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Salir del hospital con todas las garantias

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El año pasado la unidad de Trabajo Social entrevistó a 1.565 personas ingresadas e intervino en un total de 487 casos

En el Perpetuo Socorro se lleva a cabo un proyecto para detectar el riesgo social en mayores de 75 años

EN DATOS

2.291 Éste es el número de pacientes mayores de 75 años ingresados computados en el proyecto.

1.565 Un total de 1.565 mayores ingresados en el Perpetuo Socorro fueron entrevistados.

487 Es la cifra de usuarios que precisaron de intervención por parte de los trabajadores sociales.

La esperanza de vida crece, pero ello no siempre lleva aparejado una mayor calidad de la misma. Por ello no es inusual que los ingresos de personas mayores en hospitales se sucedan por distintas patologías en muchos casos asociadas al deterioro propio de la edad.

Junto a la enfermedad no pocos mayores sufren otro tipo de problemas tales como dependencia, soledad, así como dificultades económicas o familiares, entre otras cuestiones.

«La población mayor es un colectivo más vulnerable», cuenta la responsable de la Unidad de Trabajo Social del Complejo Hospitalario Universitario de Albacete, Mercedes Gómez.

Origen

Por ello desde hace unos siete años en el Hospital Perpetuo Socorro de Albacete se puso en marcha un proyecto para detectar el riesgo social en personas mayores de 75 años. La decisión de desarrollar este programa en este centro hospitalario no responde al azar. Y es que sin ser un hospital geriátrico, el Perpetuo Socorro tiene un importantísimo índice de ingresos de personas mayores.

Con este proyecto, que llevan a cabo las dos trabajadoras sociales del hospital, Hermenegilda Zaldívar y Virginia Cotillas, se pretende conseguir que aquellos pacientes mayores de 75 años salgan del centro hospitalario, una vez se produzca su alta, con sus necesidades socio-sanitarias cubiertas bien sea con recursos propios o comunitarios.

Para ello generalmente casi desde el mismo momento en el que se produce el ingreso las trabajadoras sociales se interesan por el caso con el objetivo de detectar, si las hay, situaciones de riego social antes de que el paciente regrese a su domicilio. «La primera entrevista se produce a las 24 ó 48 horas del ingreso», detalla Gómez.

Si las trabajadoras sociales detectan alguna necesidad que no va a poder ser cubierta una vez que el mayor regrese a su domicilio, le informan de todos los recursos existentes para cubrirla. El objetivo es que cuando el mayor sea dado de alta ya exista una solución al problema que se le puede presentar.

La labor de las trabajadoras sociales es muy importante en ese sentido. Éstas conocen el diagnóstico y saben cómo será la recuperación del paciente, si tardará mucho o poco en producirse y en qué situación quedará el mayor.

«Lo ideal es que el paciente permanezca siempre dentro de su entorno y con el apoyo de los servicios sociales», expone la responsable de la Unidad de Trabajo Social.

Pero esto no siempre es posible. Y es que, en ocasiones, la enfermedad provoca una discapacidad y la familia, por diversos motivos, no puede hacerse cargo del paciente. Entonces se buscan aquellos recursos que mejor se adapten a la situación del mayor.

Eso sí, el paciente siempre tiene la última palabra excepto en aquellos casos en los que el mayor no puede tomar decisiones. Si ésta es la situación «se buscan los mecanismos legales» para garantizar que el paciente tendrá la mejor atención posteriormente. Aunque estos casos, según apuntan Gómez, Zaldívar y Cotillas, no suelen ser muy habituales sino más bien una excepción.

Soluciones

Las residencias, bien sean como solución temporal tras una intervención o permanentes, son sólo uno de los muchos recursos existentes. Tampoco faltan los centros de día que permiten a los familiares de estos mayores, sobre todo en enfermos de Alzhéimer u otras demencias, dejarles durante unas horas en uno de estos recursos. Allí además realizan terapias específicas para que estas personas no pierdan capacidades.

La Unión Democrática de Pensionistas (UDP) presta otro servicio que tiene mucha demanda como es el de ayuda post-hospitalaria. Este programa, que la UDP lleva a cabo gracias a un convenio con el Ayuntamiento albaceteño, sólo se lleva a cabo en la capital y los beneficiarios gozan de una atención personal y ayuda durante unos 20 días, indica Cotillas.

Esta organización, la UDP, también presta en la capital un servicio de comidas a domicilio para aquellos mayores que no quieren abandonar su domicilio pero no pueden realizar esta tarea cotidiana. En el caso del resto de la provincia, el servicio es prestado por la Diputación Provincial.

Éste no es el único programa que se ocupa de los mayores que quieren mantener su autonomía en su propia casa. Cruz Roja, a través de un convenio con la Junta de Comunidades, presta el servicio de teleasistencia en la provincia.

En todo caso existe además una estrecha colaboración con los servicios sociales de los distintos municipios. Desde el proyecto de detección de riesgo además se informa de las posibilidades que ofrece la Ley de Dependencia.

El año pasado dentro de esta iniciativa dirigida a los mayores de 75 años se computaron 2.291 ingresos hospitalarios. Las trabajadoras sociales realizaron 1.565 entrevistas e intervinieron en 487 casos.

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