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La Eurocámara dificulta la apertura española hacia Cuba

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RICARDO M. DE RITUERTO
- Bruselas

Las pretensiones del Gobierno español de acabar con la posición común de la UE, que desde 1996 pretende favorecer una transición hacia una democracia pluralista en Cuba, quedaron ayer hechas añicos tras la aplastante votación del Parlamento Europeo que "condena enérgicamente la muerte evitable y cruel" de Orlando Zapata y pide "la liberación inmediata e incondicional de todos los presos políticos y de conciencia de la isla". "Está más difícil el avance que Miguel Ángel Moratinos quiere", admitió Ramón Jáuregui, responsable socialista español en la Eurocámara, protagonista de una jornada de confusión sobre la política española ante el castrismo.

"La muerte de Zapata refuerza las posiciones contrarias a la apertura", comentó Jáuregui tras la votación de la resolución condenatoria del régimen cubano, adoptada por 590 votos contra 30, con 14 abstenciones. La resolución fue un encaje de bolillos para alcanzar un acuerdo entre siete grupos, entre los que figuraban desde socialistas a euroescépticos. El consenso se logró al centrar el texto en los derechos humanos y evitar referencias políticas. De ahí la ausencia de alusiones a la posición común, inspirada por José María Aznar y aún vigente, que divide a la Eurocámara y a los propios socialistas españoles.

Izquierda Unitaria (IU), por medio del eurodiputado español Willy Meyer, presentó un texto alternativo en el que apoyaba "los esfuerzos de la presidencia española por normalizar las relaciones UE-Cuba, proceso que debería culminar con la retirada absoluta de la posición común".

Una vez producida la votación con la que salió adelante la moción común y se descartó la de IU, Jáuregui se sintió obligado a explicar por qué los socialistas españoles votaban contra la posición de su Gobierno. Tras el argumento formal de que no podían suscribir la enmienda de Izquierda Unitaria por haberse apartado de la resolución conjunta de la mayoría, el socialista español dijo que la enmienda de IU "no responde literalmente a la posición de la presidencia española, que busca un consenso en la UE para renovar el marco de relaciones con Cuba, pero no una ruptura absoluta de la posición común".

De confirmarse el enfoque de Jáuregui, España renunciaba a la "ruptura absoluta de la posición común", la estrategia comunitaria que el miércoles era presentada como "un obstáculo que bloquea cualquier posibilidad de diálogo y promoción de la democracia y los derechos humanos" en Cuba y "un instrumento periclitado y caduco que se adoptó en el siglo pasado", según la eurodiputada María Muñiz.

El aparente nuevo enfoque, contrario a las tesis defendidas por Moratinos, duró unas horas, al cabo de las cuales se volvió a la tesis oficial: "España no renuncia a cambiar la posición común", rectificó Jáuregui. "La revocación de la posición común es lo que queremos". "Más allá de cómo yo lo haya podido explicar, España quiere cambiarla", insistió Jáuregui, para quien "hay razones para replantearse la estrategia con Cuba".

Por su parte, el ministro español de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, rechazó en el Congreso la petición del PP de que se invite a los disidentes a la recepción de la fiesta nacional en la Embajada de España en La Habana, alegando que cuando se hacía así, en la etapa de Aznar, no sólo no había contacto con las autoridades cubanas, sino tampoco con la sociedad civil, mientras que ahora hay más de 40 ONG españolas trabajando en Cuba. En cambio, Moratinos aseguró que pedirá al régimen castrista que permita a la Cruz Roja visitar las prisiones cubanas, informa Miguel González.

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