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Polémica por el descenso de la población de azores en O Morrazo

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lavozdegalicia

08-05-2011bisQue la población de azores de la península de O Morrazo ha descendido desde el 2004 es algo constatado, pero la controversia planea sobre las causas de su retroceso en una de las áreas forestales con mayor densidad de estas aves. La Asociación para a Defensa das Aves Rapaces de Galicia ha cuestionado el proyecto científico que un grupo de investigadores de la Universidad de Alcalá de Henares viene desarrollando al respecto desde hace años, pero estos resaltan que, pese a las denuncias, cuentan con los avales científicos y administrativos necesarios -incluidas sucesivas autorizaciones de la Xunta de Galicia- que les permiten acceder a los nidos para examinar y marcar los azores con anillas. Dicen que las causas del descenso de parejas reproductoras son otras.

El azor es un ave rapaz diurna, muy potente, capaz de cazar desde una gaviota patiamarilla hasta una gallina o palomas mensajeras. Tiene enemigos humanos en la zona y una de las críticas de la asociación a los investigadores es haber puesto en evidencia los lugares de nidificación, haciendo así vulnerables a los azores y agravando la persecución que sufren. Recuerdan desde la entidad que preside Juan Carlos Epifanio que la mayor parte de los nidos se encuentran a menos de 50 metros de caminos, pistas o carreteras, y se habría de guardar mayor discreción. Señalan especialmente el abandono de una cuerda de escalada y diversos cordones colgados de un eucalipto para acceder a un nido o la colocación de carteles.

Otra de las críticas vertidas en un informe enviado a la Xunta fueron las actuaciones «de manera muy intensiva, manipulando todos y cada uno de los individuos, jóvenes o adultos, y olvidando totalmente el concepto estadístico de tamaño de muestra...». Actuaciones que dicha asociación califica de temerarias, aventuradas, contradictorias y poco éticas. Creen que los trabajos realizados en el 2010 incumplieron de forma sistemática y flagrante las condiciones marcadas para no hacer visibles los nidos; que las capturas debían haber sido supervisadas por agentes; y que se debería haber garantizado la tranquilidad de las aves al manipularlas, usando caperuzas o bolsas oscuras.

Marcarlos, fundamental

Además, la entidad cree que se utilizaron métodos de trampeo no autorizados y hubo destrozos de vegetación en torno a los nidos, daños a la estructura de algunos de ellos y posible cainismo entre pollos hermanos a raíz de las capturas de algunos adultos reproductores.

Por contra, el director del proyecto de investigación, Salvador Rebollo de la Torre, nacido en Marín al igual que Epifanio, dice que es fundamental para un estudio serio marcar los individuos y contrastar las tasas de mortalidad y su éxito de reproducción. Así se pueden detectar también los expolios de nidos.

«Nosotros, cinco biólogos y tres naturalistas, llevamos a cabo una costosa investigación financiada por el Ministerio de Educación y Ciencia, estamos en el monte todos los días y los únicos que aparecen por allí son los denunciantes. No trabajamos con hipótesis, subimos a los árboles, a 25-30 metros de altura para medir y analizar azores».

Rebollo asegura que «el descenso de la población comenzó antes de que subiéramos a los nidos. La naturaleza es muy dinámica, pero puede haber causas concretas como capturas para matarlos, o los incendios del 2006 que afectaron a O Morrazo y su periferia, algo que no figura en el dosier de la referida asociación».

El equipo de la Universidad de Alcalá dice que son profesionales que actúan con rigor y que han respetado la normativa vigente, contando con los permisos de la Xunta y el aval de la Sociedad Española de Ornitología. No considera relevante que hubiera quedado enganchada una cuerda en la parte alta de un eucalipto: «Hemos subido a más de 150 nidos en estos años y no dejamos nada allí durante la reproducción, pero esa cuerda no pudimos desengancharla y al poco tiempo ya era invisible entre la vegetación».

La Asociación para a Defensa das Aves Rapaces, en cambio, muy decepcionada con la posición del Servizo de Conservación da Natureza, acusa a la Xunta de mirar para otro lado y negar o no querer ver las evidencias de ilegalidades, y temen que se repitan al reanudar los controles de azores durante este mes, una vez realizadas las puestas de principios de primavera. Tras pedir que investigara el asunto, la Dirección Xeral de Conservación da Natureza, a la vista del informe y de la documentación de Salvador Rebollo, contestó que sus investigaciones no han perjudicado significativamente a la población de azores de O Morrazo, y que son de interés para conocer la ecología y dinámica de las poblaciones de aves rapaces forestales en Galicia.

Pero los ornitólogos gallegos insisten: «Solucionadas las cuestiones contenidas en el informe, nuestra asociación no se opone en ningún momento a que se realice la investigación», dice Epifanio, recordando que también la Sociedade Galega de Ornitología, Verdegaia, la Sociedade Galega de Historia Natural y la Sociedad Gallega de Cetrería mostraron su preocupación por la «exageradamente intensiva investigación».

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