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Sin dinero para nuevos colegios

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La crisis provoca el incumplimiento de las promesas de la Junta de dotar de nuevos centros educativos a la provincia · Crecen las manifestaciones de padres y la Diputación se compromete a adelantar fondos

Nuevas tecnologías en viejas escuelas. Así podría definirse el panorama de muchos centros educativos de la provincia donde llegará antes la digitalización de las aulas que su reforma. La crisis ha socavado los planes de construcción de nuevos colegios e institutos que la Junta había prometido hasta hace tres años, cuando la bonanza económica alentaba a la Administración educativa a dar respuesta a las demandas más urgentes. Sin embargo, la nueva coyuntura hace que, por ahora, sea imposible poner un solo ladrillo para que la enseñanza se desarrolle en unas instalaciones adecuadas. Una demora que impacienta a padres y alumnos que no entienden que Gobierno y Junta gasten 80 millones de euros en repartir ordenadores a los estudiantes de Primaria que siguen estudiando en instalaciones propias de la primera mitad del siglo pasado.

La semana pasada las ampas y los estudiantes de dos colegios y un instituto de la provincia se han echado a la calle para exigir que la Delegación Provincial de Educación cumpla con lo prometido. Dar clases en estos centros se ha convertido en una continua molestia para profesores y alumnos. Instalaciones defectuosas, pistas deportivas en mal estado, sistema eléctrico deficiente, aulas que no se adaptan a las necesidades didácticas y calefacción inexistente son los males comunes que presentan dichos edificios.



En el Instituto Caura de Coria del Río llevan padeciendo dichas deficiencias desde hace más de 10 años, de ahí que los alumnos de los cursos de tercero y cuarto de la ESO, así como los de Bachillerato y FP, hayan secundado casi en su totalidad una huelga de tres días. Esperan desde hace cuatro años el nuevo centro prometido, casi tanto como la comunidad educativa del colegio José Salcedo de Alanís, cuyos vecinos se han trasladado hasta Sevilla para protestar ante la Casa Rosa, sede de la presidencia de la Junta. Sus reclamaciones cayeron en saco roto. El viceconsejero de Educación, Sebastián Cano, les reafirmaba horas después que no habrá colegio por falta de dinero. Idéntica respuesta a la dada a los padres del colegio Raimundo Lulio de Camas, en semejantes condiciones.

La lista no se detiene aquí. Al menos cuatro centros más están necesitados de reforma: el Colegio Nuestra Señora del Carmen y el San Isidro del Viar, en las pedanías de Esquivel y El Viar, respectivamente, de Alcalá del Río; el Colegio Juan XXIII de Castilleja de la Cuesta; o el San Juan Bautista en Las Cabezas de San Juan. Éstos son los más urgentes, aunque para la oposición política las deficiencias alcanzan casi a 80 centros educativos. Según un informe publicado por el PP, la Junta, a través del Ente de Infraestructuras y Servicios Educativos (ISE), organismo encargado de las reformas de gran envergadura y construcción de nuevos colegios e institutos, tendría que invertir 156 millones de euros en obras de mejora y edificación en 78 centros educativos.

La cifra, aunque pueda parecer exagerada, refleja la realidad con la que conviven docentes y estudiantes durante las horas lectivas. La crisis está ralentizando el Plan Mejor Escuela que se programó en 2005 con una inversión de 1.200 millones de euros para toda Andalucía, inversión financiada en su mayor parte por fondos europeos. En 2008 el 80% de este plan estaba ejecutado. Desde entonces, los centros que se han proyectado no han salido aún del papel. Sin ir más lejos este año expiraba el plazo para eliminar las barreras arquitectónicas que aún permanecen en los centros educativos más antiguos. Los estudiantes con discapacidad física de los colegios que fueron motivo de información la semana pasada se encuentran todavía con problemas para su acceso.

Por otro lado, los ayuntamientos, que son propietarios de los colegios de Infantil y Primaria y a los que competen su mantenimiento, desvían bastantes trabajos directamente a la Delegación Provincial de Educación ante la falta de recursos económicos. Sin embargo, también desde los consistorios se critica la tardanza de la Junta en levantar los nuevos centros educativos para los que ceden terrenos municipales que a día de hoy siguen baldíos. La sobrecarga de peticiones es tal en el departamento que dirige Jaime Mougan que la respuesta es la misma para muchas asociaciones de padres que se manifiestan a las puertas de la sede de la delegación: "No hay dinero". Este argumento, no obstante, sigue sin convencer a los padres que no entienden cómo estos trabajos no se ejecutaron durante la etapa de bonanza económica.

Ante esta situación la propia Diputación ha aprobado una propuesta de convenio con la Delegación de Educación, aún pendiente de firma, para hacer frente a las obras más urgentes, de manera que la administración que preside Fernando Rodríguez Villalobos adelantaría 30 millones de euros que luego serían devueltos por la Junta. Según Educación, este desembolso sólo atendería a una mínima parte de los edificios que están en mal estado.

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