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«Hemos salvado cinco millones de vidas, pero hace falta más dinero»

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El responsable del Fondo Mundial de lucha contra el sida, la malaria y la tuberculosis pide liderazgo político en tiempos de crisis

 

Marta Hurtado (Efe) / Davos

 

Cinco millones de personas en el mundo estarían hoy muertas si no existiera el Fondo Mundial de lucha contra el sida, la malaria y la tuberculosis (FM). Por eso, a pesar de la crisis, los Gobiernos deben seguir invirtiendo en un programa que contribuye de forma decisiva a cumplir con los Objetivos del Milenio. Así lo explicó ayer en una entrevista Michel Kazatchkine, director ejecutivo del FM, durante su estancia en el Foro Económico de Davos, a donde llegó para reunirse con los presidentes de Ejecutivos y empresas para convencerlos de la imperiosa necesidad de seguir dedicando fondos a esta iniciativa.


«En tiempos de crisis las decisiones tienen que ser políticas, no tienen que ser los altos funcionarios de finanzas quienes decidan sobre las inversiones de ayuda al desarrollo», argumentó Kazatchkine, quien se muestra seguro de que podrá convencer a sus interlocutores gracias a los hechos.
«El resultado más patente es que si el Fondo Mundial no existiese, cinco millones de personas en el mundo estarían muertas. Los programas financiados por el Fondo han salvado la vida de 3.500 personas diariamente», señaló. Más allá de las cifras, el director ejecutivo indicó que el trabajo del FM ha conseguido «detener la corriente». «No son solo las vidas salvadas hoy, sino en el futuro, los programas han logrado revertir situaciones de infección masiva de las tres enfermedades».


Otro de los argumentos que Kazatchkine utilizará es el hecho rotundo de que 100 millones de personas en el planeta están por debajo del nivel de la pobreza por culpa del gasto en salud.
Es por ello que se muestra convencido de que invertir en salud beneficia globalmente a la sociedad y al mundo en su conjunto.
La insistencia de Kazatchkine se basa en la urgencia de que en el cuarto trimestre del 2010 se celebrará la reunión en la que los donantes tienen que comprometerse con sus inversiones para los años venideros. Pero sobre todo, la importancia reside en que en función de lo que se recaude este año se podrán cumplir o no los Objetivos del Milenio (ODM) relacionados con las tres enfermedades contra las que lucha el FM.
Los Objetivos son unas metas de reducción de los índices de pobreza, prevalencia de enfermedades y analfabetismo establecidas por Naciones Unidas en el 2000 para ser cumplidas antes del 2015.


Según los cálculos del FM, es posible lograr el ODM relacionado con la malaria en 2013 «si continúan las inversiones».
Con respecto a la tuberculosis, el director recordó que en el año 2000 la prevalencia de esta enfermedad era de 222 personas por cada 100.000 habitantes, el ODM lo establece en 124 por 100.000, y la situación actual es de 164 por 100.000, «estamos en el camino».
En cuanto al sida, en 2002 solo 160.000 personas en el mundo recibían tratamiento antirretroviral, 120.000 de ellas en Brasil. «Actualmente más de 4.500.000 de personas reciben tratamiento, más de la mitad gracias a los programas del Fondo», puntualizó. La cobertura actual en el mundo es de un 40%.


El éxito de los programas del FM se basa en que el dinero que se dona a ministerios o a ONGs se otorga a medida que se van cumpliendo las metas establecidas por el organismo, y se paraliza e incluso se reclama si dichos objetivos no han sido cumplidos. «Estoy totalmente convencido de que esa es la clave de nuestro éxito. Antes también había dinero para el desarrollo pero los resultados eran mínimos», declaró Kazatchkine.
«Éste es un año fundamental desde el punto de vista político. Y no debemos atacar a los políticos, al contrario, debemos decirles: mirar lo que habéis conseguido, y lo que aún podéis lograr», aseguró el responsable del FM. Es por eso que hizo un llamamiento especial al jefe del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, como presidente de turno de la Unión Europea, para que, a pesar de las estrecheces económicas, abogue en el seno de la UE porque las contribuciones se mantengan.
España dona el 2% de su ayuda al desarrollo al FM, lo que representa el 3,6% de las contribuciones. La UE aporta el 60% del presupuesto total del Fondo.
«Lo que debe entenderse es que el cambio es posible. Podemos lograr una generación futura sin sida», concluyó Kazatchkine.

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