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Un gigante en cifras y letras

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Carabanchel ya (casi) puede presumir de biblioteca. Lo hará con más fuerza a partir del mes de junio, cuando el Gobierno regional inaugure este equipamiento, que se encuentra en pleno centro del distrito, en la calle Antonio Rodríguez Sacristán. Será la segunda más grande de la región, por detrás de la de Manuel Alvar, en el barrio de Salamanca.

Abrirá sus puertas con un fondo bibliotecario de 70.693 volúmenes, aunque tiene una capacidad para albergar más de 100.000. Entre ellos, destacan libros y material audiovisual. Además, estará equipada con 54 ordenadores para poder navegar por internet.

El edificio ha sido proyectado por los arquitectos Pau Soler y Miguel Rodríguez. La superficie total alcanza los 5.800 metros cuadrados construidos. Está dividida en cuatro plantas más una subterránea, que albergará plazas de garaje. Todo ello gracias a una inversión de nueve millones de euros.

El centro, además de destacar por su magnitud, también lo hace por la incorporación que ha hecho a las nuevas tecnologías. «Es una de las más grandes de Madrid, pero la más moderna de la región», comenta Isabel Rosell, directora general de Archivos, Museos y Bibliotecas. Y es que la biblioteca de Carabanchel tendrá conexión Wifi para los usuarios y un sistema de préstamo y devolución que se hará a través del Sistema de Radiofrecuencia e Identificación (RFID), donde sólo se necesita colocar el libro encima de una estantería especial para que el ordenador autorice su cesión o devolución.

Además, estará especialmente adaptada a personas con algún tipo de discapacidad. Y es que combina materiales accesibles, estudios e instrumentos que permiten acceder a la lectura.

El centro, en su planta baja, cuenta con una zona de exposiciones, un salón de actos y una sala de lectura. «La idea es que este espacio sea muy versátil, polifuncional. Eso nos permitirá organizar actos muy variados. Además, podemos acoger exposiciones incluso en unos días u horario en el que el resto de la biblioteca permanezca cerrada», comentan los arquitectos.

Resulta curioso comprobar cómo el inmueble cuenta con distintos puntos de descanso en varias plantas, donde los usuarios podrán acomodarse en sofás para leer, tomar algo o, incluso, compartir conversaciones. Algo similar ocurrirá en la planta -1, que albergará volúmenes de literatura infantil para niños de hasta doce años. Este espacio contará también con una «bebeteca», donde los padres podrán disfrutar de la lectura con los más pequeños en un espacio completamente aislado del resto.

Las dos plantas superiores son las que están destinadas puramente a la lectura para el resto del público. El espacio, casi diáfano, cuenta con suelo radiante para frío y calor -lo que permite mantener la misma temperatura en su interior- y, además, está orientado de tal forma que nunca entra el sol de forma directa por sus ventanales.

 

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