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¿Pueden las células madre salvar a una especie en extinción?

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10-09-2011bisFatu, una hembra de rinoceronte blanco que vive en un parque de conservación de Kenia, se ha convertido, sin saberlo, en la última esperanza de científicos y biólogos para salvar su especie. El enorme animal es uno de los siete ejemplares de su raza que aún sobreviven en la tierra. Sin embargo, millones de sus células madre, almacenadas en un congelador en California, algún día podrían ayudar a impulsar su repoblación.

Según publica esta semana la revista Nature, el rinoceronte blanco y el mono de perforación, otra especie al borde de desaparecer, se han convertido en los primeros animales en peligro de extinción cuyas células han podido ser reprogramadas en células madre similares a las que se encuentran en los embriones. Éstas, pueden ser almacenadas y son teóricamente capaces de generar cualquier tipo de tejido del cuerpo de los animales, incluidas las células de esperma que podrían utilizarse en programas de reproducción y cría en cautividad.

Todo comenzó hace cinco años, cuando Jeanne Loring, un biólogo del Instituto de Investigación Scripps en La Jolla, California, fue contactado por Oliver Ryder, científico en el cercano parque zoológico de San Diego, con el fin de recolectar las células madre de animales en peligro de extinción. La forma más sencilla de obtenerlas habría consistido en sacrificar el embrión de cualquiera de las especies. Sin embargo, la medida hubiese sido del todo contradictoria.

La segunda opción consistía en su extracción de la médula ósea de los animales, aunque tampoco resultó exitosa debido, como manifiesta Loring, a que "la posibilidad de obtener células madre de la médula ósea de un rinoceronte, era inviable, al tratarse de una especie de enormes proporciones".

La solución estaba en la reprogramación

Un par de años más tarde, en 2007, un estudio conjunto entre la Universidad de Kyoto en Japón y la Universidad de Wisconsin en Madison, reveló que las células llamadas fibroblastos, encontradas en el ser humano, podrían ser reprogramadas a células madre embrionarias. El equipo de la Ryder trasladó entonces la técnica, en primer lugar a un mono de perforación llamado Loon, cuya especie tan solo se encuentra en pequeñas bolsas en África occidental. Tras varias intentonas, el método dio resultado y pudieron reprogramarse finalmente las células de ambas especies.

Loring asegura que no tiene planes a corto plazo de usar el descubrimiento para clonar a estos individuos, aunque sí ha confirmado que varios ratones sanos han nacido ya de esta manera que cree, con el tiempo, se podrá trasladar a otros animales.

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