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Ciudadanos comprometidos pagan por emisiones de CO2

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106.000 toneladas se han compensado en España desde el 2005 voluntariamente.El dinero se invierte en proyectos ecológicos en países en vías de desarrollo.

Subirse a un avión en España y viajar con dos escalas hasta Nueva York significa dejar una estela de 2,607 toneladas de dióxido de carbono (CO2). Se puede ignorar, pero cada vez son más los ciudadanos dispuestos a conocer el impacto de sus actividades cotidianas y a compensarlas económicamente. Frente a la ineficacia de las cumbres internacionales contra el cambio climático, predican con el ejemplo abonando una cantidad voluntaria que será empleada en proyectos medioambientales.

"Las acciones individuales no pueden depender del resultado de unas negociaciones internacionales. Debemos comprometernos ahora. No nos podemos permitir el lujo de esperar a que un nuevo protocolo de Kioto nos obligue a actuar", asegura Stefan Esser, responsable del área del cambio climático de la ONG Acción Natural. Desde el 2005, y a través de las webs de CeroCO2 y Ekopass, se han compensado 106.843 toneladas de CO2 en España, aunque el grueso procede de empresas e instituciones públicas. Gracias a sus calculadoras on line se puede conocer la cantidad de carbono emitida y su coste económico. Por término medio, cada ciudadano europeo emite unas 10 toneladas anuales de CO2, que equivaldrían a 100-150 euros compensatorios.

AHORRO TAMBIEN DE DINERO "No hay excusa que valga y menos en tiempos de crisis. Si bajo mi consumo eléctrico, reduzco mis emisiones, pero también ahorro dinero en mi factura", dice Esser. "No se trata de que compenso mis emisiones y me quedo tan ancho, sino que hago todo lo posible para mantener mis emisiones al mínimo.

El dinero se invierte en proyectos energéticos y forestales en países en vías de desarrollo: turbinas eólicas en la India, una minicentral hidroeléctrica en Nicaragua, 400 hectáreas reforestadas en México...

María José Pedragosa le regaló en Navidades a su padre y a su hermano la compensación del humo que expulsan sus tubos de escape en un año. Javier Basora, por su parte, se fue con cuatro amigos de viaje a Eslovenia y Croacia y entre todos contrarrestaron las emisiones de su coche. "Hace unos meses, unos compañeros de carrera se casaron y les regalé la compensación del vuelo de ida y vuelta Barcelona- Francfort-Tokio de su luna de miel", dice Edmon Mateu. "Resulta muy fácil hacer un ingreso en una cuenta sin más y yo quería ser un poco más original", confiesa. La iniciativa causó sensación en el grupo. "Todavía no existe suficiente conciencia de lo que significa el cambio climático", alerta.

HABITOS SOSTENIBLES El ánimo de la calculadora es potenciar la adquisición de hábitos más sostenibles. "He realizado varias compensaciones durante los últimos años siempre que he comprado vuelos on line y la web de la compañía aérea me ha dado la posibilidad de hacerlo. Sin embargo, si me pusiera a compensar toda mi huella climática quizá debería trabajar más horas...", admite Mateu.

Las grandes empresas emisoras de CO2 ya están obligadas a cumplir unos límites y a comprar derechos de emisión en caso de superarlos. Esta iniciativa es diferente. Para muchas compañías, compensar tiene un valor añadido: es parte de su responsabilidad social corporativa. "Es importante que las empresas entiendan que la compensación de emisiones no es una acción solidaria, sino un ejercicio de responsabilidad", avisa Esser, que diferencia entre las acciones fruto de la convicción y el "lavado verde".

 

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