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Los atropellos se cobran cada año medio millar de vidas

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Un coche conducido por un joven sin carné segó la vida del pequeño Pablo en pleno centro de Valencia. Sucedió un sábado de hace 11 años, a pocos metros de su casa. El vehículo se subió a la acera donde Pablo, su padre y su hermano esperaban a que el semáforo se pusiera en verde para cruzar.

La madre que ese día perdió de un plumazo a su hijo de 4 años se llama Ana Novella y hoy es la presidenta de la asociación STOP Accidentes. "Tuve una suerte horrible, pero sigo luchando por él", cuenta esta mujer que, desde 2001, dedica gran parte de su tiempo a explicar los riesgos a los que están expuestos los peatones.

Durante 2009, 269 personas murieron atropelladas en vías urbanas, según los últimos datos de la Dirección General de Tráfico, que presentará las cifras de 2010 en marzo, una vez que los ayuntamientos hayan remitido sus datos. A esto hay que sumar los peatones fallecidos en carretera (201), de modo que el total de viandantes muertos asciende a 470, lo que supone32 víctimas mortales menos que en 2008.

Pese a esta rebaja en la mortalidad, que confirma una tendencia a la baja que se viene manteniendo en los últimos años, el viandante sigue siendo el elemento más frágil. "El peatón es el conductor de su propio cuerpo y, por lo tanto, es el más débil en el mapa vial", sostiene José Ignacio Lijarcio, director de proyectos de la Fundación Española para la Seguridad Vial (Fesvial). Pese a las caídas de la mortalidad, Lijarcio deja claro que medio millar de peatones muertos son "demasiados" y que el dato revela que "todavía queda mucho trabajo por hacer".

Uno de cada tres de estos peatones estaba cruzando la calzada cuando sufrió el accidente y la mitad del total de los fallecidos (232) no estaba cometiendo ninguna infracción en el momento del atropello, un porcentaje que se acerca al 70% en el caso de los muertos en las vías urbanas. En general, el 75% de las personas que son atropelladas en ciudad, ya resulten fallecidos o heridos, no tienen ninguna culpa de lo ocurrido, según los datos de Tráfico, lo que refleja la fragidad del peatón en el ámbito de la seguridad vial. Es el caso de los padres de Miguel Ángel Bernal, de 84 y 83 años. Murieron atropellados hace cinco años al cruzar una calle de Zaragoza con el semáforo en verde. Un coche que circulaba a 128 kilómetros por hora los embistió. Su conductora estaba haciendo una carrera con otro vehículo y, sin embargo, el juez sólo la condenó por una falta leve. Pagó una multa de 300 euros y las costas del juicio.

Los padres de Miguel Ángel, vicepresidente de STOP Accidentes, murieron en noviembre de 2005, dos años antes de la entrada en vigor de la reforma del Código Penal. Desde entonces, el vehículo está considerado el "arma del delito de tráfico", por lo que infracciones que antes eran administrativas se convirtieron en delito penal.

Precisamente, el endurecimiento de las políticas viales ha reducido la mortalidad en las carreteras por séptimo año consecutivo en 2010 y también las cifras de atropellados. En Madrid, por ejemplo, murieron el año pasado 20 peatones en 1.569 atropellos, siete menos que en 2009. Las barandillas que separan la acera de la carretera, las bandas sonoras y la ampliación del tiempo para cruzar los semáforos han hecho posible el descenso progresivo de los siniestros. "Pero hay que insistir en la educación vial", explica el coordinador de Movilidad del ayuntamiento, Fernando Autrán. Lijarcio apuesta también por estas medidas preventivas para "separar al máximo al peatón del coche", si bien admite que son "insuficientes porque no desmontan la jerarquía del tráfico", en la que el viandante ocupa el último lugar.

Pero si el peatón es el elemento débil por excelencia, niños y ancianos se llevan la palma. Así, casi la mitad de los 269 viandantes que murieron atropellados en vías urbanas durante 2009 tenía más de 70 años. Fernando Pérez Torralba, presidente de la Sociedad Española de Medicina de Tráfico, señala que los mayores tienen más peligro porque "no perciben el riesgo y muchas veces su deteriorocognitivo les resta capacidad de reacción". En cuanto a los niños, "sus capacidades perceptivas no están del todo desarrolladas y, además, se distraen con mayor facilidad", explica por su parte Lijarcio.

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