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Los equinos ecologistas emigran de La Nava

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Llegaron en octubre de 2002 y se incorporaron al recreo visual que ofrecen los miles de patos, gansos y otras especies que pueblan cada año las cerca de 400 hectáreas en la laguna de La Nava (Palencia), propiedad de la Junta de Castilla y León. Se trata de una manada de caballos marismeños procedentes del Parque Nacional de Doñana (Huelva). Vinieron con la intención de pastar y eliminar el exceso de vegetación que provoca que la materia vegetal que se descompone en el fondo del espacio lagunar empeore la calidad de las aguas, hábitat de numerosas especies acuáticas invernantes de octubre a mayo.

Los 20 caballos en la época de mayor presencia y una media de 12 habitualmente -la cifra más adecuada al medio natural de La Nava para no provocar un exceso de pastoreo- han formado parte del proyecto que la Fundación Global Nature, con sede en Fuentes de Nava (Palencia), ha llevado a cabo sobre el manejo de vegetación en zonas húmedas. Primero se hizo a través un programa piloto 'Life Naturaleza' -que permitió su mantenimiento con fondos europeos entre 2002 y 2005-, pero luego fue la ONG la que asumió todos los costes de la manada equina marismeña.

"La gestión del espacio natural protegido de La Nava es pública y los gastos de mantenimiento de los caballos hemos tenido que afrontarlos en solitario desde 2005", recordó el director de la Fundación Global Nature, Fernando Jubete. Por ello, los equinos marismeños no podrán seguir ejerciendo su función ecologista. "Nuestra organización asume ya la gestión y el coste de los humedales privados adquiridos en Boada y Pedraza de Campos y no podemos llegar a todo", arguye.

Por este motivo, Global Nature ha ofrecido gratis a la Consejería de Medio Ambiente de la Junta quedarse con la infraestructura creada en torno a los caballos procedentes del Parque Nacional de Doñana, con el que fin de que pasara a encargarse de su alimentación y mantenimiento en el espacio protegido que gestiona. "No los han querido y así nos lo han comunicado por escrito, algo que extraña cuando su pastoreo beneficia a un recinto natural público que recibe miles de visitantes cada año", sostiene Fernando Jubete.

Los caballos han mantenido a raya hasta ahora a la denominada 'eutrofización', que consiste en la presencia excesiva de materia orgánica en el agua, lo que provoca un crecimiento rápido de algas y otras plantas verdes que recubren la superficie e impiden el paso de luz solar a las capas inferiores. La descomposición de la biomasa generada consume oxigeno empobreciendo el medio de este elemento vital. Para las aguas de las lagunas es uno de los problemas más graves de contaminación y, en general, este fenómeno natural implica una pérdida de biodiversidad, disminuyendo el número de especies de seres vivos en los humedales.

La densidad de animales en La Nava ha sido similar a la que presentan otros humedales como el Parque Nacional de Doñana, lo que sitúa la carga ganadera en aproximadamente 0,5 unidades por hectárea. En tres zonas húmedas holandesas donde se han utilizado también caballos y además vacas para la gestión de la vegetación, la densidad de animales oscila entre 0,1-0,3 por hectárea aunque muchos de ellos mantienen además otros herbívoros salvajes como ciervos o gamos.

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