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Las cajas rurales renuncian a la fusión virtual y reforzarán su asociación

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lanuevaEspana
El Grupo de Cajas Rurales, que desde hace años están intentando promover un fortalecimiento de la cohesión y respaldo recíprocos mediante el impulso de dos sistemas institucionales de protección (SIP), anunció ayer su renuncia a este mecanismo de integración, análogo al de las cajas de ahorros. En su defecto, el grupo Caja Rural y la Asociación Española de Cajas Rurales (AECR) han decidido seguir con «su proceso de reforzamiento de sus mecanismos de cooperación y colaboración», a la vez que «robustecer los mecanismos de disciplina y supervisión», pero recurriendo a otra modalidad: modificarán el marco jurídico de la Asociación Española de Cajas Rurales, entidad a la que pertenecen, para dotarse de unos órganos coordinadores.

Las cajas rurales, que fueron pioneras en España en plantear la vía del SIP para ganar en fortaleza, aseguran ahora que renuncian a esta vía para no ser confundidas con las cajas de ahorros. Sin embargo, la decisión podría estar reflejando una vez más las diferencias de criterio existentes entre aquellas cooperativas -sobre todo, Caja Rural de Asturias, que preside Román Suárez Blanco- que aspiran a un proyecto de integración muy ambicioso -creando un gran grupo en torno al Banco Cooperativo, del que son accionistas- y las que se resisten a perder autonomía. Antes del SIP ya habían descartado otra fórmula: la consolidación de balances.

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