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El Gobierno aplaude su fracaso educativo

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larazon

21-05-2011bisEspaña llegó ayer satisfecha a Bruselas para defenderse de su talón de Aquiles en Educación. Porque los representantes de los Veintisiete se reunieron para respaldar la estrategia de la Comisión Europea contra el absentismo escolar, donde nuestro país sigue estando a la cabeza con el mayor número de fracasos en las aulas, sólo superado por Malta, con un 36,8 por ciento, según las cifras de 2009. Sin embargo, el Ministerio que dirige Ángel Gabilondo quiso evitar el sonrojo frente al resto de las capitales europeas con la presentación de los datos actualizados, según los cuales se ha producido una reducción de casi tres puntos en el abandono de los escolares en un año, pasando hasta el 28,4 por ciento en 2010 desde el 31,2 por ciento de 2009. A pesar de la enorme brecha que los separa del resto de los Estados miembros, donde la media del abandono se sitúa en el 14,4 por ciento, el secretario de Estado de Educación y Formación Profesional, Mario Bedera, se felicitó al término de la reunión porque esta tasa supone la más baja de la historia española.

Punto de inflexión

Más aún, indicó que supone un «punto de inflexión» ya que, según se comprometió frente a sus colegas europeos durante la reunión, «las políticas educativas que se están implementando van a permitir que el abandono temprano se reduzca entre dos y tres puntos cada año, de manera que en 2020 alcancemos el objetivo del 15 por ciento que España se ha marcado. Vamos en la dirección correcta», resumió satisfecho, aunque los resultados «no se corresponden con los porcentajes deseables». Sin embargo, en opinión de la Comisión Europea, España puede que se haya beneficiado más bien del contexto de la crisis económica y del fin del anzuelo que supuso el sector de la construcción para sacar a miles de jóvenes del sistema escolar. Según explicó a este diario una fuente comunitaria experta en el tema, fuera de micrófonos, el fin de la burbuja del ladrillo puede reducir a corto plazo el abandono. No obstante, sin los cambios necesarios impulsados por el Gobierno, «no será suficiente» para reducir a uno de cada diez alumnos el fracaso escolar, que es el objetivo europeo para 2020, desde uno de cada tres que registra hoy nuestro país. Porque, a pesar de lo que digan desde el Ministerio de Educación, los expertos europeos piensan que no tienen «un plan».

El secretario de Estado de Educación reconoció también que las circunstancias han soplado a favor, pero que el contexto de la crisis y la vuelta a la escuela de personas paradas sólo explica «algunas décimas» de esta reducción, pero no la reducción del 2,8 por ciento registrada.

Sin embargo, el responsable de Educación no achacó esta reducción a ninguna política o iniciativa, sino a un esfuerzo «entre todos los niveles de la administración», informa Ep. Bedera justificó la enorme brecha entre España y el resto de los países europeos achacándosela a la burbuja inmobiliaria, ya que el sistema educativo «duro» español «induce» al abandono de las aulas. El equipo de la comisaria del ramo, Androulla Vassiliou, cree que las cifras abultadas de fracaso escolar, la falta de un plan claro para reducirlas, y el peso demográfico español dentro del conjunto de la UE pueden llevar igualmente a que el conjunto de toda la Unión descarrile en la consecución de su objetivo de reducción del absentismo, que quiere situar en una década en el 10 por ciento de los alumnos.

El ejemplo portugués

Al contrario de lo que sucede con España, para Bruselas el ejemplo lo aporta la vecina Portugal, ya que durante los últimos años ha logrado reducir la tasa de abandono escolar. La última cifra de la Comisión de 2009 situaba el porcentaje en el 31,2 por ciento, el mismo que el registrado en nuestro país. Los expertos comunitarios alaban el plan portugués, que ha incluido la modificación de la edad legal para la educación obligatoria, y el reforzamiento del sistema de becas para incentivar el cierre del ciclo obligatorio para saltar al superior.

La Comisión Europea, sin competencias directas en materia de Educación, establecerá un grupo de expertos europeos para facilitar el intercambio de buenas prácticas y experiencias entre los estados miembros para evitar los retiros prematuros de las clases. Además, seguirá más de cerca las tendencias en Europa e investigará el desarrollo, para informar y aconsejar a los estados miembros cómo lograr el objetivo en 2020 del 10 por ciento de abandonos.

La falta de cualificación de los jóvenes y las altas tasas de abandono escolar son sólo la mitad de la explicación de la elevada tasa de desempleo juvenil en nuestro país, situada ya en un 45 por ciento, más del doble de la media europea. La Comisión lleva alertando desde hace tiempo del problema de desacople entre la oferta curricular de las universidades de nuestro país y el mercado laboral. Este «desencaje», en opinión de Vassiliou, explica las altas cifras de universitarios y personas con estudios superiores que engrosan las listas del paro, una de las más altas del continente, junto con las de Italia y Malta.

Más de 1.300 millones en ayudas

El Consejo de Ministros aprobó ayer una inversión en becas para el curso 2011-2012 de 1.324 millones de euros, lo que supone un incremento del 5,8 por ciento respecto de la partida anterior hasta alcanzar «la convocatoria más importante que ha habido en España» en ayudas al estudio, según explicó el vicepresidente primero, Alfredo Pérez Rubalcaba. La medida, que beneficiará a 1,7 millones de ciudadanos, equipara la cuantía de las becas-salario de los Ciclos Formativos de Grado Superior con la de la universidad. Además, introduce un complemento de rendimiento: los estudiantes que mejoren los resultados exigidos recibirán 150 euros y los que tengan peores expedientes académicos serán penalizados.

España no se esfuerza lo suficiente

¿España lucha contra el abandono escolar?

–Debe ser una de las prioridades, pero en los últimos diez años hemos pasado del 29,1 por ciento del año 2000, al 31,2 de 2009, y ahora se anuncia un 28,4 para 2010. A nosotros nos parece un descenso coyuntural mientras no se consolide. No se lucha lo suficiente.

¿Qué desmotiva a los alumnos?

–Necesitamos más implicación de los padres, políticas más convergentes, mayor libertad de elección y mayor autoridad del profesor. Los alumnos tienen un bajo nivel de esfuerzo, asociado a la falta de un proyecto vital y de unos valores que los impulsen a dar lo mejor de ellos.

¿Ha disminuido el fracaso por la crisis?

–Ésta puede ser una de las explicaciones, especialmente en jóvenes de entre 18 a 24 años, que han decidido apostar por continuar en el sistema educativo dada la falta de oportunidades.

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