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Detienen a un menor por la muerte de la niña de 13 años en Málaga

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elcorreo

04-02-2011Un menor de 17 años fue arrestado ayer por la Guardia Civil en la localidad malagueña de Arriate por el asesinato de María Esther Jiménez Villegas, de 13 años, cuyo cadáver fue encontrado con un golpe en la cabeza el pasado 20 de enero en la caseta de una depuradora de este municipio. El detenido, Rubén V. R., es vecino del pueblo, miembro de la misma pandilla de la víctima y en numerosas ocasiones había pedido «justicia» tras el hallazgo del cuerpo.

La investigación, a cargo de la Policía Judicial de Málaga y la Unidad de Coordinación Operativa (UCO) de Madrid, desembocó en el joven por dos vías diferentes. La primera de ellas fue la declaración que el menor prestó, como tantas otras personas del pueblo. Cuando le preguntaron sobre lo que hizo la noche de la desaparición de María Esther, el detenido habría manifestado que estuvo con un amigo en un bar. Los agentes citaron entonces como testigo a esta segunda persona, quien indicó que se encontraba en otra parte a la hora fijada por quien comenzaba a ser ya un sospechoso.

Los investigadores lo llamaron a declarar de nuevo para ir despejando las dudas que surgieron respecto a su coartada. Al parecer detectaron nuevas contradicciones que intensificaron sus sospechas, explicaron fuentes cercanas al caso.

La segunda vía de investigación tuvo lugar en el laboratorio. Durante las declaraciones, los agentes tomaron muestras de ADN a todos los testigos. Habían obtenido numerosos restos biológicos en el escenario del crimen y pretendían hallar en los interrogatorios coincidencias genéticas con el autor o autores de la muerte de María Esther. Los análisis relacionaron el código genético del sospechoso con rastros hallados en tres lugares distintos de la caseta donde apareció la niña. Según las fuentes consultadas, el ADN del sospechoso coincidiría -de manera casi absoluta- con el que se encontró en la piedra de casi cuatro kilos con la que fue golpeada la víctima, que murió tras sufrir un fractura de cráneo.

También existiría la misma correspondencia genética con los restos hallados en el abrigo con el que el agresor cubrió la cara de María Esther tras el crimen, así como en la puerta del casetón. Aun así, los investigadores decidieron esperar a que llegaran los resultados de los análisis que habían realizado a otros sospechosos con el fin de estrechar todavía más el cerco. Tras descartarles a todos, detuvieron ayer a Rubén V. R., que fue trasladado a la Comandancia del instituto armado en Málaga y en las próximas horas pasará a disposición judicial.

Los padres de la víctima explicaron que su hija recibió dos cartas con amenazas en su domicilio antes de su asesinato, pero creían que «no era nada importante» y que se trataba de «una chiquillada». No obstante, por si acaso, las habían llevado a la Policía Local y también le habían preguntado a María Esther si alguien la amedrentaba, contestando la menor que no.

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