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Biocombustibles sostenibles

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La Unión Europea es el tercer consumidor de biocombustibles más importante del mundo después de Brasil y de Estados Unidos. Aunque hoy en día solo un poco más del 3% del combustible que se utiliza en el sector del transporte procede de energías renovables, este porcentaje deberá ser en el 2020 como mínimo del 10%.

Los biocombustibles están destinados a desempeñar un papel muy importante para alcanzar los objetivos generales de uso de energías renovables en la UE y son los más importantes del par de alternativas existentes hoy en día (la otra es la electricidad) para introducir la energía renovable en el sector del transporte.

Este ambicioso objetivo, que establece la normativa energética y climática de la UE, va acompañado de una serie de normas de obligado cumplimiento para que solo se contabilicen en este 10% los biocombustibles producidos de modo sostenible y para que solo este tipo de combustibles puedan recibir ayudas públicas en la Unión Europea. Quiere ello decir que solo se podrán emplear los biocombustibles más eficientes en la reducción del efecto invernadero cuya producción no eche al traste con zonas naturales de gran valor ni provoque un cambio en el uso del suelo ni en la Unión Europea ni en ningún otro país.

El pasado junio la Comisión Europea aprobó unas orientaciones prácticas sobre la sostenibilidad de los biocombustibles para ayudar a las empresas europeas y a los Estados miembros a aplicar la normativa sobre sostenibilidad de los biocombustibles que establece la Directiva sobre energías renovables, que entrará en vigor en diciembre de este año. Los productores y comercializadores europeos serán los primeros del mundo en aplicar una normativa sobre la sostenibilidad de los biocombustibles. Las autoridades públicas de los Estados miembros controlarán la aplicación de esta normativa y supervisarán el impacto del uso creciente de biocombustibles y otros combustibles renovables en la Unión Europea.

Para facilitar el cumplimiento de la normativa europea sobre sostenibilidad de los biocombustibles, instamos a las empresas, Gobiernos y ONG a establecer "sistemas facultativos" de certificación de la sostenibilidad de los biocombustibles. La Comisión Europea ha establecido los requisitos que deberían reunir dichos sistemas para poder obtener la conformidad de la Unión Europea. Uno de los principales criterios es la necesidad de que se disponga de inspectores independientes que controlen toda la cadena de producción, desde el explotador agrícola hasta el distribuidor pasando por el industrial y el comercial. Dichos inspectores deberán ser rotundamente fiables e impermeables al fraude.

Para garantizar que los biocombustibles respetan la normativa europea sobre sostenibilidad, deberá poderse rastrear y verificar el origen de la biomasa utilizada en su fabricación. Será necesario, por ejemplo, comprobar que los biocombustibles no proceden de zonas naturales protegidas ni de bosques primigenios, ni de zonas recientemente desforestadas, ni de turberas desecadas, ni de marismas ni regiones de gran biodiversidad. La Comisión Europea quiere dejar claro que la transformación, por ejemplo, de un bosque en una plantación de aceite de palma entraría en conflicto con sus requisitos de sostenibilidad.

También quiere dejar bien claro la Comisión Europea que solo se podrán considerar biocombustibles sostenibles los más eficientes en la reducción del efecto invernadero y reitera que, en comparación con los combustibles fósiles, los biocombustibles tendrán que poder reducir el efecto invernadero actualmente en un 35%, en un 50% en el 2017 y en un 60% en el 2018 en el caso de los biocombustibles procedentes de nuevas especies vegetales.

En los próximos meses seguiremos trabajando para fomentar el uso de los biocombustibles sostenibles. De momento estamos analizando el impacto que tiene la producción de biocombustibles en el uso indirecto del suelo para evitar que se destruya bosque tropical para convertirlo en suelo agrícola y posteriormente en suelo para la producción de biocombustible eludiendo de esta manera la prohibición de destruir zonas forestales para producir biocombustible. A finales de año dispondremos de los resultados de varios estudios que hemos llevado a cabo y sabremos si procede adaptar la normativa estableciendo nuevos criterios de sostenibilidad para evitar ese tipo de argucias.

El sector europeo del transporte depende casi totalmente de los combustibles fósiles y es responsable de una quinta parte de las emisiones de gases de efecto invernadero de la UE. Tenemos que reducir estas emisiones de dióxido de carbono y nuestra dependencia del petróleo por el bien del medio ambiente y de la seguridad de nuestro abastecimiento energético.

Junto con las medidas de eficiencia energética para reducir el consumo de combustible, los biocombustibles son hoy en día la principal alternativa a la gasolina y al diésel en el sector del transporte. Por eso mismo tenemos que generalizar el uso de los biocombustibles y garantizar la sostenibilidad de su producción.

 

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