entorno educativo tiene mucho que ver en los hábitos, en general para bien, porque dos tercios de los menores asturianos hacen actividades extraescolares deportivas (en muchos casos ligadas con el propio colegio o instituto), y un 40% actividades no deportivas.

Un 66% lee a diario, dicen las familias (buen dato), y el mismo porcentaje juega a diario con el ordenador o la consola (no tan bueno). La diferencia de género también es palpable en estas estadísticas, aunque sean datos bien sabidos: las niñas leen más, los niños juegan más con soportes informáticos.

El sedentarismo femenino tiene amplio margen de mejora, porque es más de siete puntos superior al de los varones. Casi el 21% de las niñas asturianas no hace ejercicio físico nunca, aseguran sus familias.

La encuesta indica que el 4,4% de la población infantil asturiana entre 4 y 15 años presenta índices de riesgo de mala salud mental. El informe de la Consejería de Salud señala expresamente que «el riesgo de mala salud mental aumenta con el uso de videojuegos, ordenador o internet, disminuye con el nivel de actividad física y aumenta en familias monoparentales».

Uno de cada diez menores usa gafas, hecho más frecuente en niñas que en niños. Un dos por ciento sufre problemas de enuresis (orinarse en la cama). El calendario de controles médicos se lleva a rajatabla por la mayoría de las familias asturianas: el 77% de los menores se someten a revisiones odontológicas programadas, y el 99% tiene el calendario de vacunación al día.

La directora general de Salud Pública, Amelia González, presente en la rueda de prensa, se refirió ayer al caso doble de meningitis (padre e hija, de cuatro años) detectado en Gijón. «Se trata de un meningococo tipo B y la evolución de ambos es buena. Estamos ante una sorprendente cuestión de azar». Los médicos han llegado a la conclusión de que no se trata de un contagio entre ellos, como la lógica podría hacer suponer.

Amelia González reconoció una «subida importante» de la incidencia de gripe, estimada ya en 575 casos por cada cien mil habitantes en Asturias. La docena de casos serios evolucionan sin contratiempos, pero la directora general recordó un dato: «Más del 80% de esas personas que han sufrido complicaciones graves no estaban vacunadas». Más eficaz que acabar en el médico es seguir hábitos saludables: «Saber toser y estornudar, y lavarse las manos con frecuencia».

El consejero de Salud, Ramón Quirós, aseguró, por su parte, no haber leído el comunicado del Colegio Oficial de Médicos de Asturias, publicado esta semana en este periódico, en el que se le declaraba persona non grata para la citada entidad colegial. «No lo leí» -zanjó Quirós el asunto-. «Estoy muy centrado en sacar el trabajo

 

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