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Haití calcula que la reconstrucción se prolongará entre 5 y 10 años

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Los niños huérfanos o separados de sus padres, víctimas de los traficantes

2010-01-26_ima1

EP/ Montreal
Montreal acogió ayer una conferencia de donantes en la que el primer ministro haitiano, Jean Max Bellerive, pidió a la comunidad internacional que siga apoyando a su país durante un período de entre cinco y diez años. Mientras, en el país caribeño, el Gobierno y las organizaciones de ayuda humanitaria advirtieron de que los niños haitianos que han quedado huérfanos o están separados de sus padres a causa del terremoto del pasado 12 de enero corren un riesgo cada vez mayor de ser víctimas de las redes de traficantes o de adopciones ilegales.

Los traficantes podrían tratar de aprovecharse del caos y de la inestabilidad social generados por el seísmo para llevarse a niños indefensos fuera de Haití, por aire o a través de la frontera terrestre con República Dominicana.

Una unidad de la Policía encargada de proteger a los menores ha enviado agentes a la frontera, pero las autoridades dicen que, al igual que todas las instituciones haitianas, ha resultado gravemente afectada por el terremoto, que ha causado la muerte de al menos 150.000 personas, según el último balance oficial.



Las autoridades también temen que algunas ONG hayan sacado del país a menores para llevarlos con familias de adopción antes de que se hayan agotado los esfuerzos para encontrar a sus padres. Por este motivo, el Gobierno haitiano interrumpió la semana pasada este tipo de adopciones.

“No hay duda de que ONG o instituciones de cualquier tipo pueden sacar a los niños de las calles (para que los adopten) y decir que son huérfanos”, dijo el primer ministro, Jean-Max Bellerive, al manifestar su temor de que esto esté ocurriendo.

Kent Page, portavoz del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), dijo que unos 700 niños que perdieron el contacto con sus padres durante el terremoto han sido trasladados a campamentos mientras se trata de reunir a las familias separadas. Un dato que permite hacerse una idea de la magnitud del problema es que una ONG que ayuda a niños en el barrio Delmar 31 de la capital haitiana afirma haber identificado a 3.000 niños que considera que se encuentran en peligro.

Algunos menores se unieron la semana pasada a las bandas de saqueadores y se han dedicado a entrar en tiendas del principal distrito comercial de Puerto Príncipe en busca de alimentos y productos que vender, manifestó el presidente de la Organización para un Mejor Futuro para los Niños, Alveus Prospère.

De otros muchos se han hecho cargo familiares o vecinos que ahora viven en campamentos improvisados donde la comida escasea, añadió.

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