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Mutilación genital: ¿tradición o delito?

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elcorreo

20-11-2011El caso de una bebé a la que sus padres, procedentes de Gambia, practiraron la ablación ha abierto el debate sobre un tipo de mutilación sexual que hasta hace poco España miraba desde lejos, aunque no es la primera vez que se conoce un suceso como este.

El pasado año, el titular del Juzgado de Instrucción número 4 de la Audiencia Nacional, procesó a los padres de una niña de 8 años por un delito de lesiones. Lo cometieron supuestamente al practicar la ablación del clítoris a su hija en la República de Guinea cuando ésta tenía un año. El magistrado argumentó su decisión en la ley 3/2005 de información sanitaria y autonomía del paciente, que establece que estos actos serán perseguibles en España, aunque se cometan fuera de sus fronteras o sus autores sean extranjeros, pero siempre que los responsables se encuentren en España, lo que ocurría en este caso. En la historia de la niña gambiana hay una gran diferencia, la mutilación genital se ha producido dentro del territorio nacional, exactamanete en Alcañiz (Teruel), donde la pequeña residía con sus padres.

La Audiencia Provincial turolense ha condenado a los progenitores de la pequeña a pagar la tortura practicada a su hija con 6 años de cárcel para el padre y 2 para la madre. Este es el castigo que deberán pagar por privar a su hija de parte de su sexualidad y por exponerla a cientos de enfermedades, por no hablar del sufrimiento y el dolor que supone para una niña de menos de un año esta mutilación.

La ablación femenina es una costumbre ascentral que comenzó en el antiguo Egipto, desde donde se extendió al resto del continente africano. Aunque se localiza sobre todo en la zona centro-africana, esta práctica no se limita a ese continente sino que se lleva a cabo también en varios países de Asia, Oriente Medio, Australia e incluso América. Consiste en en la extirpación total o parcial de los genitales externos femeninos, por motivos estrictamente culturales, no terapéuticos. Al ser una práctica ilegal, habitualmente se realiza en locales sin higienizar y con instrumentos como cristales, cuchillas de afeitar o tijeras.

Daños irreparables

Son varios los motivos que podrían llevar a poner en práctica este tipo de mutilación genital, los integristas islámicos la han considerado como un método para anular sexualmente a las mujeres, ya que la extirpación del clítoris priva a las mujeres de placer durante las relaciones. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), esta práctica aberrante se clasifica en tres grupos: clitoridectomía (eliminación parcial o total del clítoris), excisión (extirpación también de los labios menores y/o mayores) e infibulación (estrechamiento de la abertura vaginal).

Como medida de protesta, en 1997 la OMS publicó una declaración conjunta con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), esto supuso el pistoletazo de salida a la lucha contra la ablación. Además, se instituyó el día 6 de febrero para celebrar el Día Internacional contra la Mutilación Genital Femenina, una práctica que viola los derechos fundamentales de las personas. Estos procedimientos se practican en la mayoría de los casos en la infancia, en algún momento entre la lactancia y los 15 años, y ocasionalmente en la edad adulta. En África, cada año unos tres millones de niñas corren el riesgo de sufrirlo. En el mundo hay entre 100 y 140 millones de mujeres y niñas que sufren sus consecuencias.

La ablación causa daños irreparables y puede ocasionar la muerte. Sida, hepatitis o septicemia (infección grave que se extiende por todo el cuerpo) son algunas de las consecuencias que las víctimas pagan por esta práctica. Ala larga es causa de infertilidad, infecciones crónicas, relaciones sexuales dolorosas y puede conllevar complicaciones durante el embarazo y el parto, tanto para las mujeres como para los recién nacidos.

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