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El consumo de antidepresivos se dispara más de un 14% en dos años

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50.000 murcianos están diagnosticados de depresión. La incidencia de la enfermedad crece y también el consumo de antidepresivos, con un incremento del 14,16% entre 2007 y 2009. El año pasado se dispensaron en la Región nada menos que 896.100 envases de antidepresivos, lo que representa 56,26 dosis diarias por cada 1.000 habitantes. Son datos que forman parte de un informe elaborado por la Dirección General de Planificación y Ordenación Sanitaria.

El aumento tanto de la depresión como del consumo de fármacos para su tratamiento preocupan en la Consejería de Sanidad. En primer lugar, porque se ha convertido en un problema de salud pública. El informe destaca que este trastorno es ya «la principal causa de años perdidos por discapacidad», y otros muchos estudios recuerdan que es una de las principales causas de baja laboral en nuestro país. Pero, además, las autoridades sanitarias creen que el uso de fármacos se está desorbitando.

El informe de la Dirección General de Planificación y Ordenación Sanitaria advierte de que «la excesiva medicalización de la vida cotidiana conlleva que el incremento en la prescripción de antidepresivos sea cada vez mayor».

Dicho de otro modo, los expertos que trabajan para la Consejería consideran que hay un abuso porque, en algunos casos, se tratan farmacológicamente síntomas que no son depresiones propiamente dichas, sino bajos estados de ánimo que entran dentro de la normalidad.

El asunto es complicado y el debate tiene sus peligros. La depresión es una enfermedad muy grave y quienes la padecen sufren muchas veces la incomprensión de la sociedad. «La frase más usada por las familias de estos pacientes es: 'No pone de su parte'. Si una persona tiene hipertensión o una pierna rota, a nadie se le ocurre decirle: 'Sal a la calle y diviértete'», explica José Hernández, jefe de Psiquiatría de La Arrixaca. Hablar, por tanto, de un exceso de medicalización o de la 'patologización' de estados de ánimo cotidianos supone el riesgo de estigmatizar nuevamente a los enfermos.

Por eso, los expertos recuerdan que las cosas hay que dejarlas claras para no dar lugar a mensajes equívocos. «La depresión es una enfermedad muy seria y muy complicada de tratar, y puede terminar en suicidio.

En Europa hay una gran preocupación por este tema, porque cada año se suicidan 55.000 personas. Estamos hablando de más muertes que las producidas por los accidentes de tráfico», explica Carlos Gilibert, jefe de Salud Mental de la Consejería de Sanidad.

Una palabra «banalizada»

Dicho esto, Gilibert también advierte de la «banalización» del término depresión. «Es una palabra de la que se abusa. No podemos decir que estamos depresivos porque estemos tristes. Tenemos que aceptar que no siempre podemos estar alegres. El problema es que hay una tendencia a creer que todo se soluciona con un fármaco, cuando no es así», subraya el jefe de Salud Mental.

La cuestión radica en si la salud mental de la población murciana está tan deteriorada como para que se tomen en un año 896.000 envases de antidepresivos. ¿Llega a tal punto la incidencia de la depresión como para que se consuman cada día 56 dosis por cada 1.000 habitantes? «Hay una tendencia a rechazar cualquier tipo de sufrimiento; buscamos una solución rápida, un fármaco», insiste Carlos Gilibert.

José Hernández, jefe de Psiquiatría de La Arrixaca, subraya, también en esta dirección, que «hay una excesiva medicalización porque hay una excesiva hedonización: queremos estar siempre bien y tener de todo».

¿Existe una incapacidad cada vez mayor para aceptar la derrota, el fracaso o, simplemente, el hecho de que las cosas no siempre pueden salir bien? ¿Genera esta situación una frustración social con consecuencias en el campo de la salud mental? Hacia ahí parecen apuntar las opiniones de los expertos.

También los antibióticos

Pero los médicos también recuerdan que el abuso de fármacos no es un problema exclusivo de la salud mental. «También hubo abuso con los antibióticos. Hubo una época en la que todas las madres le daban a sus hijos amoxicilina en cuanto aparecían síntomas de gripe».

De hecho Hernández advierte de que, aunque puede haber pacientes que se excedan con antidepresivos o ansiolíticos, también hay muchos enfermos que se niegan a tomarlos aunque el médico lo prescriba. «Hay muchas resistencias, muchos temores por los efectos secundarios, que han mejorado mucho. Además, el 60% de los enfermos se dejan el tratamiento antes de lo indicado», subraya.

El jefe de Psiquiatría de La Arrixaca considera que el aumento en el consumo debe achacarse en parte al aumento en el diagnóstico de depresiones -lo que es positivo porque significa que la gente «ha perdido el miedo a ir al psiquiatra»- y también a la mejora de los tratamientos.

«Si eres diabético, nadie se escandaliza porque tomes insulina toda tu vida. Si tienes depresión, debes medicarte. Algunos tratamientos duran seis o nueve meses, y hay pacientes que tienen que tomarlos toda la vida». De nuevo, las reflexiones del doctor Hernández apuntan a los peligros de estigmatizar a la salud mental como generadora de abuso de fármacos. «Las depresiones no se tratan sólo con psicoterapia; los medicamentos son necesarios», subraya.

Pero, más allá del debate, volvamos a los datos: entre el 20 y el 25% de las visitas a las consultas de los médicos de familia de la Región están relacionadas con patologías de salud mental. «La magnitud del problema es muy grande», subraya Carlos Gilibert, jefe de Salud Mental de la Consejería. De Atención Primaria, los pacientes más graves pasan a los centros de salud mental, que cada año atienden a 50.000 murcianos. El 28% de estos enfermos mentales padecen depresión (unas 13.000 personas). Pero hay que recordar que muchos pacientes con depresión leve o moderada no llegan a estas consultas. Es el médico de familia el que los trata y medica.

Un gasto de 21,5 millones

Junto al problema evidente de salud pública que suponen estos datos, a la Consejería de Sanidad también le preocupa el enorme gasto que provocan.

El año pasado, los 896.100 envases recetados de antidepresivo costaron al Servicio Murciano de Salud 21,5 millones de euros, según destaca el informe de la Dirección General de Planificación y Ordenación Sanitaria.

El desembolso representa un aumento de un 5,7% con respecto al año 2007. El documento destaca que se produce un aumento del precio medio por receta: de 14,54 euros en 2007 se pasó a 24 euros el pasado año.

El director de Planificación y Ordenación Sanitaria, José Antonio García Córdoba, subraya que la mayoría de fármacos recetados en salud mental son de nueva generación, lo que encarece su precio. En el caso concreto de los antidepresivos, el 42% son 'de primera línea'. Especialmente llamativo es el ascenso del escitalopram. Lo toman ya el 22% de los pacientes, con un incremento en dos años del 53,7%.

Una guía clínica

La Consejería quiere revisar esta tendencia para evitar que el gasto se dispare. Como en otro tipo de patologías, se quiere promocionar el uso de fármacos con más tiempo en el mercado, más baratos y que en muchos casos pueden recetarse ya a través del principio activo, y no de la marca comercial.

De hecho, ya está en marcha un programa para el control del consumo de antidepresivos. Pero el problema es que el campo de la Psiquiatría es especialmente complicado, porque los médicos buscan medicamentos de nueva generación para evitar en lo posible los efectos que tradicionalmente provocan los antidepresivos.

Para tratar de unificar criterios, la Consejería ha editado una 'Guía de práctica clínica de los trastornos depresivos' para todo el Servicio Murciano de Salud.

El documento va acompañado de un «plan formativo» dirigido a los médicos de Atención Primaria. Su objetivo es realizar «un diagnóstico precoz, garantizar la coordinación en los distintos niveles asistenciales, mejorando la atención clínica y permitiendo una racionalización de los tratamientos de los pacientes de todas las áreas de salud de la Región de Murcia», según destaca el informe de la Dirección General de Planificación y Ordenación Sanitaria.

Una de las medidas para controlar el gasto es la monitorización mensual de las recetas en salud mental, como ocurrirá en otros campos, desde la hipertensión a la medicación contra el colesterol. Cada 30 días, como ya adelantó 'La Verdad' la semana pasada, se analizarán las recetas por área de salud, por centro de salud y por consulta.

Un primer análisis global de 2009, incluido en el informe de la Dirección de Planificación y Ordenación Sanitaria, permite comprobar las llamativas diferencias entre áreas de salud.

Así, mientras en el Noroeste se consumen cada día unos 75 antidepresivos por cada 1.000 habitantes, en el Mar Menor apenas llegan a 30 dosis por mil habitantes. El análisis de estos datos permitirá comprobar si hay diferencias epidemiológicas entre unas zonas y otras de la Región o si se trata de diferencias a la hora de prescribir los fármacos.

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