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Una nueva oportunidad para una especie a punto de desaparecer

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Vuelven a intentar que las dos osas pardas en cautividad de Asturias procreen

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ASTURIAS- Toda Asturias está animando a Furaco a que consiga su cometido. Desde esta semana y hasta junio tiene que lograr que las hermanas Tola y Paca tengan descendencia. Son las únicas osas pardas cantábricas –genéticamente puras– en cautividad y por eso es importante que tengan descendencia, ya que en España sólo quedan 130 animales de esta especie autóctona.

En la Fundación Oso de Asturias (FOA) han vuelto a juntar a Furaco, Tola y Paca, tras pasar el periodo de hibernación. El director de la FOA, Carlos Zapico, cuenta desde Proaza que éste es el tercer año en el que se les cerca para que Furaco comience a cortejarlas: «El año pasado conseguimos que, tras muchas negativas, Tola se acercara a Furaco y éste consiguió montarla. Sin embargo, el acercamiento no fuer suficiente, ya que no tuvo ningún osezno».


Sin descendencia
Según explica Zapico, el problema es que estas hembras, con 21 años, no han sido madres jamás. Aunque es una edad perfecta, porque las osas tienen celos hasta que mueren, esto dificulta la situación. «Las osas pueden tener descendencia hasta el final de sus días, pero nunca se ha dado el caso de que no hubieran usado el aparato reproductor a los 21 años; eso en libertad no pasa».

Tola y Paca se quedaron huérfanas en 1989, cuando un cazador mató a su madre. Sólo tenían unos meses y fueron entregadas al Fapas (Fondo Asturiano para la Protección de los Animales Salvajes). «Una vez que han interactuado con personas ya no pueden volver a estar en libertad, relacionarían el olor de los humanos con la comida y bajarían a los pueblos en busca de alimentos, algo muy peligroso», cuenta Zapico.

En cuanto a la importancia de la descendencia, el director de FOA reconoce que cada año que pasa es más difícil, aunque no se rinde. «No perdemos nada por intentarlo. Además estamos aprendiendo mucho sobre el comportamiento de los osos en el cortejo». Aunque de momento no ha habido suerte y ni Tola ni Paca se le han acercado, en la fundación no pierden la esperanza y confían en las hembras.


Ellas son las que deciden
Según cuenta el director de la FOA, «pese a la gran diferencia de tamaño, aquí quien decide son ellas». Así, Furaco –un oso que fue elegido para el proyecto de reproducción y cedido por el Parque de Cabárceno, Cantabria– se acerca a ellas y sólo recibe zarpazos. «Pero no le importa, sabe que tarde o temprano pueden ser receptivas y nunca le harían daño». De hecho Zapico reconoce que los machos, cuando se concentran en el cortejo, hasta dejan de comer. «Sólo piensan en una cosa y gastan todas sus energías en ello».

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