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Despega el primer vuelo regular verde

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17-07-2011El avión se eleva con suavidad. El piloto maneja los mandos con firmeza. El viaje no parece fuera de lo común, salvo que este Airbus A321 surca el aire con biofuel. El vuelo LH013 de el pasado viernes fue el primero de los que realizará la compañía aérea alemana Lufthansa entre Hamburgo y Fráncfort, dentro de su puente aéreo. Durante seis meses, se espera reducir las emisiones de CO2 en 1.500 toneladas. Con cuatro vuelos diarios entre ambas ciudades, los germanos disfrutarán de este pionero viaje ecológico, al menos al veinticinco por ciento.

Solo uno de los dos motores del A321, modelo IAE (International Aero Engines), se llenó del nuevo líquido, para poder observar resultados por encontrarse aún en pruebas. A la vez, el bioqueroseno se mezcló al cincuenta por ciento con el fuel normal, ya que esta es la máxima mezcla permitida por la regulación internacional. El biofuel empleado se ha obtenido de semillas como la jatropa y la camelina —empleada en los típicos bretzel, panecillos con forma de lacito alemanes—, junto con levadura, algas, madera, grasas animales y otros residuos orgánicos.

Vuelos biosostenibles

En abril de este año, la compañía mexicana Interjet abrió la veda para los viajes comerciales con biofuel, al enviar un Airbus A320 desde México D.F. a Chiapas con una mezcla al 30 por ciento en uno de sus motores.

El plan de Airbus, lanzado en junio de este año en colaboración con la Unión Europea, va más allá: pretende alcanzar la producción anual de dos millones de toneladas de biofuel en 2020, lo que supone un 4% del tráfico aéreo total de la UE; e incluso la compañía cree que en 2030 un tercio de la aviación se moverá de forma sostenible.

Hace dos meses se realizó un único vuelo de prueba para el Delta Golf —el nombre técnico del A321— y, junto a los innumerables ensayos en el laboratorio, su fiabilidad ha quedado más que demostrada. El bioqueroseno ha revelado ser igual de efectivo que el fuel corriente, pero la regulación internacional aún no permite su uso en exclusiva en los aparatos. Además, no daña los motores y no hace falta prepararlos para la nueva mezcla, por lo que es válido en todos los modelos de propulsores.

«Primero el alimento»

Para Kay Kratky, responsable de la división de vuelos de Lufthansa, el objetivo es claro. «Ninguna selva será destruida para proveer de biodiésel a nuestra compañía», señaló durante el acto de presentación del vuelo el viernes, en el aeropuerto de Hamburgo. «Tampoco se empleará tierra dedicada a la agricultura para su producción, primero el alimento, luego el fuel». Este proyecto forma parte del programa «Burn Fair», en el que se estudia el impacto a largo plazo de estos biocombustibles sobre el rendimiento del avión.

Los expertos apuntan que el transporte aéreo será posiblemente el único que seguirá dependiendo en un futuro de combustible líquido, por lo que la aeronáutica busca alternativas a grandes marchas. El bioqueroseno de momento no es rentable por producirse bajo demanda y a baja escala, pero en unos años se espera que su oferta sea equitativa con la del fuel normal. La petrolera finlandesa Neste Oil ha sido la encargada de este proyecto, en el cual Lufthansa invirtió 6,6 millones de euros, dos y medio de los cuales provienen directamente del Ministerio de Tecnología alemán.

La puerta de entrada A17 de la terminal 2 del aeropuerto de Hamburgo era un hervidero de curiosos. Los pasajeros que iban a realizar el viaje se vieron sorprendidos por el despliegue de medios, y algunos comenzaron a ponerse nerviosos. «En muchas culturas el trece y el diecisiete son cifras que atraen la mala suerte, y nosotros los tenemos en el número de vuelo y la puerta de embarque, en un vuelo experimental», se lamentaba un pasajero a su familia.

«Cien por cien seguro»

Pero esto no parecía preocupar a los organizadores del vuelo. En declaraciones a ABC, Kratky indicó que todos se encontraban tranquilos. «Se ha probado el bioqueroseno muchas veces y es cien por cien seguro, como el normal. El biodiésel no supone ningún cambio para el pasajero y no va a notar nada durante el vuelo».

Y esto fue cierto. El viaje del A321 fue como cualquier otro, salvo las incómodas turbulencias y la presencia de grandes directivos de la compañía aérea alemana en el aparato. Los pasajeros al final no pudieron apreciar que viajaban con un tipo de combustible más limpio y ecológico. Niko Pointner, el piloto de la aeronave, declaró que «todo fue completamente normal». El planeta, probablemente, sí se percató.

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