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La herencia de la guerra todavía ahoga a Bosnia

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El Estado balcánico recorta los pagos a los veteranos para salvar la economía

MARIANGELA PAONE - Madrid

La herencia de la guerra de los años noventa tiñe de rojo los números de la economía de Bosnia-Herzegovina. Quince años después de los acuerdos de Dayton, el Estado que de ahí nació se tambalea entre la complejidad de su estructura de gobierno y la debilidad del tejido social. Hace unos días, la Federación croato-musulmana, una de las dos entidades que forman el Estado, tuvo que aprobar una serie de leyes para recortar los beneficios de los numerosos veteranos de guerra y evitar el colapso económico.

En un país en el que se estima que 500.000 de sus cuatro millones de habitantes son ex combatientes, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI) habían puesto la reforma del sistema de indemnizaciones como condición para desbloquear sus préstamos, imprescindibles para la estabilidad financiera. La República Srpska, la otra región, de origen serbio, que forma Bosnia, cumplió hace meses con sus obligaciones. Faltaba la aprobación de los recortes por parte de la Federación, que destina el 40% del presupuesto al pago de indemnizaciones, sobre todo a veteranos y familias de soldados fallecidos o que quedaron discapacitados tras la guerra de 1992-1995. "La situación de Bosnia era difícil ya antes de la crisis global y ha empeorado por el recorte de la recaudación", explica Milan Cuc, representante del FMI en Sarajevo. El Fondo aprobó en julio un plan trienal de financiación, con pagos trimestrales por un total de 1.200 millones de euros. Tras la primera transferencia, suspendió los pagos, a la espera de las reformas. "Si la evaluación de las medidas es positiva, el pago se realizará a mitad de marzo", asegura Cuc.

A pocos meses de las elecciones presidenciales y legislativas de octubre, la Federación ha tenido que remediar lo que se hizo en 2006, otro año electoral: aumentar los beneficios a los veteranos en contra de la opinión de los economistas, que auguraron el derrame financiero. "Los partidos intentan tener buenas relaciones con los veteranos por los votos que aportan y por la influencia que ejercen en la sociedad. Son percibidos como héroes y por esto, en un contexto de política nacionalista, tienen un papel importante", explica desde Sarajevo Adnan Hasanbegovic, activista de la ONG Center for Nonviolent Action. Sabe de lo que habla: él mismo es un veterano del Ejército bosnio. La edad que declara, 36 años, revela la que tenía cuando vivió el cerco de Sarajevo: 19.

"No es la primera vez que el FMI y el Banco Mundial piden reformas. Pasó ya en 2001 y provocó tumultos sociales y la derrota de la coalición en el poder, liderada por el Partido Socialdemócrata. La medida puede provocar otras tensiones", comenta Xavier Bougarel, del Centre National de la Recherche Scientifique de Francia, y autor del ensayo The shadow of heroes (La sombra de los héroes), en el que recuerda el peso que los veteranos siempre han tenido en la región. "Tras la II Guerra Mundial tuvieron muchos privilegios en la Yugoslavia de Tito. Los veteranos de 1992-1995 esperaban tener el mismo estatus, lo que es insostenible a largo plazo".

Bosnia no es el único país donde el papel de los ex soldados es tan preponderante. En Croacia también gozan de muchos beneficios. Pero la situación de Bosnia es distinta. Para Hasanbegovic, no es sólo por la mayor fortaleza económica de Zagreb: "En Croacia hay un sentimiento de victoria y prevalece la idea de que el país ha sido liberado. Hay un sentimiento de gratitud hacia los veteranos. Pero no hay victoria en Bosnia, el país está dividido étnicamente por las antiguas líneas del frente. Nos falta un proceso de reconciliación y también una nueva visión de las relaciones interétnicas y del sistema político. De alguna manera, la guerra se prolonga por medios políticos".

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