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Una ganadera brasileña, acusada de atacar a un pueblo indígena paraguayo

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Una ONG afirma que sus operaciones destruyen su territorio ancestral

ALEJANDRO REBOSSIO | Buenos Aires

Una decena de miembros de la ONG británica Survival se apostó el martes ante la Embajada de Paraguay en Madrid para exigir al Gobierno del presidente Fernando Lugo que detenga la deforestación que pone en riesgo la supervivencia de la tribu de los ayoreo totobiegosode, el "único" pueblo indígena latinoamericano que vive "aislado" del resto de la civilización, además de los que viven en la Amazonia. Survival había difundido el pasado día 12 una carta abierta a Lugo en la que denunciaba que el territorio de los ayoreo totobiegosode, que significa "gente del lugar de los cerdos salvajes", en una marcha era "destruida por los terratenientes brasileños de Yaguareté Porá Sociedad Anónima", pese a que el Ministerio del Ambiente de Paraguay les ha retirado la licencia para trabajar en la región, situada en el boscoso y caluroso Chaco (norte del país).

El director de Control Ambiental paraguayo, Ulises Lobera, reconoce que la fuerza pública aún no ha actuado contra Yaguareté Porá, pero aclara que ésa era la responsabilidad del Instituto Forestal Nacional. EL PAÍS intentó contactar con esta institución, pero no recibió una respuesta. "La empresa tiene la licencia suspendida porque la Contraloría General de la República demostró que ocultaba datos sobre sus acciones en el territorio ancestral de los ayoreo", explica Lobera. Yaguareté Porá apeló ante el Tribunal de Cuentas y consiguió seguir operando hasta que venció su licencia el 28 de noviembre. "Ellos nos pidieron renovarla, pero nosotros les dijimos que no podían trabajar hasta que se resolviese el sumario administrativo que se abrió en 2009 por la investigación de la Contraloría".

Yaguareté Porá respondió con un comunicado a la carta de Survival. "Es una afirmación temeraria e irresponsable que esa zona, donde se encuentra nuestra [actividad] ganadera, es territorio ayoreo, cuando no existe un estudio serio, avalado por las autoridades públicas, donde se confirme que ésta era realmente tierra de estos hermanos indígenas". También acusó a la ONG británica de "xenófoba" por su aseveración de que se trataba de "terratenientes brasileños". Yaguareté Porá criticó también al Gobierno de Lugo por la falta de renovación de su licencia en un territorio de 78.000 hectáreas, de las cuales 34.000 serán utilizadas para las labores ganaderas y 27.508 se ofrecerán como reserva forestal.

La portavoz de Survival en España, Laura de Luis, dice que buscan "hacerle un guiño al presidente Lugo" para proteger a "uno de los pocos pueblos aislados" que aún subsisten en el mundo que es "muy vulnerable" ante el contacto con el resto de los humanos. "Algunos de estos pueblos han desaparecido con estos contactos. Contraen un resfrío o una tuberculosis que pueden ser letales. El primer contacto de los ayoreo totobiegosode con los pueblos vecinos fue en los cuarenta y el último, hace unos seis años", añade De Luis.

Survival cuenta que existen sólo 5.000 ayoreos de la tribu totobiegosode. Viven en pequeñas comunidades, cultivan calabazas, habas y melones en tierra arenosa y cazan en el bosque. Duermen al aire libre salvo cuando llueve, que es cuando se protegen en casas de madera. La ONG afirma que desde hace décadas "terratenientes menonitas, paraguayos ricos y empresas ganaderas brasileñas" se han dedicado a talar el bosque para criar ganado en esas tierras, pese a que la Constitución paraguaya reconoce a los ayoreo la propiedad de sus tierras ancestrales. Y que además han sufrido de otros acosos: entre 1979 y 1986, una secta cristiana fundamentalista de EE UU, Misión Nuevas Tribus, organizó "cacerías humanas" en su contra, en contraste con la "labor estupenda" que hacen otras iglesias cristianas, aclara la portavoz de Survival, que basa sus denuncias en fotografías e imágenes vía satélite de la región.

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