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Una marea de un barro rojo, maloliente y tóxico inunda varios pueblos en Hungría

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5-09-2010_ima1


Bomberos y equipos de limpieza con palas excavadoras limpiaban ayer una amplia zona en Hungría afectada por un vertido de residuos tóxicos, que ha causado desde el lunes cuatro muertos y más de un centenar de heridos.

Estos residuos, que contienen elevadas cantidades de silicio, hierro y otros metales pesados, inundaron una región de unos 40 kilómetros cuadrados (aproximadamente la superficie combinada de Pamplona, Burlada, Villava, Barañáin, Berriozar, Huarte y Zizur Mayor) en los alrededores de la población de Ajka, tras romperse el dique de una represa donde estaba contenidos los desechos.

El fuerte olor que despedía el vertido causaba irritación de los ojos y la nariz, y se extendía ayer por la aldea de Kolontar, la más cercana a la represa de "barro rojo", que ha sido declarada área de emergencia por las autoridades húngaras. Las pocas calles de este pequeño poblado de 900 habitantes, situado a unos 160 kilómetros de Budapest, estaban cubiertas hasta la altura de las rodillas de este barro de intenso color ladrillo, que se esparció por zona urbana.

Los residuos tóxicos son generados por la producción de aluminio y pertenecen a la empresa local MAL.

Cuatro personas han muerto y más de un centenar han resultado heridas, algunas de gravedad, a consecuencia de lo que en Hungría se considera la mayor catástrofe medioambiental de su historia.

Lajos, un campesino de unos 60 años, declaró que "el barro llegó muy de repente, sin que nadie nos pudiera avisar antes". "Sólo tuvimos tiempo para subir al primer piso de nuestra casa, pero todas mis gallinas y otros animales domésticos fueron arrastrados por el barro y han muerto", cuenta visiblemente aliviado de haber al menos salvado su propia vida.

"Pero debido a la contaminación, no sé si voy a poder sembrar este año", agrega delante de su casa, que se encuentra en una zona rodeada de tierras de cultivo.

Otros dos vecinos comentaban que para esperaban la llegada de varios camiones para ayudar en la mudanza de muebles y otros artículos personales de las personas más afectadas, mientras los primeros trabajos de limpieza habían ya comenzado con maquinaria pesada y con la ayuda de bomberos.

Los daños causados por el vertido, de cuyo peligro ya habían advertido varias ONG ecologistas, son cuantiosos y visibles en Kolontar, donde decenas de casas han sido contaminadas por el lodo, que ha destruido gran parte de las plantas bajas y los sótanos de las vivienda.

Existe el riesgo de que el vertido tóxico se filtre hacia aguas subterráneas.

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