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El principal glaciar del Pirineo francés ha perdido dos tercios de su grosor

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lavanguardia

04-10-2012je2El deshielo de los glaciares del Vignemale, en el Pirineo francés, es un síntoma más de la muerte de los hielos perennes en esta cordillera. Una muerte que se da a uno y a otro lado de la frontera. Desde 1924, el Ossoue, el principal glaciar del Vignemale y el más importante de Pirineo francés, ha perdido dos tercios de su espesor y el 52,5% de su superficie, según las más recientes mediciones de la Asociación Moraine, dedicada a estudios de glaciología. Procesos similares de pérdidas de hielos y desaparición de glaciares se dan en todo el Pirineo.

En el año 1924, la superficie que ocupaba el glaciar francés de Ossoue (Vignemale, 3.299 metros) era de unas 95 hectáreas, mientras que en el año 2011 su extensión se ha reducido a unas 45 hectáreas. Tenía entonces -a principios del siglo pasado- unos 115 metros de espesor, mientras que ahora no tiene más de 35 o 40 metros, según explica Pierre René, de la Asociación Moraine.

"Hacemos un seguimiento continuo de este glaciar desde el año 2001 y el proceso de deshielo en el Vignemale es constante. En lo que va de siglo este proceso está siendo muy fuerte", añade en conversación telefónica Pierre René.

El espesor del Ossoue se ha recortado, desde el año 2001, en unos 19 metros, y su longitud ha menguado 145 metros (mide 1,4 kilómetros, cuando llegó a tener incluso 2,4 kilómetros a mitad de siglo XIX), resume Pierre René, considerado el principal especialista en esta zona.

Idénticos procesos se registran en los otros glaciares del Pirineo francés, como en el Oulettes de Gaube (también en Vignemale, con 13 hectáreas), que se ha partido en dos; o en el Seil de la Baque Est (en el macizo de Perdiguères, con 10 hectáreas). El Vignemale tiene, además, un tercer glaciar, el Petit Vignemale (3,5 hectáreas), que también se ha partido en dos.

"Desde el año 2001, el proceso de derretimiento de los glaciares en el Pirineo francés es muy fuerte, y varios glaciares, como el Brèche de Roland, Pays Baché, Miniportet, Clarabide y otros han desaparecido. Es lo mismo que ocurre en el Pirineo español", agrega este especialista. En Francia quedan ahora 17 glaciares, según Moraine. Por su parte, los glaciares del Pirineo español han perdido el 65% de su extensión, según los datos comparativos oficiales del Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente registrados entre 1982 y el 2008. Quedaban en esas fechas 211 hectáreas de hielo; pero desde entonces se ha reducido de nuevo.

"Cada año que subimos a la montaña, vemos que los glaciares son más pequeños; el paisaje cambia, con lo que los caminos y los itinerarios deben ser diferentes para recorrerla", añade René.

El deshielo provoca grietas y nuevos flujos de agua que deben ser sorteados en un paisaje cambiante es el que complica la ascensión. "Muchas veces, pisar los glaciares permite moverse más fácilmente, pues te permite llegar directamente a la cumbre. En cambio, en trayectos sin glaciares, tienes que hacer tramos de escalada nuevos", añade Pierre René.

La ascensión al Vignemale permite contemplar las grutas excavadas en la roca que mandó construir Henry Russell Killough, el conde Russell, un atípico aristócrata de origen irlandés (Toulouse, 1834-Biarritz, 1909) que ascendió por primera vez al Vignemale en 1861 y dedicó su juventud a conocer el mundo. El paisaje del Vignemale le cautivó tanto que consiguió una concesión en propiedad de 200 hectáreas a más de 2.300 metros convertida en su segunda casa. Allí mandó horadar varias grutas, para pasar sus veladas montañeras, que hoy son parte de la curiosidad para los alpinistas. Estos refugios, abiertos con dinamita, permitieron habilitar en la roca espacios de unos 16 metros cuadrados que podrían ser habitados por sus moradores durante varios días. Algunas de estas grutas están ahora a 16 metros de altura, lo que demuestra el descenso del manto de nieve.

La Asociación Moraine, que efectúa estudios de campo y visitas guiadas como guías de montañas, realiza mediciones sistemáticas del Ossoue desde el año 2001, y ha elaborado sus trabajos comparando viejos mapas que datan de 1924 y de 1948, así como otros de 1983, con sus propios datos obtenidos sobre el terreno. "Hacemos las mediciones varias veces al año y cada año; y aunque la pérdida es variable según el año, el balance anual es negativo. "Globalmente, desde el año 2000, la pérdida es muy fuerte", resume.

Las mediciones del Ossoue se llevan a cabo cada mes, desde mayo a octubre, y con ellas se obtienen tanto datos de superficie y espesor como su longitud. Los otros glaciares, en cambio, no tienen un seguimiento tan estricto. Para determinar la superficie del Ossoue, se utiliza un GPS, que permite medir los límites periféricos de la zona helada. Las mediciones del grosor de la nieve se hace con balizas de madera que atraviesan los hielos; y para obtener el espesor, se utiliza un georradar que emplea ondas electromagnéticas que atraviesan el hielo y alcanzan las rocas. La Asociación Moraine pronostica que los glaciares pueden desaparecer del todo antes de mitad del siglo.

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