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Progresos

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La lucha contra la brutal ablación de clítoris está en manos de las propias mujeres mutiladas

Hace un par de años estuve en Malí para estudiar en las aldeas el problema de la ablación de clítoris en las distintas formas en que se practica en el país, y la reacción y lucha que han emprendido las propias mujeres contra esta brutal y despiadada 'costumbre' o 'tradición'. Los humanos somos tan aficionados a justificar la brutalidad escudándonos en que es 'tradición' que nos permitimos maltratar a seres humanos en aras de una costumbre que nadie sabe dónde ha comenzado, ni por qué. La ablación es una de ellas, una 'tradición' que no es musulmana sino que se practica en algunos países de África sin ninguna relación con preceptos religiosos o morales, pero que es ley para muchas familias del país. Deja a las mujeres con el sexo mutilado, y abocadas a toda clase de frustraciones, infecciones, heridas incurables y dolorosísimas relaciones sexuales y partos. La ablación consiste en cortar de raíz el clítoris de las niñas, y muchas veces en coser los labios del sexo para evitar, se supone, las relaciones sexuales fuera del matrimonio que, cuando llega, provoca desgarramientos e intensos dolores y grandes peligros para la salud que vienen a añadirse a los atroces sufrimientos de las pobres víctimas.

Son varios los países donde la lucha contra la brutal costumbre está en manos de las propias mujeres que han sido mutiladas en su niñez o en su juventud, y que recorren kilómetros para reunir en las aldeas a otras más jóvenes e intentar convencerlas de que no sometan a sus propias hijas a tal tortura. Porque en esas culturas no se relaciona el hecho de haber sufrido una ablación con los dolores que sufren las mutiladas: infecciones por la total falta de higiene, permanente descontrol en la micción y falta de apetito sexual que las obliga a mantener relaciones íntimamente rechazadas. Y lo que hacen aquellas mujeres mayores, que gracias a las ONG y a la Cruz Roja han seguido cursos sobre los destrozos que en la salud mental y orgánica provoca la ablación, es precisamente transmitirles esos conocimientos que poco a poco van consiguiendo resultados.

Pero no son sólo las mujeres de esta parte de África las que sufren la ablación, sino que alcanza a muchas otras que viven en Europa y cuyos padres, con el pretexto de las vacaciones, las llevan a sus países y allí las someten a esta absurda y antinatural cirugía.

La buena noticia es que en el último año, gracias a una ley de la Generalitat de Catalunya que considera delito la ablación practicada (incluso en el país de origen) a mujeres o niñas que viven en Catalunya, se han logrado evitar más de 200 mutilaciones. En un momento de tanta desesperanza, ésta es una magnífica noticia que pocos medios han destacado, tan ocupados como están en mostrar los desastres y olvidar los silenciosos y profundos progresos que deberían merecer mayor atención.

 

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