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Expectativas migratorias

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23-12-2011e3No importa si se vive en Cuba o en otro país, si se es especialista, observador o protagonista. Matices y afiliaciones políticas aparte, la mayoría de las personas consultadas por IPS se inclinan por una reforma migratoria en este país con tres palabras clave: libertad, derechos y normalización.

Anunciada por el presidente Raúl Castro como una "actualización" de la política migratoria que responda a las tendencias actuales de este proceso, la reforma figura entre las demandas más generalizadas en amplios sectores de la población, tanto por las expectativas propias como por su impacto en la relación con la familia emigrada.

"Lo primero que habría que hacer es tratar el tema de los movimientos migratorios como un derecho elemental del hombre y la mujer", sostuvo el poeta Alex Fleites, en respuesta a una pregunta de Café 108, una iniciativa del sitio web de la oficina de IPS en Cuba para propiciar la participación ciudadana en la investigación periodística.

Como elementos imprescindibles en la garantía del derecho humano a la libertad de movimiento, la mayoría de las opiniones recogidas apuntan a la desaparición del permiso de salida, requisito actual para cualquier viaje fuera de esta isla, la eliminación de la salida definitiva y el reconocimiento del derecho al retorno.

Marcada por el conflicto entre La Habana y Washington, la emigración cubana fue vista durante décadas como un fenómeno absolutamente político y estuvo signada por ser una decisión para siempre y sin retorno posible al país de origen, ni para vivir ni de visita.

La situación comenzó a cambiar con la autorización de los viajes de lo que se dio en llamar "comunidad cubana en el exterior" tras el diálogo sostenido en 1978 entre el entonces presidente Fidel Castro y un grupo de emigrantes. Una mayor apertura se produjo en los años 90 con la aprobación del permiso de residencia temporal en otros países.

Pero, lo que en su momento pudo ser un avance, en esta segunda década del siglo XXI aparece como regulaciones innecesarias y desencadenantes de toda una serie de normas y medidas que siguen colocando a la población de la isla en una situación única en el contexto latinoamericano.

"Cuba necesita respetar a sus ciudadanos. Reconocerles el derecho de entrar y salir del territorio nacional sin trabas ni gravámenes. La patria es la casa, y a la casa se regresa cada vez que se desea, sin cortapisas de tipo alguno", opinó en el Café 108 la dramaturga Esther Suárez Durán.

Un matiz generalmente invisibilizado fue aportado en ese espacio por Raúl Regueiro.

"Recientemente tuve la desdicha de que por segunda vez me retrasaran el permiso de salida por tener VIH (virus de inmunodeficiencia humana, causante del sida)", dijo Regueiro, quien calificó ese tramite como "discriminatorio, humillante e indigno".

Entre las propuestas más mencionadas en las consultas realizadas por IPS está la necesidad de eliminar procedimientos como la carta de invitación, que no sólo se solicita por embajadas extranjeras para otorgar una visa sino además por las autoridades migratorias para permitir la salida del país.

También, aseguran varios participantes en el Café 108, deben eliminarse las exigencias que acompañan a los permisos de residencia en el exterior como su renovación sistemática, con altos costos financieros para la persona que reside en otro país, o la pérdida de derechos o propiedades en los casos de salida definitiva.

En Cuba, en tanto, se deberían "establecer los impuestos para pasaportes y legalizaciones en pesos cubanos y proporcionales a los salarios", y no a altos precios en divisa como se han ido introduciendo desde la legalización del dólar en 1993, propuso la feminista Yasmín Silvia Portales, creadora del blog "En 2310 y 8225".

La niñez aparece como otro de los temas conflictivos en un país donde, tras el éxodo a Estados Unidos de 14.048 menores de edad sin acompañantes entre 1960 y 1962, existen medidas especiales para proteger a la infancia, pero que con el tiempo han provocado separaciones familiares innecesarias.

Así, varios participantes en las consultas de IPS defendieron el derecho de los padres a viajar fuera del país, independientemente del motivo que sea, en compañía de sus hijos e hijas menores de edad.

Por su parte, Sandra Álvarez, autora del blog "Negra cubana tenía que ser" pidió que "los hijos de cubanos emigrados no sean considerados extranjeros".

Otro tema conflictivo es el del éxodo de profesionales y las medidas vigentes para su regulación y limitación. Cualquier política en este sentido "debería estar basada en mecanismos motivacionales, que respeten los derechos individuales y, sobre todo, que no sean discriminatorios", opinó Josué Portal, otro participante del Café 108.

Sobre el mismo tema, el economista y politólogo Esteban Morales recordó que Cuba es "un país pobre" y "con muchas dificultades internas para garantizarle a la gente sus aspiraciones de vida", por lo cual "las soluciones a ese problema deben de ser más flexibles e inteligentes". "Creer que el capital humano que hemos creado se defiende evitando que la gente viaje al exterior o poniendo restricciones, es una verdadera disfuncionalidad. Cada cubano debe poder vivir y trabajar donde quiera y poder volver a su país cada vez que quiera a hacer lo mismo", opinó.

Muy relacionado con el universo migratorio, el historiador y etnólogo Jesús Guanche añadió el contradictorio tema de la "nacionalidad".

Según las leyes vigentes, es siempre cubana para las personas nacidas en la isla, no se pierde nunca y no reconoce una segunda o tercera nacionalidad, aunque se tenga por descendencia.

El derecho a varias nacionalidades "no elimina el patriotismo ni el sentido de pertenencia, que es una tradición cultural, una convicción y no un papel", afirmó Guanche, quien alertó que, si se va a pensar en la "urgente integración" de América Latina y el Caribe, "hay que pensar también en un estatus jurídico 'grannacional'" (ips)

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