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Invertir de forma solidaria

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Participar con aportaciones dinerarias en un proyecto solidario es cada vez más habitual en España. Hasta hace pocos años esa posibilidad se limitaba exclusivamente a las donaciones a organismos que tuvieran entre sus objetivos la ayuda a los más desfavorecidos. De un tiempo a esta parte, además, han crecido las iniciativas que promueven las inversiones solidarias y éticas.

Así, en los últimos años se ha registrado un importante aumento en la oferta de instrumentos financieros éticos, que en la búsqueda de una atractiva rentabilidad se detienen en aquellas inversiones socialmente responsables como los proyectos respetuosos con el medio ambiente y la salud.

Pero, además de estos criterios, se está empezando a imponer otro tipo de inversión, más solidaria que ética. En este tipo de inversión una parte de la comisión o de la rentabilidad lograda se destina a proyectos solidarios. Al calor de estos objetivos, las entidades financieras han lanzado productos que permiten al inversor beneficiarse de las características del producto (obtener una determinada rentabilidad, utilizar una tarjeta de crédito o participar de las ganancias de un fondo de inversión) interviniendo, al mismo tiempo, en programas de ayuda a los demás.

Uno de los instrumentos que más propicia este tipo de iniciativas son las tarjetas de crédito. Unicef, Aldeas Infantiles, Fundación Mensajeros de la Paz, Cruz Roja o Ayuda en Acción son los beneficiarios de una parte del gasto que el titular realiza con este medio de pago. En todos los casos, estos medios, que incorporan las prestaciones habituales como los seguros o el pago a plazos en el caso de las tarjetas de crédito, cobran las cuotas habituales.

Los fondos de inversión son otra alternativa. Estos instrumentos, que utilizan criterios éticos de inversión, también suelen ser utilizados como vehículo para participar en proyectos solidarios. Hay entidades que dedican una parte de la comisión de gestión a estos fines.

En casos puntuales, también la apertura de cuentas y de depósitos permite contribuir al desarrollo de programas sociales. Algunos planes de pensiones, como el que comercializa el Banco Sabadell, ceden el 0,5% de la comisión de gestión a este objetivo.

La finalidad difiere. Hay iniciativas que contribuyen al mantenimiento y construcción de catedrales, como el fondo de Caja España, o al voluntariado, como en Bancaja.

Fondos, planes, tarjetas, depósitos...

Los fondos de inversión son la fórmula preferida por las entidades para facilitar al inversor la contribución en proyectos solidarios. Es el caso del BBVA Solidaridad, el Fondo Solidaridad de la BBK, Bankinter Solidaridad FIM, Fondespaña Catedrales FI de Caja España, el Fondo Solidario Pro-Unicef FIM de Caja Madrid o el DWS Invest Sustainability Leaders de DWS Investiments. La aportación varía. Caja Madrid, por ejemplo, dona el 0,5% de su comisión de gestión (1,75%) y Bankinter dona la totalidad de las tasas (0,75%) a un proyecto de acción social. El Santander cede el 40% de la comisión de gestión del Fondo SCH Solidaridad FIM a varias ONG.

Los planes de pensiones también son instrumentos que, por sus características, propician la donación a proyectos solidarios. Actualmente sólo existe uno, el BS Plan Ético y Solidario del Sabadell, que utiliza criterios de inversión éticos y solidarios. El producto dona el 0,5% de la comisión de gestión a Intermón Oxfam.

Las tarjetas son la baza principal de las entidades. Casi todas disponen de alguna que realiza aportaciones a programas sociales. Y en casi todos los casos, la donación es del 0,7% de las compras realizadas por el cliente. Uno-e, por ejemplo, comercializa la Tarjeta Cruz Roja, el Popular distribuye la Tarjeta Visa Aldeas Infantiles y la Visa Fundación Mensajeros de la Paz. Bancaja ofrece la Bancaja Visa Voluntariado Classic que también destina el 0,7% de las compras a ayudas del voluntariado a través de la obra social. Caja Madrid comercializa la Tarjeta Unicef Caja Madrid en las modalidades classic y oro y la Intermón Oxfam Caja Madrid que incluye la exención de cuota de alta. En ambos casos, la donación es del 0,7% de las compras que se realizan. Lo mismo sucede con las que distribuye el Santander Central Hispano. Esta entidad dispone de la Tarjeta Ayuda en Acción y la de la Asociación Española contra el Cáncer.

Los depósitos son una opción poco utilizada por bancos y cajas. Sin embargo también es posible encontrar depósitos solidarios. Como el de BBK, que a partir de 300 euros, ayuda a participar en un proyecto solidario. El depósito tiene un plazo de uno, tres o seis meses o uno, dos y tres años. El tipo de interés que ofrece es del euribor reducido en 0,50 puntos, ya que será esa cantidad la que el cliente done a un programa solidario.

Otra alternativa es la que ofrece Bancaja. El Carnet Jove Voluntariado, además de ser una tarjeta Visa Electrón, ofrece descuentos en cines, teatros y conciertos y destina el 0,7% de las compras a ayudas al voluntariado.

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