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Afganistan: pobreza y violencia

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Europa Press / Madrid

Aunque la pobreza y la violencia suelen indicarse como los principales desafíos a los que se enfrenta Afganistán, sus habitantes afirman que su mayor preocupación es la corrupción, según una nueva encuesta publicada por la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Unodc), que indica que el 59 por ciento de los ciudadanos ven la falta de honradez pública como un motivo de preocupación mayor que la inseguridad o el desempleo.
El estudio se basa en entrevistas a 7.600 personas en 12 capitales provinciales y más de 1.600 aldeas, y registra las experiencias reales -y no las percepciones- de los encuestados entre el otoño de 2008 y el de 2009.
El pasado año, los ciudadanos de este país tuvieron que pagar unos 2.490 millones de dólares en sobornos, el equivalente al 23 por ciento del PIB. Casualmente, señala la Unodc, la cifra es similar a los ingresos acumulados por el tráfico de estupefacientes (se estima en 2.800 millones de dólares).
«Las drogas y el soborno son los principales generadores de ingresos en Afganistán; juntos corresponden a casi la mitad del PIB», afirma el director ejecutivo de la Unodc, Antonio María Costa.

El informe muestra que la corrupción forma parte de la vida diaria del país centroasiático. Durante el período de la encuesta, uno de cada dos ciudadanos tuvo que pagar al menos un soborno a un oficial público. En más de la mitad de los casos, la petición de cohecho fue realizada de manera explícita. En tres cuartos de los casos, se abonaron en metálico, siendo la media de cada uno de 160 dólares, en un país donde los ingresos per cápita anuales ascienden a tan solo 425.

De acuerdo con el sondeo, los ciudadanos perciben que quienes se encargan de hacer cumplir la ley son quienes más la infringen. Así, los afganos han tenido que remunerar con frecuencia a policías, jueces, fiscales e, incluso, a miembros del propio Gobierno.
Además, la comunidad internacional no escapa a las críticas, ya que el 54 por ciento del pueblo cree que las organizaciones internacionales y las ONG «son corruptas y están en el país para hacerse ricas».

Suministros y servicios. La falta de confianza en la capacidad de las instituciones públicas para distribuir suministros y servicios también hace que el pueblo afgano busque distribuidores alternativas a la seguridad y el bienestar, incluidos elementos antigubernamentales.
Según Costa, «el cáncer del cohecho tiene metástasis en Afganistán». Terminará siendo terminal a no ser de que se aplique quimioterapia para reducir las oportunidades de que se produzcan nuevas infecciones y, a la vez, se le trate con cirugía para eliminar las zonas más infectadas», sostuvo, afirmando que «la terapia más reconocida es la Convención de la ONU contra la Corrupción.

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