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La empresa pierde oportunidades de negocio por no incluir a la mujer

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30-01-2010-ima1
En España hay 8,2 millones de mujeres ocupadas y sólo 1.040 son directivas de empresas con más de diez asalariados. La proporción cae estrepitosamente si se ciñe a las compañías cotizadas, las del Ibex-35, ya que únicamente son 32 las profesionales presentes en sus consejos de administración (dato de 2007). Hay que reconocer que el Código de Buen Gobierno, o ley Conthe, ha favorecido una multiplicación de caras femeninas en los últimos años, pero aún así la representación no pasa del 6,4%.

"No hay que ser derrotistas. La mujer ha mejorado mucho su estatus en otros órdenes, como la política o la justicia, peor en el poder económico hay un cluster masculino", lamenta la catedrática de Contabilidad y Economía Financiera de la Universidad de Sevilla, Josefina Laffarga, una de las integrantes del grupo de debate sobre economía que se celebrará el próximo jueves en el Palacio de Congresos de la capital. Una mesa en la que se suscitarán temas clave como el empleo, la empresa, la aportación de la mujer para salir de la crisis, la corresponsabilidad en el hogar, la feminización de la pobreza, o el desarrollo medioambiental y rural con un enfoque de género.

 

El modelo masculino en la empresa es el que sigue imperando, se perpetúa e impide el libre acceso de las profesionales y empresariales a los órganos de responsabilidad. Pero, la realidad es: ¿quieren las mujeres asumir las direcciones y aceptar las renuncias que pueden conllevar? Ante esta pregunta, Laffarga concluye: "No es una cuestión de preferencia. El problema es que la mujer no puede elegir".

En su intervención, la catedrática ofrecerá una visión positivista basada en las ventajas, corporativas y comerciales, que ofrece la incorporación de la mujer a la empresa y, especialmente, a los órganos de dirección. "La diversidad de opiniones mejora siempre el desempeño en la empresa", argumenta Laffarga, que advierte el "absurdo" que supone que compañías cuya actividad está completamente o en gran parte dirigidas a mujeres carezcan de ellas en sus staff directivos a mujeres. Y menciona un ejemplo: las cadenas de moda. "Las mujeres, además de ser más del 50% de la población y del público consumidor, somos las que compramos o las que intervenimos en la mayoría de las decisiones de compra". Es un hecho objetivo y, sin embargo, en las firmas no se cuenta con su opinión directa, con su óptica del consumo. La consecuencia, a su juicio, es que "se pierden oportunidades de negocio por no incluir a la mujer" en los consejos empresariales.

Otra aportación que no se valora y se desprecia al alejar a las ejecutivas del poder económico es el "estilo femenino" de dirección. Éste es un perfil de dirección, denominado así aunque no es exclusivo de las mujeres, puesto que hay dirigentes que pueden responder a este patrón profesional. Una de las ventajas que plantea, según Laffarga, es que "se ha demostrado que en momentos de crisis es más sensible y consensuado".

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