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El hambre agrava la situación en Pakistán

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Pakistán sufre ahora el azote de un mayor enemigo que el agua: el hambre. Decenas de civiles han bloqueado carreteras para exigir celeridad al gobierno, que se ve incapaz de sumistrar la ayuda externa recibida a las millones de personas que se encuentran en estos momentos sin agua potable, alimentos y viviendas. El enojo de la ciudadanía es cada vez más fuerte y el Gobierno alcanza ya altas cotas de impopularidad; un Ejecutivo abrumado por un desastre que ha perturbado la vida de al menos una décima parte de su población.

Decenas de aldeas en Pakistán han sido abandonadas, las carreteras han sido cortadas, y miles de personas sin hogar se han visto obligadas a pernoctar en tiendas de campaña de lona a los laterales de las carreteras. La ayuda no ha podido seguir el ritmo de aumento de las aguas del río. «La situación se está deteriorando a una rapidez aterradora» dijo Neva Khan, director de la ONG Oxfam en este país a través de un comunicado. "La población necesita desesperadamente agua potable, letrinas y artículos de higiene, pero los recursos disponibles en la actualidad sólo cubren una fracción de lo que se requiere."

Naciones Unidas advirtió este lunes de que hasta 3,5 millones de niños podrían estar en riesgo de contraer enfermedades mortales a través del agua contaminada y los insectos. Decenas de hombres armados con palos y algunas mujeres trataron de bloquear cinco carriles de tráfico fuera de Sukkur, una ciudad importante en la provincia sureña de Sindh. Los pobladores prendieron fuego a la paja y amenazaron con golpear con palos a los coches si éstos se acercaban. «Salimos de nuestras casas sin nada y ahora estamos aquí sin ropa, sin comida y nuestros hijos están viviendo al otro lado de la carretera", dijo el manifestante Gul Hasan, agarrando un palo grande. Hasan, al igual que compañeros manifestantes, se ha visto obligado a dejar su aldea y a refugiarse en Sukkur. En la noche del domingo, cientos de aldeanos quemaron neumáticos y corearon "Abajo el gobierno" en la provincia de Punjab. "Nos estamos muriendo de hambre aquí. Nadie se ha preocupado por nosotros", dijo Hafiz Shabbir, un manifestante en Kot Addu.

La cuarta parte de la ayuda promentida

El daño causado por las inundaciones y el coste de la recuperación podría suponer a largo plazo una penosa prueba para Pakistán y recortarán en más de un punto su crecimiento, según los analistas. El Alto Comisionado pakistaní para Gran Bretaña, Wajid Shamsul, aseguró que el coste de la reconstrucción costará entre 10 y 15 mil millones y, por tanto, pidió a la comunidad internacional que proporciones fondos para estabilizar el país. "Las inundaciones lo han desbaratado todo", afirmó.

Los fondos de Pakistán bajaron un 2,9 por ciento ante el miedo del impacto que los daños pueden causar en la economía. El gobierno ha estado bajo fuego por la percepción de que ha desplegado una respuesta inadecuada. La caridad de organizaciones islámicas, algunas de ellas milicias armadas, han dado un paso adelante para ayudar a los damnificados por la catástrofe. Posiblemente ganarán simpatías durante décadas a expensa de las inundaciones.

Sólo ha llegado a Pakistán la cuarta parte de los 459 millones de dólares de la ayuda internacional acordados por las Naciones Unidas. Esto contrasta con los mil millones la ayuda militar que EE. UU. ha proporcionado al ejército pakistaní para luchar contra su batalla regional a la guerrillas.

En la provincia de Punjab, la provincia más habitada y más dañada por las inundaciones, el nivel de agua ha bajado. En contraste, la provincia de Sindh puede sufrir aún más. "En los próximo tres o cuatro días habrá fuertes lluvias, aunque no producirán inundaciones", aseguró el director general del departamento de meteorología, Qamar-uz-Zaman Chaudhry. A pesar de las predicciones, favorables en la mayor parte del país, muchas familias tienen poca esperanza de volver a casa con sus familias. "Sólo oímos que amainan las lluvias, pero nosotros sólo vemos más y más agua en nuestras villas", afirma Mansha Bozdar, de 45 años, del sureste de Punjab.

Casos de cólera

La ONU ya ha reportado el primer caso de cólera. Las grandes amenazas en la zona son la diarrea y la disentería, y los riesgos de hepatitis A y E y la fiebre tifoidea son también significativos. "La falta de agua limpia y la ausencia de medicinas son una combinación mortal", afirmó Guido Sabatinelli, de la World Health Organitation. "Añadido a la condiciones de pobreza y la falta de comida... el panorama es alarmante".

El gobierno ha sido acusado de ser muy lento para responder a la crisis, a pesar de que las víctimas confían en la ayuda militar (la institución más poderosa de Pakistán) y la ayuda internacional. El golpe de Estado es improbable. La prioridad del Ejército es combatir la insurgencia talibán y aumentar su poder durante el desastre no tendría sentido, aseguran los analistas.

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